POLICIALES

Bajan de una moto y matan de seis tiros a un joven en barrio Triángulo

A Alan Alexis Sanabria Gómez lo mataron en la puerta de la casa de sus padres. Hubo disparos de remate

Sábado 16 de Enero de 2021

¿Qué onda con vos?”. Esa fue la última frase que escuchó en su vida Alan Alexis Sanabria Gómez. Fue en la puerta de la casa de sus padres, en Magallanes al 3200 a pocos metros de Garay, en barrio Triángulo. Luego escuchó las detonaciones de las balas que perforaron su cuerpo, fogonazos de un nuevo homicidio en Rosario. Recibió seis impactos en el abdomen y las piernas y lo trasladaron en un auto particular al Clemente Alvarez, pero nada pudieron hacer para salvarle la vida. Sobre el cemento de la vereda quedaron las huellas, marcadas en círculos de tiza, de gruesos impactos. Una señal de que el asesino trató de rematarlo en el piso.

“Mi hijo no tenía broncas, aunque a veces los padres no sabemos mucho sobre los hijos”, explicó la madre del joven asesinado, a quien se lo conocía por el apodo de “El 42”. Catorce meses atrás había sido detenido en el marco de la investigación del asesinato de Micael Alexander Ojeda, de 21 años, ocurrido en medio de una fiesta callejera. Fue la madrugada del 12 de octubre de 2019 en pasaje 1876 al 3500, a la altura de bulevar Seguí al 6600.

Ocho meses atrás la familia Sanabria Gómez dejó su casa de Saavedra al 6200 y se mudó a cinco cuadras, hasta Magallanes entre Garay y Lejarza, en barrio Triángulo. Una barriada que los vecinos describieron como insegura. “Acá es normal escuchar balazos. Hay muchos robos y arrebatos. Va eso como en todo Rosario. Hace pocos días balearon a una casa a la vuelta (por Garay) y estamos a cinco cuadras de donde mataron a la nena que estaba lavando los platos”, explicó una vecina refiriéndose a Ticiana Espósito, de 14 años, alcanzada por una bala calibre 9 milímetros en Magallanes al 2700.

Según contó la madre del pibe asesinado, Alan residía junto a sus padres y hermanos circunstancialmente. “El se había quedado sin trabajo y dormía en casa en un colchoncito”, explicó la mujer. De acuerdo a lo que se pudo reconstruir, pasada la medianoche del jueves Alan Sanabria Gómez miraba televisión en la casa de sus padres acompañado por una amiga. Poco antes de las 0.50, cuando sobre la ciudad se percibía una brisa de tormenta, ambos salieron en moto a comprar papas fritas para amenizar una noche frente al televisor. Demoraron pocos minutos en regresar.

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Al llegar estacionaron la moto debajo de un árbol de la casa contigua, una casa de color blanco con un portón de tres hojas de chapón y vidrios espejados. Cuando estaban a punto de comenzar la caminata hacia la vivienda, a la par de los jóvenes se colocó otra moto. Y tras un breve diálogo se escucharon al menos ocho detonaciones. Cuando los vecinos se asomaron a la puerta se toparon con la amiga de Sanabria Gómez en medio de un estado de shock y al pibe de 23 años agonizando con seis disparos en el abdomen y las piernas, con su moto al lado. Otros dos impactos perforaron el portón de la casa contigua.

La madre de Alan contó que no vio el asesinato de su hijo pero sí lo escuchó desde la habitación en la que trataba de hacer dormir a otro de sus hijos que padece de una discapacidad. “No se podía dormir porque estaba muy angustiado. Para mi el nene presintió todo”, explicó. “Mi hijo nunca me dijo que tuviera miedo de que le hicieran algo o de que lo hubieran amenazado”, explicó su madre. “Mi hijo no tenía broncas, aunque a veces los padres no sabemos mucho sobre los hijos”, agregó.

"El barrio está picante. Hay mucho pibe enfierrado que hay que andar esquivando porque por cualquier cosa te pueden dejar rengo en el mejor de los casos. Barrio Triángulo ya no es el de antes. Antaño si tenías un problema con otro tipo, te agarrabas a las piñas. Ahora vos miraste mal a otro y a lo mejor saca un fierro y te mata como un perro adelante de tu familia. Este barrio se degeneró”, explicó un vecino de la zona, y aclaró: “Igual me parece que lo de este muchacho (Sanabria Gómez) viene por otro lado. Cuando alguno te cruza y te pone seis balazos y te deja agonizando, algún razón tiene que tener, aunque nadie es Dios”.

Inicialmente el caso fue tomado por el fiscal Adrián Spelta quien comisionó a efectivos de la Agencia de Investigación Criminal para que trabajaran en territorio en búsqueda de testimonios y cámaras de videovigilancia que a simple vista no se observaban.

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A Alan Sanabria Gómez lo reconocían por el apodo de “El 42”, numero que llevaba tatuado en la piel sobre el costado derecho de su cuello. Sus contactos lo recordaron en la redes sociales como un buen amigo, divertido y leal. Alan tenia un hijo pequeño. También contaba con prontuario abierto con media docena de anotaciones. Una de ellas por violencia de género, de febrero de 2017, y otras por robo, resistencia a la autoridad y abuso, tenencia y portación de armas.

La madrugada del sábado 12 de octubre de 2019 una moto con dos ocupantes irrumpió en medio del festejo de un cumpleaños y a base de disparos dejó una cuota de muerte. Micael Alexander Ojeda, un muchacho de 21 años que estaba en una fiesta, recibió varios balazos, uno de ellos en el tórax que le ocasionó la muerte. Junto a él resultaron heridos los hermanos Jonatan y Alexis M., de 21 y 25 años respectivamente.

Seis días más tarde en un procedimiento de la División Homicidios de la AIC, “El 42” fue detenido en su casa de Saavedra al 6200 sospechado de haber participado del asesinato. En enero de 2020 fue acusado como autor material de ese crimen Nelson Gabriel “Chucky” L., de 18 años. En la audiencia, al leer la imputación contra “Chucky”, el fiscal Luis Schiappa Pietra reveló que ese 12 de octubre, se cruzó a Alexis Octavio I., quien iba al cumpleaños, y le dijo: “Ahora voy y te mato a vos y a toda tu familia”. Minutos después pasó en la moto desde donde dispararon contra amigos del joven amenazado, mataron a Micael Ojeda e hirieron a otros dos. Así la mención de Alan Sanabria Gómez en esa causa se fue diluyendo y recuperó la libertad.

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