Todavía no le cabe en el cuerpo a la familia de Yanina Martínez tanta felicidad. Todavía no tiene idea ella de lo que acaba de conseguir. Mira el cielo desde el podio del Estadio Olímpico Engenhao, deja caer el pelo para atrás, ríe, se ahoga en esa sonrisa imborrable. Es pura inocencia. En una mano tiene a Tom, la mascota de peluche de los Juegos Paralímpicos, y con la otra dibuja en el aire. En el pecho le reluce la medalla de oro. Sí. La medalla de oro. Parece un sueño pero es real. Y lo hizo posible Yani Martínez, la rosarina de 22 años entrenada por Martín Arroyo, que hace unos días antes de partir a los Juegos de Río de Janeiro, le dijo a Ovación: "Voy, corro y listo". Fue en la Clase T36, de atletas con parálisis cerebral, y fue la primera para la delegación nacional que está en Brasil. Pero hay algo aún mejor: la medalla de oro de Yanina es la primera para Argentina en 20 años.
































