Pandemia

Las organizaciones no dan abasto ante tanta necesidad

Sus referentes aseguran que están trabajando más que nunca frente a la crisis provocada por la pandemia. La demanda se triplicó en ciertos lugares.

Domingo 26 de Abril de 2020

Las organizaciones barriales y ONGs están trabajando más que nunca para responder a la crisis. En este mes, en que se declaró el aislamiento obligatorio, en algunos lugares se llegó a triplicar la demanda, y a la vez, se recibieron miles de mensajes de personas que querían ayudar o donar lo que hiciera falta.

   Silvia Tratzi de la organización Palomas de Paz, de Rivarola al 7700, contó que en el comedor y merendero la demanda creció tanto que tuvieron que agregar otro día más a la atención. El Club Rotary Plaza La Bandera se acercó para ayudar y hoy se ocupa de la cocina ese día extra.

   Además, Silvia contó que los jóvenes del barrio se ofrecieron para reemplazar a los adultos mayores que durante el año cocinan y preparan las viandas. “Tomaron el relevo para que nosotros nos podamos quedar en casa”, explicó la mujer, parte de la comisión directiva y mayor de 60 años.

   La referente destacó que necesitan una olla bien grande para cocinar todo y dar de comer a tanta gente (unas 200 personas por día). En diálogo con La Capital manifestó que está “agradecida a Dios de hacer algo en la pandemia” y ponderó la ayuda del Banco de Alimentos (BAR), que le entrega a su institución la mercadería.

   Contó que más de una vez encontraron donaciones en la puerta del comedor de gente anónima, pero que colabora. Además, el quiosco de una escuela de la zona, donó mucho para ayudarlos.

   María Eugenia Correa de la Fundación Camino-Conin contó que los voluntarios se sumaron de diferentes maneras, y también se acercaron cerca de 50 personas para preguntar cómo podían ayudar. “Se ofrecieron para coser barbijos, batas o donar algo de dinero para la ayuda alimentaria que se está entregando a las familias”, explicó.

   Desde la organización, que asiste a familias de tres zonas de Rosario, subrayaron que necesitan leche en polvo y aceite, dos elementos esenciales para que los niños puedan recibir una buena nutrición. “Estamos trabajando en red con las demás organizaciones y con la Municipalidad. Eso es muy bueno porque nos vamos ayudando mutuamente”, destacó.

   Desde Puente Gallego, Teresa Ferreyra contó que el trabajo se triplicó en la zona. Desde la organización Construyendo Puentes, entregan comida, elementos de higiene y barbijos. Además, organizaron una colecta de sangre.

   Un capítulo aparte merece el trabajo realizado con las personas en situación de calle. Las organizaciones coordinan tareas para preparar la comida que llega desde el BAR y Cáritas. Todos los mediodías se cocinan viandas, repartidas por voluntarios de Movimiento de Acción Solidaria, Haciendo Lío Rosario, Integrarte, Manos Solidarias Rosario, Rosario Solidaria y Movimiento Solidario Rosario.

   Actualmente, funcionan cocinas centralizadas en la iglesia María Auxiliadora (Salta y Presidente Roca) y en uno de los comedores de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Además, se reparten viandas en las iglesias Lourdes (Santiago y Mendoza) e Inmaculada Concepción (Riccheri 280), Santa Rosa (Mendoza 1370) y Nuestra Señora del Pilar (Colón 1839).

   También se entregan viandas en la zona de la Terminal de Omnibus, en el local de la comunidad Padre Misericordioso (Zeballos 668) en la plaza Montenegro (San Luis y San Martín), y en la casa de la comunidad de la Catedral, Juan Manuel de Rosas 825.

   A la cena la cocinan todos los días los ex combatientes de Malvinas, junto a voluntarios de organizaciones en Cafferata y Santa Fe, y en la plaza Montenegro.

   También, hay disponibles duchas para aseo personal, coordinadas desde la Municipalidad junto con otras organizaciones sociales, en el complejo Emilio Lotuf (Belgrano y Santa Fe) y en el club Plaza Jewell (Córdoba y Crespo).

   Por otra parte, se abrieron los refugios Sol de Noche, La Casona, el municipal, el polideportivo Garzón y el Club Los Caranchos. Allí también colaboran voluntarios.

   Desde las organizaciones no están invitando a los voluntarios a hacer tareas en las calles: tratan de ser los menos posibles. Aunque sí solicitan que la gente vaya a donar sangre.

   La organización y el trabajo en equipo hace posible que la ayuda llegue a tantas personas que hoy más que nunca necesitan asistencia.

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