“Todos hablamos y escuchamos mucho sobre el coronavirus, pero cuando la enfermedad se vuelve real porque aparece en una familia, surgen los miedos, la angustia y los temores. No sólo por cómo se puede presentar y por su evolución, sino también por sus consecuencias económicas y sociales. En ese marco, el Covid-19 tiene una característica especial: si bien los datos del paciente considerado sospechoso son confidenciales y sólo los conoce las autoridades de Salud Pública y Epidemiología, al requerir un hisopado nasofaríngeo para su confirmación (que se realiza muchas veces en domicilio y a cargo de personal que se presenta protegido con batas, máscaras, barbijos, que llegan en ambulancia o con el Sies) se pone en evidencia que hay un caso sospechoso en ese lugar, y lo expone frente a la sociedad o el grupo de vecinos”, reflexiona Gabriela Clementz, médica pediatra del centro de salud municipal Tío Rolo.

































