Policiales

Arrebatadores sueltos en el centro desolado

Las tórridas tardes de fines de semana dejan las calles del centro de la ciudad con un panorama desolador. Escasos peatones que se animan a los rayos del sol, algunos pocos autos y, de vez en cuando, un colectivo.

Lunes 25 de Enero de 2010

Las tórridas tardes de fines de semana dejan las calles del centro de la ciudad con un panorama desolador. Escasos peatones que se animan a los rayos del sol, algunos pocos autos y, de vez en cuando, un colectivo. En ese marco, la poca gente que circula por la zona queda expuesta al devenir de maleantes que aprovechan la ocasión para hacer su enero valiéndose de la notable ausencia de policías y guardias municipales. Ayer, poco después de las 17, un reportero gráfico de este diario fue víctima de esa desolación. Dos motociclistas que transitaban por la peatonal Córdoba intentaron arrebatarle su equipo de trabajo. La resistencia del fotógrafo, que terminó lesionado en una pierna, evitaron el robo y pusieron en fuga a los malhechores que no tuvieron prejuicios en exponer sus rostros ante la cámara recuperada.

Fue ayer a las 17.10 en el cruce de las peatonales. El reportero de La Capital regresaba caminando hacia la redacción del diario tras cubrir una nota en el Parque Nacional a la Bandera. Entonces observó que por Córdoba, en dirección al este, “venía un muchacho en una moto y otro caminando junto a él. Me pareció sospechoso que anduvieran en moto por la peatonal, pero seguí trabajando”.

Cuando el fotógrafo paró en el cruce de las peatonales para hacer unas tomas con su máquina, el motociclista se le puso adelante y su cómplice, desde atrás le manoteó la cámara.

“Me trastabillé y caí al piso. El pibe me tironeaba el equipo pero yo lo tenía aferrado de la correa. Me pegó una patada y empecé a gritar pidiendo ayuda”, contó el reportero. Entonces, algunas personas que estaban en un local de comidas rápidas empezaron a salir a la calle y los delincuentes optaron por abandonar su intento. Lo hicieron en la moto, por San Martín hacia el norte, sin saber que su víctima ya los estaba retratando.

Afortunadamente la cosa no pasó a mayores. Pero no deja de ser una advertencia que deberían leer con atención aquellos que están a cargo de la seguridad de la ciudad. Tanto la policía provincial como la Guardia Urbana Municipal se ufanan de los controles que están haciendo en distintos sectores de Rosario, poniendo el acento en los motociclistas ya que ese es el rodado elegido por los arrebatadores. Sin embargo, las tardes de los fines de semana esos controles no se visualizan. Mucho menos en el centro semidesierto por el cual transita gente que trabaja y algunos turistas que llegan a la promocionada ciudad.

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