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Se conocieron ayudando a un jardín y ahora son amigas

Un grupo de mujeres comenzó a colaborar con los niños , y la solidaridad las unió. Forjaron una gran amistad.

Jueves 18 de Julio de 2019

La mayoría de las agrupaciones solidarias nacen porque hay personas que comparten inquietudes, y justamente ese motivo muchas veces promueve una amistad profunda y duradera. Este es el caso de las voluntarias del Jardín de Infantes Surcos de barrio Godoy. Comenzaron ayudando y hoy son grandes amigas.

El jardín de infantes Surcos, que funciona hace 10 años muy cerca de Cabín 9, es una institución educativa privada que nació por iniciativa de un grupo de amigas exalumnas del colegio Mirasoles y al que hoy se unieron más de 50 de voluntarias que cada día llevan el desayuno a los niños de 3 y 4 años que asisten a Surcos.

"La solidaridad te une, porque tenés la misma meta", contó Amalia, una de las voluntarias más antiguas. "Ayudás pero también conocés mucha gente, hoy son mis amigas del jardín", agregó.

Entre ellas se potencian porque se reúnen, y en esas conversaciones surgen nuevas ideas para colaborar con el jardín. Por ejemplo, un grupo formado por unas 10 voluntarias armaron las ferias solidarias y otro grupo organiza eventos a beneficios como es el tradicional té que se hace todos los años.

Todo sirve para ayudar y ayudarse. "Nos reunimos para organizar actividades, pero también para vernos seguido", contó Amalia que armó el grupo llamado "ferias". A través de ese grupo, donde se conocieron más y se afianzó la amistad, las mujeres juntan ropa para llevar a las familias de la zona oeste.

"No se trata solo de llevar abrigo, que también está bueno, sino de lograr un vínculo y un intercambio con las mujeres del lugar, por eso cada vez que vamos con la ropa también llevamos termos con agua caliente, mate, té y café para que cada una tome lo que quiera", relató Amalia, entusiasmada porque la actividad también se convirtió en un momento de encuentro entre amigas y con las vecinas del barrio.

"Vamos al barrio una vez cada dos meses, pero antes nos juntamos en alguna casa para poder ordenar las donaciones, clasificarlas por edades y ver que estén en buenas condiciones y esto hace que la amistad se vaya profundizando", contó.

Ellas saben que se tienen unas a otras y por eso se cubren cuando alguna no puede ir o está complicada ese mes.

"Nuestra amistad surgió por la ayuda a Surcos, queremos ayudar y sabemos que la educación es la gran herramienta que podemos brindar y por eso apoyamos a este proyecto", comentó la voluntaria.

Ahora están colaborando con una cena solidaria que se realizará el 26 de julio, en el salón Metropolitano y será a beneficio de este jardín y de otra institución solidaria (Cuatro Vientos) con la que se trabaja en forma conjunta.

En todos los casos, el voluntariado se convierte en una excusa para la amistad. Lo mismo sucede con el grupo Voluntariado Damas Rosadas

del hospital de Niños Zona Norte, donde además de acompañar y buscar donaciones para los chicos internados, las mujeres se reúnen a cenar o a compartir otros momentos.

Otro grupo muy fuerte de amigas, que también se forjó a partir de la ayuda, es el servicio de voluntarias del Hospital de Niños Vilela. Ellas se juntan a festejar los cumpleaños y siempre encuentran un motivo para celebrar. Al igual que los otros grupos, todos terminan en amistades.

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