Se lo escucha como en deuda consigo mismo. Viene de ser figura ante Independiente y mostró una leve mejoría en los últimos partidos que jugó defendiendo la bandera de Central. No obstante, César Delgado no saca a relucir su clase ni dulce pasado que incluye la selección nacional mientras dialoga con Ovación. El Chelito apeló a la humildad para confesar a corazón abierto que hubo pasajes en los que la pasó mal porque sentía que no estaba a la altura de las circunstancias o de lo que necesita el equipo. Sin embargo, no se apichona y espera la vuelta al trabajo para ponerse a tono desde lo físico y demostrar que puede serle muy útil al grupo para encarar la etapa crucial del campeonato.
—¿Qué sentís que te falta aún por mejorar?
—Desde lo futbolístico terminé bien y contento, pero sé que debo mejorar desde lo físico. Tengo bien en claro que arranqué desde atrás porque me costó muchísimo jugar nuevamente. La verdad es que me costó más de lo que me imaginaba, pese a que sabía que no iba a ser fácil porque no había hecho una buena pretemporada. Por suerte me fui adaptando poco a poco.
—¿Ahora sabés que tenés que estar bien físicamente porque Central impone un estilo muy intenso?
—Sí, ni hablar. Sé que si no estoy bien desde lo físico te pasan por encima o no estoy a la altura de las circunstancias. En el fútbol argentino se juega con todo. Además es cierto, Central impone un ritmo muy intenso, va siempre para adelante e intenta en todo momento ser protagonista. Es por eso que para poder rendir hay que estar bien preparado. En mi caso, me fui acoplando al grupo. Y si pude rendir, o al menos dejé todo para hacerlo, es por la ayuda de mis compañeros y cuerpo técnico, quienes me aguantaron bastante.
—¿Qué significará entonces esta pretemporada para vos?
—La estoy esperando con muchas ganas y ansiedad. Deseo trabajar con tranquilidad para además prepararme para lo que viene.
—¿Y qué es lo que viene?
—Una etapa muy dura. Se viene algo importantísimo para mí desde lo físico y también desde lo grupal porque debemos redoblar esfuerzos porque queremos seguir siendo protagonistas.
—¿Te pasó sentir en algún partido que no estabas bien?
—Es que fue así. Y sí, lo sentí en algunos partidos y no me da vergüenza decirlo. Hubo algunas veces que no estaba cómodo porque no había hecho la pretemporada con el grupo. Encima venía de otro fútbol y además me tenía que readaptar al fútbol argentino, que tiene mucho roce. La verdad es que para mí fue muy feo sentirme así porque estaba mal desde lo mental y lo físico. Es como que no podía jugar en la forma que lo hacía el equipo. Sentía que no estaba a la altura. Aunque por suerte sobre el final me puse bien, pese a que me falta para estar como quiero. Por eso quiero apuntarle con todo a esta pretemporada para luego poder darle mucho más a Central.




























