Pandemia

Los psicólogos escuchan vía on line o por teléfono la angustia que genera el Covid-19

Profesionales de la salud mental tanto de la órbita pública como de la privada crean nuevas estrategias ante pacientes y trabajadores que luchan contra el virus y coinciden en decir que "alivia" hablar sobre esta crisis y es importante la escucha.

Viernes 27 de Marzo de 2020

El filósofo austríaco Ludwing Wittgenstein combatió en la Primera Guerra Mundial y analizó cuáles eran las palabras que sobrevivieron a la ignominia bélica, qué cicatrices habían quedado en el lenguaje de los mutilados.

Y dejó entre otros pensamientos una frase que sirve aún en momentos de crisis: “Lo que no se puede decir no se puede callar”. Tal vez por eso y convencidos de que alivia escuchar lo que no se puede callar, psicólogos que atienden en la órbita privada y pública le buscan la vuelta a la pandemia.

Se niegan a abandonar las angustias, ansiedades, inseguridades, tristezas, apatías, crisis existenciales, duelos, problemas de relación o violencia y tratamientos que los tenía vinculados a pacientes o usuarios del sistema de salud mental público, y que por estos días están aislados o en cuarentena.

Los atienden por teléfono o vía on line. De este modo se revalorizan las pantallas que con tanta mala prensa han contado desde siempre.

Se trabaja en el mismo tiempo de atención, casi respetando la agenda entre analizado y analista y hay pocas diferencias al diván si se tiene en cuenta que allí, acostados, prima el discurso: escuchar y escucharse. ¿Los pagos de las sesiones? Por transferencia bancaria.

"Hablar del malestar y reconocer que esto provoca miedo alivia", dijo Paola Cocconi

Pero la clínica privada es sólo una pata de la salud mental, hay otras, como la de psicólogos, psicólogas y psiquiatras que forman grupos de atención para los colegas exhaustos y también con temores y traumas, que están “en la primera línea de trinchera” batallando contra el coronavirus.

De esta manera anunció la directora de la maestría de Psicopatología y Salud Mental de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), Marité Colovini, de qué se trata “Escuchando a los que nos cuidan”.

Es un trabajo de extensión universitaria que alistó a 33 psicoanalistas que ad honorem brindarán contención telefónica a trabajadores esenciales de la salud: médicos, paramédicos, camilleros, bioquímicos y farmacéuticos.

Una acción loable que bien podría replicarse y enfocarse a personal de limpieza y recolectores de basura, maestros y maestras que atienden comedores y periodistas quienes, ligados permanentemente a la comunicación del coronavirus y en riesgo sanitario, también están exceptuados de la cuarentena de acuerdo al decreto del poder Ejecutivo.

Algo similar se está preparando desde Salud Mental del municipio también para los agentes de salud. La directora de este servicio de la secretaría de Salud Pública, Paola Cocconi, a cargo de los 168 profesionales (entre psicólogos y psiquiatras) de los 51 centros de salud y hospitales del municipio (Roque Saenz Peña, Carrasco, Alberdi, Vilela y Maternidad Martin) le dijo a La Capital, que no sólo se están reestructurando las maneras de seguir llegando a quienes estaban en contacto con los profesionales.

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También se convocó a excolegas a sumarse a la contención telefónica de los trabajadores municipales que se espera pueden manifestar cansancio, temor e incertidumbre.

“Hablar del malestar y reconocer que esto provoca miedo alivia”, dijo Cocconi quien no dejó de rescatar el profesionalismo de todos los profesionales de este servicio público.

La psicóloga explicó que a diferencia de un profesional que hace clínica en un consultorio, en la órbita pública además se interviene de manera multidisciplinar tanto en problemas de primera infancia y de conducta escolar, como de violencia de género, angustias adolescentes o por desocupación, embarazos conflictivos o duelos por muertes violentas.

“La mayor preocupación parece seguir siendo la ausencia de recursos ecónómicos para sostenerse en lo cotidiano, más ahora con la pandemia. O sea, el que limpiaba autos ya no lo hace, o hay gente que expresa que un crimen en su barrio la atemoriza más que el virus, algo trágico y visible frente a algo que no lo es”.

El servicio se puso en consonancia con toda el área de Salud por la pandemia y se redujo al máximo la atención ambulatoria, pero aclaró Cocconi “no se suspendió totalmente lo presencial ante los más vulnerables, ni la medicación” en casos con patologías de riesgo y se agregó como alternativa el llamado telefónico.

