Presionado por el presidente Jair Bolsonaro, renunció a su cargo de ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sergio Moro, quien era una de las estrellas del gabinete brasileño. Moro fue el juez que impulsó la causa del Lava Jato, antes de aceptar en 2018 el cargo que le ofreció el entonces presidente electo Bolsonaro. En su conferencia de prensa para anunciar su renuncia, Moro acusó a al presidente de intentar interferir en el mando de la Policía Federal para obtener acceso a información confidencial e informes de inteligencia. La Policía Federal cumple un rol clave en las investigaciones de corrupción política y Moro había puesto como condición para ocupar el Ministerio que fuera él quien designara al jefe de la fuerza.
Moro habló con la prensa después de que Bolsonaro formalizara la renuncia de Maurício Valeixo al frente de la Policía Federal. En 2018 lo había designado a pedido de Moro. En su opinión, la salida de Valeixo fue una clara señal de que Bolsonaro lo quería afuera del gobierno. La tarde del jueves hubo en Brasilia diálogos entre enviados de Bolsonaro y el todavía ministro de Justicia. Ayer, ante la prensa, Moro detalló que “el presidente me dijo que quería tener una persona de su contacto personal, que pudiera reunir información, informes de inteligencia, ser director, superintendente, y ese no es realmente el papel de la Policía Federal. Las investigaciones deben ser preservadas. Imagine si durante el Lava Jato un ministro o la presidente Rousseff o el ex presidente Lula hubieran llamado al superintendente (de la PF) en Curitiba para reunir información”, graficó Moro.
“La interferencia política puede llevar a relaciones impropias entre el director de la PF y el presidente. No puedo estar de acuerdo. No puedo continuar sin preservar la autonomía de la PF. El presidente me quiere fuera del despacho”, añadió . Según Moro, Bolsonaro le hizo saber de su preocupación por algunas investigaciones del Tribunal Supremo Federal (STF). Una se abrió el año pasado para investigar las amenazas, ofensas y noticias falsas contra miembros de esa Corte y sus familias. Esa investigación secreta ya habría identificado a varios empresarios como autores de los delitos.
El martes, el juez del STF Alexandre de Moraes abrió otra investigación para indagar “hechos en tesis de crimen” por la organización de actos antidemocráticos, después de que Bolsonaro participó en una protesta convocada en las redes sociales con mensajes contra el STF y el Congreso y que evocaban el golpe militar de 1964. Otra causa afecta al senador Flávio Bolsonaro, hijo del presidente, por su accionar cuando era legislador local en Río de Janeiro.
Moro, figura muy popular y respetada en Brasil por su rol protagónico en el Lava Jato, recordó que en noviembre de 2018, después de las elecciones presidenciales, Jair Bolsonaro le dijo que tendría ’carta blanca’ para comandar la cartera. Pero a partir del segundo semestre del año pasado “ha habido una insistencia del presidente para cambiar el mando de la Policía Federal. El presidente insistía en el cambio del director general de la PF. Dije: ‘No tengo problemas en cambiar al director general, pero necesito una causa. Estaba claro que habría interferencia política en la PF. Las investigaciones deben ser preservadas”.
Hablando del gobierno de Dilma Rousseff (PT), Moro señaló que “es cierto que tenía muchos actos de corrupción y defectos, pero la autonomía de la Federal se respetaba. Esto permitió lograr los resultados”, del Lava Jato.
Recientemente, Bolsonaro intentó quitar a Moro la lucha contra el crimen. El plan era entregar la supervisión de la Policía Federal al ex diputado Alberto Fraga, amigo de Bolsonaro. Según Moro, cuando aceptó ser ministro nunca puso la condición de que más tarde le dieran un cargo en la Corte Suprema, como dice Bolsonaro. “El compromiso era profundizar en la lucha contra la corrupción”, dijo.
Poco más tarde, el presidente Bolsonaro, rodeado de su gabinete, hizo una conferencia de prensa para replicar a Moro. “No tengo que pedirle a nadie permiso para cambiar al director (de la Federal) o a cualquier otra persona”, dijo. Agregó que Moro condicionó el despido del jefe de la Federal Maurício Valeixo, a una nominación suya al Tribunal Supremo (STF). “Reconozco sus cualidades para llegar allí, si un día llega puede hacer un buen trabajo, pero yo no cambio. Y es desmoralizante para un presidente escuchar eso”.
Bolsonaro negó haber exigido a Moro información confidencial sobre casos que investiga la Policía Federal. “Nunca le pedí saber de ningún proceso, porque la inteligencia con él ha perdido espacio en la Justicia”, alegó insólitamente Bolsonaro. “Las insinuaciones de que me gustaría saber sobre las investigaciones no son ciertas. Lo siento, ministro, no me llamará mentiroso”, agregó. Pero luego se quejó por la dedicación de la Policía Federal a investigar los asesinatos de la concejala de izquierda Marielle Franco y de su chofer. “El departamento de Policía de Moro estaba mucho más preocupado por Marielle que por su jefe supremo”, es decir por él, el presidente.
Bolsonaro dio a entender que los cambios en la Federal y el Ministerio de Justicia que impuso eran para adelantar las investigaciones sobre el atentado a puñaladas que sufrió durante la campaña presidencial. Sin embargo, el autor fue absuelto por sufrir trastornos mentales. Bolsonaro también insinuó que su interferencia en el trabajo de la Policía revelada por Moro fue para investigar a un portero de su edificio que lo implicó en el asesinato de Marielle Franco. “¿Interferir es exigir, casi implorar a Moro que averigüe quién (casi) mató a Jair Bolsonaro? La Policía Federal de Moro estaba más preocupada por Marielle que por su jefe supremo. Los cubrí mucho. No he interferido”. Estas frases causaron estupor, y en las redes sociales estallaron las burlas y descalificaciones.