La Red de Argentina de Investigadores en Salud diseñó una guía práctica para ventilar las escuelas de cara al regreso de las clases presenciales, estableciendo con el documento una recomendación para la comunidad docente en pos de una aireación adecuada en el contexto del protocolo para el inicio del ciclo lectivo 2021 con asistencia.
Los profesionales que integran la red, partiendo de que el coronavirus se transmite en mayor grado por la inhalación de los aerosoles contaminados emitidos por una persona infectada con las pequeñas gotitas de fluido respiratorio al respirar, hablar, gritar, cantar, contaminando el aire compartido, consideraron determinante ventilar y renovar el aire del aula en forma constante desde el exterior.
El objetivo es reducir la concentración de posibles aerosoles contaminados, disminuyendo de manera simple el riesgo de contagiar y contagiarse.
Para ello sugieren una ventilación permanente, no sólo entre clases sino durante las mismas, en forma constante, ya que está comprobado que es más efectivo lograr un sistema de aireación constante y no con intervalos regulares.
Claro que la apertura de las aulas dependerá de las condiciones ambientales, ya que las jornadas sin viento son las que exigirán aberturas más amplias en las ventanas del aula.
La ventilación debe ser preferentemente cruzada, distribuida y constante. Para ello debemos abrir ventanas y puertas de paredes opuestas y, en lugar de abrir mucho una ventana, repartir la misma abertura entre el mayor número de puntos posible (por ejemplo, es mucho mejor abrir 10 cm en 8 ventanas que 80 cm en una sola).
Es fundamental que el pasillo mantenga una buena circulación del aire, porque puede influir mucho en la ventilación de las aulas.
Se puede reforzar la ventilación usando ventiladores de techo o de pared en dirección hacia la ventana, que ayuden a mover el aire hacia afuera.
Además es conveniente medir el dióxido de carbono (CO2) ya que al respirar, junto con los aerosoles, las personas exhalamos CO2, por lo que la acumulación de este gas es un muy buen indicador de la acumulación de aerosoles (que pueden ser infectivos si hay alguien en periodo de contagio en el aula).
Al aire libre se observan 400 ppm (partes por millón) de CO2. En un espacio cerrado o mal ventilado el CO2 se acumula dependiendo del número de personas, la actividad que están realizando y el tamaño del espacio.
Personas expertas en aerosoles y ventilación recomiendan que la concentración de CO2 se mantenga por debajo de las 800 ppm para reducir el riesgo de un potencial contagio por aerosoles, y es por ello que medir la presencia del gas permite determinar si la ventilación es suficiente para un lugar, cantidad de gente y actividad determinados.
Cuando la concentración de CO2 supere los 800 ppm se recomienda abrir más y/o reducir el número de personas en el aula hasta que la concentración de CO2 se encuentre por debajo de este valor.
Una medida más
Los profesionales recuerdan que la ventilación es una norma más y que debe sumarse al uso de barbijo, distancia física y lavado de manos, dado que el riesgo de contagio disminuye cuantas más medidas de protección usemos.
Claro que este método de ventilación transversal y permanente permite reducir el riesgo de contagio, el que se da de diversas formas e incluso con personas que pueden estar contaminando de manera involuntaria por no presentar síntomas.
Estas personas exhalan constantemente aerosoles que pueden contagiar coronavirus. Cualquier persona en la escuela y en las aulas podría estar en esta situación sin saberlo, por eso es clave mantener los cuidados en todo momento, con distanciamiento y uso de barbijo, pero también en las aulas ventilando en forma permanentemente.
Ventilar las aulas y los espacios compartidos en las escuelas permitirá renovar el aire interior por exterior, y de esta manera se logra reducir la concentración de posibles aerosoles contaminados, disminuyendo de manera simple el riesgo de contagiar y contagiarse.
Entre los integrantes de la Red Argentina de Investigadores en Salud que desarrollaron esta guía de ventilación de las escuelas se encuentra los doctores Natalia Rubinstein (FCEyN-UBA/CONICET), Jorge Aliaga (UNAHUR, CONICET) Andrea Pineda Rojas (FCEyN-UBA/CONICET), Sandra Cordo (FCEyN-UBA/CONICET), Rodrigo Castro (ICC, FCEyN-UBA/CONICET), Florencia Cahn (SAVE, Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología), María Eugenia Utgés (CeNDIE/ANLIS-Malbrán), Mariano Pérez Filgueira (INTA-CONICET)