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“Además seguimos atendiendo a la gente que puede llegar con crisis al centro de salud. Acá la idea remarcó es reordenar la atención terapéutica y evitar que se circule lo menos posible, pero no se suspende la atención; claro, si una mamá venía al centro de salud con un niño por problemas de comportamiento escolar y encima acompañada de sus otros chiquitos, eso no será prioridad ahora que no hay clases, pero no desatenderemos al niño, llegamos al domicilio si es necesario, nos ponemos en contacto telefónico”, ejemplificó.

La llamada telefónica y video llamada fue la opción que también trasladó a sus profesionales y a través de un mail, el Colegio de Psicólogos, 2da. Circunscripción, desde que se inició la pandemia.

En un párrafo del documento se recalca: “…es pertinente buscar vías alternativas de tratamiento (atención telefónica, virtual, etcétera) o suspender temporalmente el trabajo de ser necesario y posible. Consideramos estas medidas fundamentales para el cuidado de la salud, tanto de colegas como usuarios, pacientes, familiares y la población en general”, se lee en uno de los párrafos.

En tanto, el vicepresidente en América del Sur de la Sociedad Interamericana de Psicología (SIP), Miguel Gallegos, puso a disposición el protocolo de la entidad que sugiere también la atención psicológica y capacitación a través de medios virtuales (online, teléfono) e indica cómo actuar frente a la expresión de síntomas psicológicos.

El trabajo sostiene que ante síntomas de “ansiedad, nerviosismo continuo, tensión sostenida, sensación de peligro inminente, preocupación excesiva, dificultad para interesarse por otros asuntos, problemas para conciliar el sueño, aumento del ritmo cardiaco, sudoración, respiración acelerada, temblores sin causa justificada o síntomas de pánico” hay que tratar de “identificar los pensamientos o ideas que están causando sus malestares, aceptarlos, recuperar la calma y si es posible compartirlas con alguien de su entorno próximo o de forma virtual con un familiar, amigo o vecino de confianza”.

Por whatsapp y con vecinos

La psiquiatra y psicoanalista Andrea Labartete dio el primer paso de este nuevo encuadre terapéutico por la pandemia, el 20 de marzo pasado a primera hora del día. Redactó este mensaje colectivo que les mandó por wathsapp a todos sus pacientes:

“Estimad@s pacientes! estamos en un momento de profunda conciencia colectiva. Es una oportunidad para comprender que la vida es un bien supremo e intransferible, pero que las condiciones y posibilidades de su cuidado, es decir la salud, es un bien social y colectivo. Es un tiempo de aprendizaje y fortalecimiento de lo común. Estamos haciendo comunidad y cada un@ de nosotr@s hará su aporte. Nos reencontraremos presencialmente a partir del 31 si las medidas sanitarias así lo permitiesen. En el mientras tanto l@s estaré acompañando en lo que requieran. Habilito como siempre el whats app y los llamados. Saben que estoy a disposición y l@s acompañaré en lo que sea necesario. L@s abrazo fraternalmente”

En diálogo con este diario dijo que sintió que sin correrse de su función se encontró “sosteniéndola desde otro lugar” y confesó que “con los días” fue entendiendo el valor del mensaje.

“Cuando lo ordinario se vuelve extraordinario hay que transcurrir con gran receptividad y templanza. Soportar lo incierto. No podía responder al cimbronazo con un maquillaje de más de lo mismo. Me ubiqué en un lugar de semejante por considerarlo el mejor lugar desde donde accionar; conmovida por el mismo desconcierto, intentando comprender, poniendo coto a la proliferación de sentidos y a la voracidad de respuestas: hay que ser cuidadosos con el exceso de palabras y explicaciones porque el riesgo es obstruir el discurso hasta asfixiarlo”, expresó.

Esa actitud de escucha y acompañamiento Labartete la replicó con vecinos de su barrio y trabajadores de la salud.

Dijo que con los vecinos armaron una red de acompañamiento y cooperación “inédita” y reconoció que la preocupa la exposición de los agentes de salud.

“Es una obligación de todos cuidarlos y una obligación del Estado reducir al mínimo los riesgos implementando una logística impecable en los procesos de atención. Se suele decir que se sale por donde se entra, de lo que sí estoy segura es que de esta no salimos de la misma manera que entramos, en momentos así descubrimos nuestra condición humana”.

