El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, aislado política e institucionalmente en medio de la pandemia de coronavirus, insistió en convocar al pueblo a salir a trabajar. También dijo que la culpa del desempleo es de los gobernadores que toman medidas como la cuarentena, y presentó a la cloroquina como "salvación" ante el Covid-19.
La Corte Suprema, en tanto, le impidió a Bolsonaro suspender las medidas de aislamiento por decreto en los Estados y ciudades que la dictaron, pero igualmente cada vez más se registran aglomeraciones, personas en las calles y movimiento ya que, a diferencia de lo que ocurre en Argentina, no son resoluciones de carácter obligatorio.
Pese a que ninguna autoridad sanitaria recomienda la provisión de cloroquina como protocolo para atacar el coronavirus, algunos casos famosos en Brasil de recuperación llevaron a Bolsonaro a agitar en cadena nacional las supuestas cualidades curativas del remedio contra la malaria como una eventual salvación frente al Covid-19.
"Recomendar cloroquina sin base científica es como un asesinato" dijo el candidato presidencial derrotado en 2018 Ciro Gomes, del Partido Demócratico Laborista.
Mientras tanto, el jefe de Gabinete, Walter Braga Netto, comenzó a centralizar las informaciones tanto sanitarias como económicas del coronavirus para intentar neutralizar la popularidad el ministro de Salud, Luiz Mandetta, un político conservador que enfrentando al presidente consiguió más credibilidad en las encuestas que el propio Bolsonaro.
Mandetta se negó a firmar un decreto para liberar la cloroquina pero aceptó recomendar oficialmente a los médicos usarlas con consentimiento del paciente.
La línea de Bolsonaro a favor de la cloroquina va en el mismo sentido de la expresada por el presidente estadounidense Donald Trump, que abandonó ese discurso a la par de que se disparaba la curva de muertes en Estados Unidos, pero el mandatario latinoamericano no ha seguido a su referente ideológico sino que insiste en que "hay que volver a trabajar".
En tanto, Bolsonaro anunció el inicio del pago la ayuda de 125 dólares aprobada por el Congreso para trabajadores informales y microemprendedores. El resultado fueron aglomeraciones y filas de hasta dos cuadras en las oficinas de todas la ciudades de la Receita Federal (la Afip brasileña) de trabajadores informales que fueron a regularizar su situación para poder cobrar.