Educados, tranquilos y expeditivos. Así fueron descriptos los cuatro hombres armados que anteayer asaltaron una empresa de transportes de carga ubicada en la zona sur de la ciudad y, luego de reducir a cinco empleados y un camionero que estaba ocasionalmente en el lugar, se llevaron dinero en efectivo y pertenencias de sus víctimas. Sin embargo, a pesar del "profesionalismo" exhibido por los delincuentes, no se habrían llevado mucho más de 4 mil pesos en efectivo —según la información preliminar— ya que en el lugar no se maneja dinero en grandes cantidades.
Carossio, Vairolatti y Cía. es una empresa de transporte de cargas fundada en 1955 en la ciudad cordobesa de San Francisco y con sucursales en la capital mediterránea, Buenos Aires, Montevideo (Uruguay) y Uruguayana (Brasil). También tiene una sede en Rosario, que desde hace cinco años funciona en avenida Del Rosario al 1800, en el barrio Las Delicias de la zona sur.
Se trata de un amplio galpón que, en virtud de la actividad que se realiza, suele funcionar con los portones abiertos. Así, según comentaban ayer a la mañana algunos empleados, cada tanto se sufren hurtos por parte de algún ladrón que pasa por allí y, en caso de un descuido, se hace de un paquete y se escapa corriendo. Pero el martes la historia fue distinta.
"No es joda". Eran cerca de las 16.45 y faltaban minutos para el cierre de la empresa cuando llegaron cuatro hombres "con pinta de clientes", recordó un empleado de la transportista. Algo habitual en verano, cuando varias empresas del ramo cierran por vacaciones y suelen llegar al lugar caras desconocidas a requerir algún servicio.
Sin embargo, los recién llegados demostraron rápidamente que no iban a despachar ningún paquete. Apenas terminaron de decir "buenas tardes" esgrimieron sus armas de fuego y advirtieron: "Esto no es joda". Entonces dos de ellos fueron hacia el fondo del galpón y metieron en un vestuario a tres empleados que estaban cargando un camión. En tanto, los otros hampones se ocuparon de los encargados de la empresa, a quienes amenazaron en una oficina.
"Todo el tiempo pedían la plata, como si supieran que había algo", contaron dos de las víctimas. Y agregaron que por cuestiones de seguridad las empresas de este tipo ya no trabajan cobrando contrarreembolso y manejan la menor cantidad de efectivo posible. "Les decíamos que no se manejaba plata, pero ellos insistían. Incluso preguntaron dónde estaba la caja fuerte y revolvieron la cocina buscándola".
En tanto, en la oficina de administración, los otros dos delincuentes amenazaron con el arma al gerente para que les entregara dinero. En este caso, los hampones fueron más violentos y alcanzaron a pegarle una patada a uno de los encargados.
Sin embargo, y según trascendió desde la propia empresa, no pudieron hacerse del jugoso botín que supuestamente habían ido a buscar y cinco minutos después de haber llegado caminando se alzaron con no más de 4 mil pesos, celulares de sus víctimas y otros efectos de valor. Después huyeron, al parecer, en un vehículo que los estaba esperando.
Educados. "Sabían lo que hacían y estaban muy tranquilos", comentaba ayer sobre los delincuentes un empleado, aún sorprendido por la "educación" demostrada por los intrusos, "bien vestidos y de alrededor de 30 años".
"Nos dijeron que no los miráramos a la cara. Uno de ellos decía que esto para ellos es un laburo y por suerte no nos pegaron. Tampoco nos apuntaron con sus armas, aunque dijeron claramente: «El que se retoba se come un fierrazo»", recordó un joven que agregó que el del martes fue el primer robo de este tipo que sufrió la empresa en su sede rosarina.