Buenos Aires.— Tres colectiveros sufrieron violentos asaltos ayer en el Gran
Buenos Aires y a uno de ellos le mutilaron un dedo, por lo que el gremio que los agrupa y la
provincia acordaron instalar cabinas de protección para los choferes y control satelital a los
vehículos.
El caso más grave ocurrió a las 21 del martes cuando Alejandro Quiróz conducía
un micro de la línea 365 por Del Viso, partido de Pilar. Entonces, dos pasajeros lo amenazaron con
un arma blanca y lo hicieron detener la marcha.
Los asaltantes pretendieron abrir la máquina expendedora de boletos pero, al no
poder, le exigieron al chofer las llaves para destrabarla. Quiróz les explicó que no tenía las
llaves y los delincuentes comenzaron a golpearlo. Así, los agresores le cortaron al chofer el dedo
índice de la mano izquierda, tras lo cual escaparon sin robar.
El chofer fue asistido por empleados de una estación de servicios y llevado a un
hospital. La esposa del conductor dijo a la prensa que el problema de los robos "no se puede
solucionar porque es imposible poner un policía sobre cada micro". Y aseguró: "Mi espsoso va a
volver a trabajar, porque es la forma de tener el dinero para vivir".
Tras recibir el alta, Quiróz recordó: "Me cortaron el dedo, pero me quedó
colgando de una pequeña capa de piel y eso permitió que me siga irrigando sangre. Entonces los
médicos me lo pudieron salvar".
A los pasajeros. Otro episodio ocurrió a las 23 del martes en González Catán,
partido de La Matanza, donde dos hombres circulaban en un coche de la línea 218 y en un momento del
recorrido amenazaron con armas a cinco pasajeros y al chofer, a quienes les robaron dinero,
celulares y objetos de valor.
El tercero de los hechos ocurrió también la noche del martes cerca de Puente
Saavedra y la víctima fue identificada como Aníbal San Román, quien conducía un colectivo de la
línea 203. Cuando terminó su recorrido, dos jóvenes y un adolescente lo amenazaron con armas para
exigirle dinero. "Los dos mayores me apuntaron con armas y me exigieron seguir conduciendo.
Cruzamos por debajo de la General Paz, pasamos el puesto de la Policía Federal. Les hice señas de
luces, pero como las hacemos siempre no le dieron importancia".
"En un momento me hicieron parar el colectivo y uno me pegó un par de trompadas
y después un barretazo en el lomo. Me robaron el reloj y se llevaron las llaves del colectivo",
explicó.
Tras los asaltos, el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, y los
dirigentes de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) se reunieron y acordaron impulsar la instalación
de cabinas protectoras de choferes y dispositivos de rastreo satelital GPS en los colectivos en
procura de mayor seguridad.