El país

Pedro Cahn: "Rosario ya apretó el botón rojo"

El infectólogo Pedro Cahn señaló que "Rosario ya apretó el botón rojo y Mar del Plata también volvió para atrás con la apertura de los bares; es decir, no hay un botón rojo que aplique a Catamarca y a La Matanza al mismo tiempo porque son realidades completamente distintas".

Miércoles 09 de Septiembre de 2020

El infectólogo Pedro Cahn señaló que “Rosario ya apretó el botón rojo y Mar del Plata también volvió para atrás con la apertura de los bares; es decir, no hay un botón rojo que aplique a Catamarca y a La Matanza al mismo tiempo porque son realidades completamente distintas”.

   Frente a este contexto federal, el infectólogo sostuvo que “hoy más que nunca el rol de los gobernadores y de los intendentes es clave porque son ellos quienes deben evaluar sus realidades y porque tienen que aplicar políticas de rastreo de contactos”.

   “Eso no se puede hacer desde Nación, aunque se estén mandando refuerzos a las provincias más complicadas. Es fundamental generar mecanismos locales, identificar los casos sospechosos, aislarlos aún antes de que tenga el hisopado positivo, buscar contactos estrechos de esos casos sospechosos y aislarlos también, y de esa manera cortar la cadena de transmisión, esto más allá de la responsabilidad de cada uno”, advirtió. Fiel a su estilo concreto y didáctico, apeló a otra comparación para describir el escenario actual y la respuesta individual: “Hagamos de cuenta que se nos está quemando la casa, podés hacer tres cosas: no hacer nada, ayudar a apagar el fuego con arena y agua o acercar madera y papel para que el incendio sea mayor”, indicó.

   Y continuó: “Lo ideal es que todos tiremos agua y arena, pero creo que tenemos muchas personas que están en una situación pasiva, no dándose cuenta de la importancia que tiene la responsabilidad individual en esto, y tenemos un pequeño grupo que está acercando papel y madera”.

   “Cada uno de nosotros tiene que reflexionar, creo que la pregunta es: hasta que tengamos una vacuna efectiva, ¿cuántos muertos estamos dispuestos a aceptar? ¿cuántos enfermos? ¿cuántas unidades de terapia intensiva colapsadas, cuántos médicos, kinesiólogos o enfermeros agotados?”, cuestionó.

   En ese contexto, pidió “pensar si queremos ser un eslabón en la cadena de trasmisión o un muro que impida que la gente se infecte”.

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