Transcurría la pandemia de coronavirus y un joven basquetbolista rosarino, hijo de un histórico local, cruzaba el océano Atlántico en octubre de 2020 para demostrar sus cualidades y darle rienda suelta a su carrera profesional en este deporte apasionante. Era un momento complejo, ya que la naranja no había empezado a volar por el aire en el país producto del aislamiento preventivo y no quedó otra que probar en otros lares para continuar con una promisoria carrera. Se trataba, ni mas ni menos, que de Vicente Garello, hijo de Javier "Loco" Garello, aquel pívot aguerrido, temperamental y talentoso que jugó en Rosario Central y Newell's y también en la Liga Nacional.
A diferencia de su padre, que nació en otra ciudad basquetbolística como Sunchales, Vicente nació en Rosario un 16 de noviembre del 2000 (23 años). En diálogo con La Capital cuenta que sus primeros piques con la naranja fueron en el Club Atlético Fisherton (CAF), donde desarrolló toda la etapa infantil, desde los 5 años, hasta que los 14 años (Sub-15) decidió cambiar de aire y pasar al Club Náutico Sportivo Avellaneda (CNSA).
El club de Arroyito de la diagonal Tuella fue el trampolín para llegar a los seleccionados de Rosario y Santa Fe, tanto en sub-17 como en sub-19, hasta su llegada al Viejo Continente, donde jugó en Sagrado Corazón de Cáceres (2020) de la Liga EBA de España y Obradoiro de Santiago de Compostela, que alternó con regresos al país para seguir jugando en Provincial y Deportivo Norte de Armstrong.
"En 2020 tengo la oportunidad de viajar a jugar a España, regreso al país para jugar en Armstrong y luego vuelvo a ir a Europa para ficharme en Obradoiro y finalmente vuelvo a Provincial", repasa Vicente, con un promisorio futuro por delante. Y respecto dela situación que se había presentado, comenta: "No había torneos en el país porque estaba la pandemia, pero en España habían arrancado, entonces mi representante me consiguió el club y la segunda vez me llamó el club directamente", agrega sobre la buena impresión que dejó en el básquet del Viejo Continente.
Para tener una idea, Vicente tenía tan sólo 19 años y llegó a cosechar hasta 27 puntos, 14 rebotes, 5 asistencias y 6 faltas recibidas en un solo partido en la liga EBA, muestra de su capacidad y proyección a futuro, cuyas destrezas exhibió en Provincial y lo hace ahora en la Liga Nacional defendiendo los colores de San Martín de Corrientes, que se encuentra sexto en la Liga Nacional (LNB).
Rosario siempre estuvo cerca
"Estaba en Rosario y no quería ir más afuera. Justo Provincial iba a jugar el Torneo Federal y me sumé a ellos. La primera temporada fue muy positiva porque llegamos más lejos de lo que esperábamos, hice muchos amigos; luego volví en febrero de 2023 a San Martín (de Corrientes, equipo de la Liga Nacional donde juega en la actualidad), regresé a Provincial y ascendimos a la Liga Argentina. Teníamos un equipo para ese objetivo y por suerte se nos dio", apunta este joven íivot de 2,03 metros que también sabe desempeñarse muy bien en el perímetro jugando como ala-pívot.
"Ahora quiero terminar la temporada y ver dónde me conviene, en Rosario me siento muy cómodo, pero si me sale la oportunidad podría irme pero no por mucho tiempo porque no me gusta estar mucho tiempo afuera de casa. Me gusta mucho Argentina, no me imagino viviendo en Europa otra vez, aunque si sale una oportunidad superadora trataré de aprovecharla", señala.
La comparación con su padre
"Soy más tranquilo que mi viejo, pero siempre me cuentan cosas", acota con humor Vicente en declaraciones respecto al carácter temperamental y extrovertido de su padre, Javier, de quien tiene gratos recuerdos y enseñanzas que le ayudaron a crecer en el deporte.
"Siempre intentaba ayudarme cuando se lo pedía, nunca me molestó; me enseñó muchas cosas y me transmitió una manera de jugar porque lo hacía en la misma posición que la mía y tuve la ventaja que él había jugado de manera profesional", cuenta.
Y confiesa: "Me hubiese gustado que me dirija mi viejo; fue entrenador varios años en Atalaya en inferiores y un año la primera".
Perfil de un jugador que aún no tiene techo
Vicente asegura que disfruta mucho jugando debajo del aro, aunque aclara que hay aspectos del juego que lo obligan a buscar juego desde el perímetro, donde también tiene poder de gol. "En la Liga son muy grandes físicamente y eso me obliga a salir y tirar de tres puntos, aunque no llevo la cuenta de los que hago por partido", apunta con modestia.
"Desde que terminé la secundaria me gustó jugar al básquet", confirma al tiempo que admite que lo que más le gustaría sería representar al país. "Ahora lo veo muy difícil por la calidad de jugadores que hay en mi puesto, pero tal vez más adelante, en un par de años, se pueda dar", señala.
Por su parte, el entrenador Gustavo "Tete" Lalima, quien lo dirigió en su paso por Provincial, destaca: "Es un pibe excelente, criado en una familia muy buena. Tuve la posibilidad de conocer a su papá Javier cuando fue a jugar a Newell's (en la etapa del TNA). Tiene talento y habilidades enormes para jugar a esto, ya que se las ingenia para anotar de distintas posibilidades que ofrece el juego: poste bajo, exterior, giro, contragiro, libres... es un anotador nato y lo puede hacer de todas las formas posibles y eso ayuda muchísimo al equipo".
Como si eso no bastara, Lalima agrega: "Tiene una capacidad de ver el juego como pocos y, además, pasa muy bien el balón a pesar de que juega de pívot y ala-pívot. Mejoró muchísimo el dribbling, es lo que le están inculcando en San Martín y lo que también hicimos hincapié acá, en Provincial... la verdad es que no hay nada malo que pueda decir porque tiene un potencial enorme y aún no conoció su techo".
"Se puso como meta jugar en la Liga Nacional y lo logró; seguro terminará jugando en el alto nivel siempre y cuando no se vaya al extranjero", subrayó a la hora de elogiar las capacidades del jugador.
Básquet de alto vuelo
Vicente disfruta de su experiencia en la Liga Nacional mientras defiende los colores del rojinegro de Corrientes, que marcha sexto en la tabla y asoma con perspectivas de seguir en la buena senda. Más allá de eso, el basquetbolista rosarino destaca que "el nivel está muy alto" y que "siempre fue así".
"Está bueno que se juegue con muchos jugadores del país por sobre los extranjeros y eso es muy positivo. Es una liga muy pareja, más allá de casos excepcionales, y por eso también entrenamos mucho", valora.