Argentina ganó como se preveía, pero sufrió más de lo imaginado. Dos pinceladas de Messi y los goles de sus 9 fueron la mejor noticia del 2 a 0 sobre una entusiasta Canadá que lo complicó en este debut en la Copa América. Tanto, que el propio Scaloni salió a corregir en el partido. Sobre una cancha, eso sí, que fue un desastre.
Costó muchísimo esta presentación argentina en la Copa América. Más allá de los méritos canadienses, es como que al equipo de Scaloni tardó mucho en hacerse valer, en enrostrarle a su entusiasta rival la superioridad en nombres y funcionamiento. Recién lo hizo al inicio y al final del complemento, sobre un terreno de juego en mal estado, con los panes de césped plantados sobre el sintético y donde la pelota rodó muy mal.
El primer tiempo habló claramente de ello. Si Argentina tuvo chances fue porque Canadá sorprendió defendiendo en línea y muy arriba, una tentación sin dudas para que el pelotazo largo rompa filas para ir mano a mano hacia el seguro Crépeau.
Después de que Di María capturara una pelota en campo propio, tras un rechazo en un córner a favor de Canadá, y no definiera cuando enfrentó al buen arquero canadiense, pareció perder confianza. La fórmula que le ofrecía el rival tampoco contó con la velocidad y precisión necesaria, y entonces Argentina se fue en amagues, en sensación de que el gol podía llegar en cualquier momento pero que nunca se transformó en certeza.
Es más, aquella acción iniciática de Di María fue la más peligrosa del equipo de Scaloni en toda la etapa. Tuvo un cabezazo de pique al suelo de Mac Allister tras un centro picante de De Paul, a Messi siempre le aparecía una pierna, Julián Alvarez no aparecía como opción de ataque y así no pudo escapar a cierto barullo a la hora de aplicar el último pase.
Tanto fue así, que Canadá contaría con tres aproximaciones muy claras de gol ya promediando la etapa, dos desbordando por el lateral de Molina y la otra por la derecha que resultó la más peligrosa, cuando Eustáquio se elevó solo casi en el área chica y su cabezazo a la red fue interpuesto por la pierna izquierda del Dibu Martínez.
El empate del primer tiempo era lógico para Argentina
Por eso el 0 a 0 no estuvo mal. La jerarquía indudable de uno y otro no alcanzaba a justificar la diferencia. El partido le pedía más a Argentina y el plus apareció en el inicio del complemento mismo.
No podía ser otro que Messi el que destrabara el asunto, cuando tras recibir de De Paul metió un sensacional pase filtrado para Mac Allister, el arquero le cometió penal pero Alvarez la tomó para mandarla al fondo en la única que resolvió bien. Para eso están los 9, claro.
Pero Canadá siempre estuvo en partido y más allá de esa dos contra que Messi no pudo definir mano a mano, tuvo sus chances para empatarlo. Hasta hubo un momento de duda cuando el VAR evaluó una posible falta en el área de Lisandro Martínez.
No por nada Scaloni metió a Otamendi para formar cinco abajo, luego que los norteamericanos aparecían por todos lados. Y puso a Gio Lo Celso por un Di María que a esa altura ya no incidía.
Después llegó el nuevo mano a mano fallado, esta vez por el Toro Martínez (que entró por Julián Alvarez) y, sobre todo, el golpe en la rodilla izquierda a Messi en esa acción que asustó a todos.
Ese momento pareció bisagra, porque desde ahí vinieron los mejores minutos de Argentina, la otra gran asistencia de Messi para Lautaro Martínez y, esta vez sí, el gol del Toro y la tranquilidad.
Para un debut lógico, triunfal pero con baches de los que Scaloni tomó nota en el mismo partido. Argentina ganó, el técnico supo corregir, los 9 y sobre todo el Toro marcaron, y con el talento medido de Messi alcanzó. Debe ser el punto de partida para no relajarse porque hay que mejorar.