Difícil con los chiquitos

Para la psicóloga y docente en 4to y 6to años de la UNR, Cristina Ronchese, el trabajo por skype y videollamada con niños a partir de los 9 años y adolescentes fue prácticamente aceitado por la familiaridad que tienen con las redes. Los adultos plantearon algo más de resistencia pero finalmente se habilitaron y con los chiquitos se enfrenta a una situación más complicada que aún está pensando con otros colegas cómo resolver.

“Con los niños y niñas de entre 3 y 4 años las sesiones son centralmente lúdicas, en las que se involucran distintos materiales, juegos, juguetes y ese es un aspecto a pensar cómo redefinir. Pero todos nos hemos tenido que acomodar, yo misma tenía prejuicios, pensé que se podía perder el espacio íntimo del consultorio, pero hasta ahora no pasó.

Cuando se le pregunta si la pandemia es tema en las sesiones, dice que algunos hablan de lleno sobre el tema y otros de manera colateral. “Lo cotidiano se modificó, irrumpió una nueva cotidianidad que genera inquietud y obliga a reorganizarse. Acá podría decir que los únicos que hasta ahora lo ven como un momento positivo son los chicos, quienes cuentan que están más con los padres, cocinan y juegan. No así los que tienen padres que deben ir a trabajar: en general son adolescentes y se quedan más solos, pero los salvan las redes, porque allí se conectan con amigos; si hay un momento para resarcir a la tecnología es este”.

Ronchese sostiene que más allá de estos “nuevos lazos” esta pandemia “pone a prueba nuestra estructura psíquica”.

“Están los que reniegan de la situación y sostienen que nada les va a pasar, los que exacerban su miedo. Y esto tiene que ver con las posiciones del sujeto frente a las pérdidas, la enfermedad, los problemas económicos, la vida, la muerte. Hay que intentar una posición de registro y responsabilidad, tomar recaudos sin que esto paralice o empañe todos los aspectos de una vida. Porque si bien no podemos hacer muchas cosas que queremos y anhelamos hay que entender al momento como transitorio, entender lo que sí se puede hacer y poner en marcha los recursos creativos que todos tenemos”.

Jóvenes y discapacidad

Para quienes trabajan como Mariel Chapero en instituciones con niños y jóvenes con discapacidad (Centros de Día, Centros Educativos Terapeuticos y Servicios de Apoyo a la Integración Escolar) el aislamiento también llevó a implementar modos virtuales para sostener la tarea pedagógica.

El gobierno nacional ordenó se respeten las prestaciones alimentarias por lo que las entidades hicieron acuerdos con los transportistas para que lleguen lso bolsones de comida a las personas con discapacidad.

“Pero además de cubrir lo básico nos preguntamos cómo sostener los lazos” y en ese sentido resolvieron líneas de trabajo entre docentes integradoras con las familias, implementaron la comunicación telefónica y sesiones virtuales a través de video llamadas.

Y con quienes no han accedido a la palabra intentaron sostener las propuestas de talleres virtuales de fotos, cuentos y videos que les expliquen por qué hay que quedarse en casa, cómo cuidarse y cuidar a los demás y les pidieron que envíen respuesta sobre la actividad.

“Si cocinaron algo receta que les mandamos, que nos manden comentarios de cómo salieron y nos muestren cómo quedaron los pañuelos blancos que les enseñamos a elaborar para el 24 de marzo”, señaló la doctora den psicología y docente de la UNR.

A teléfono abierto

“La idea es no dejar de mantener el lazo con el otro”, dice la acompañante terapéutica Graciela González Mancilla, quien atiende a adultos mayores con trastornos de personalidad, problemas de alimentación, discapacidades motoras e intelectuales, con el “teléfono abierto” todo el día.

De este modo retrata lo que es vivir el riesgo sanitario on line o por wasap en los horarios que los pacientes acostumbran estar con ella.

“Los casos críticos se evalúan, si es muy necesario nos acercamos al domicilio, para muchas personas en muy importante mantener la cotidianidad, en estos días se manifiesta mucho miedo: a la muerte, a la propia y de los seres queridos, a no poder nunca más realizar una actividad que se había logrado. ¿Cuándo se termina esto? Se escucha, y hay que trabajar esa preocupación contrastada con lo transitorio y la ayuda de la familia es importante, aunque las convivencias no siempre sean fáciles, ahora no hay excusas de falta de tiempo”.

Entonces, si hay tiempo, si hay redes, si hay gente dispuesta a escuchar a pesar de la pandemia mundial y al decir de Wittgenstein “no se puede callar”.

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