Rusia 2018

Un campeón que hizo siempre lo que quiso

La Copa del Mundo quedó en las mejores manos. Francia le ganó la final a Croacia con mucha prepotencia, capacidad y un sentido colectivo admirable.

Lunes 16 de Julio de 2018

La Copa del Mundo no pudo quedar en mejores manos. Nadie jugó ni acumuló más méritos que Francia durante el Mundial. Puso a todos sus rivales en fila, incluido Argentina en octavos, y se los cargó con una maquinaria colectiva con piezas perfectamente encastradas. Ayer el que la sufrió fue Croacia, el último eslabón de esta saga, y también le hizo sentir el rigor y la capacidad de su juego. Francia es el nuevo campeón del mundo. Dominará el planeta fútbol durante los próximos cuatro años. Lo tiene recontramerecido. Pero mucho más que eso. Es un derecho que adquirió desde el mismo momento en que mostró que venía a Rusia a ganar el Mundial y no a mirarlo de costado.

Que la final haya arrancado con un roce sin cuartel por parte de Croacia fue para Francia como quitarle un caramelo de la boca a un nene. Enseguida desactivó a esa selección que insinuó con mostrarle los colmillos. La intención de los balcánicos duró menos que un helado en el desierto. Nunca es recomendable tener pocas pulgas ante un equipo que habitualmente te las hace pagar. Y fue lo que hizo Francia con el arma ya no tan secreta de la pelota parada. El guante de Griezmann envió el centro y entre todas las cabezas sobresalió la del croata Mandzukic. Justo él. Al héroe en la clasificación a la final ahora le tocaba el papel de villano con un gol en contra.

Pero si algo mostraron los croatas durante el Mundial fue su inconformismo. Para ellos no existen renunciamientos. Por eso siguieron adelante, pateando las piedras que Francia les ponía en el camino y ofreciendo su vena competitiva. Quién otro que Perisic para aparecer cuando más lo llaman, aunque ayer fue responsable de todo lo bueno y lo malo de su equipo. Metió el gol del empate con un zurdazo cruzado y también quedó pegado por poner infantilmente la mano en un centro de Griezmann y ante el acecho de Matuidi. La jugada puso a prueba la capacidad de reacción croata y también ubicó a Pitana en el centro de la escena. Ante el insistente reclamo de los jugadores franceses, el argentino entendió que algo había pasado y que no había visto. Por eso recibió la observación desde el centro de monitoreo del VAR, hizo la señal clásica de que lo iba a consultar y se paró frente al televisor para ver con atención la jugada. La observó tanto que la ojeó. Pero se sacó todas las dudas y marcó penal. Estuvo correcto con la sanción. Penal y gol de Griezmann.

También sabe especular

Para entonces Francia ya especulaba con la ansiedad y desesperación de Croacia, a la que le convenía más un trámite con la pelota al piso que con las piernas levantadas y los tapones de punta. Ya no era la misma. El ánimo lo tenía minado tras tantos golpes. Igual tuvo alguna chance en la que exigió a Lloris, pero Francia después lo caminó por encima.

Mientras haya tiempo siempre habrá posibilidades para que el juego de Francia brote y establezca diferencias. Es un equipo que cuando ve sangre en el rival, le tira sal para que se retuerza. Y hay que doblarle las rodillas a Croacia.

Para este equipo de Deschamps no hay imposibles. Consigue todo. Primero con un remate desde afuera del área de Pogba y después con otro zapatazo de Mbappé, tras una gran jugada de Lucas Hernández.

Croacia sólo podía volver a ponerse en partido con una macana semejante como la que cometió Lloris, quien quiso salir jugando ante la presencia intimidante de Mandzukic y el delantero de Juventus le adivinó la intención y anotó un gol más fácil que el que había convertido contra su propio arco en el primer tiempo.

También se notó que Croacia no claudicaba. Este equipo está entrenado para soportar el sufrimiento. Conoce como pocos las artes de resurrección cuando lo dan por muerto. Por eso arrinconó a Francia con centros a la cabeza de Mandzukic y el empuje de Modric para encontrar alguna penetración que no llegó.

Francia también tiene horas de ensayos para saber aguantar. Es un campeón tan legítimo como camaleónico. Cuando el desarrollo le pide anestesiar el trámite lo hace sin miramientos. Los ingresos de Nzonzi por Kanté y de Tolisso por Matuidi fueron una declaración de principios. En el Mundial siempre se hizo lo que quiso Francia.

Griezmann fue el mejor de la final

Se lo merecía. Antoine Griezmann (foto) terminó siendo uno de los grandes protagonistas del Mundial. Ayer la rompió otra vez. A su manera, claro está. Marcó de penal el segundo tanto de Francia y puso el centro cuando el croata Mandzukic venció su propio arco. Fiel a su estirpe, corrió y metió en todo momento. Además de alzar la Copa del Mundo tuvo un galardón especial, ya que fue nombrado como mejor jugador del partido una vez que finalizó el encuentro en Moscú.

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