Central

Tan justa como necesaria

Central mostró poco pero terminó venciendo bien a un limitado Banfield en el Gigante.

Lunes 13 de Agosto de 2018

No le sobró nada. Anduvo con las chirolas justas. Sin embargo, le alcanzó para llenar la bolsa con un triunfo esperanzador. Lo de Central ayer fue tan apretado como necesario. Porque el equipo del Patón Bauza, quien volvió al pago luego de un extenso periplo que abarcó diversas latitudes, brindó un show cortito y contundente si se quiere. La previa invitaba a ver otro espectáculo. Pero no sucedió. Los canallas no parecieron ser esa versión copada que pretende el pueblo auriazul, aunque terminaron dejando de rodillas a Banfield, que fue una especie de inofensiva y fiel mascota.

Deberá ajustar las clavijas. Tendrá que seguir haciendo hincapié en lo colectivo. Porque no en todos los partidos saldrá inmune como ante el Taladro. Esta vez le salió bien y la puede contar con el pecho inflado en medio de una sociedad resultadista. No obstante, el Patón sabe que aún le faltan varias vueltas de tuerca a esta formación para que sea tomada en cuenta de verdad por el resto de los integrantes del certamen doméstico.

La primera real acción de peligro cobró vida pasado el primer cuarto de hora. Primero Marco Ruben fabricó una falta que el juez Abal compró sin dudar. Luego Federico Carrizo ensayó un gran tiro libre que hizo lucir y revolcar a un atento y bien plantado Iván Arboleda. El encuentro se disputaba entre imprecisiones y constantes bostezos que generaban el grueso de los protagonistas dentro del escenario mayor de Arroyito.

Todo era tan raro que nadie se arriesgaba a apostar por ningún equipo. La gente sólo esperaba como chico algún regalito en una tarde donde la miseria futbolera era el común denominador. Sin embargo, a los 38' el capitán canalla metió un cabezazo a la salida de un tiro libre lanzado por el Colorado Gil que se fue virtualmente raspando el palo derecho del arquero visitante, que se quedó clavado mirando cómo la pelota le hacía subir las pulsasiones.

Central mostraba poco. Casi nada. Era como que no se le caía una idea. Errático por donde se lo mirara. El fondo mostró algunos yerros de la mano de Caruzzo, quien en dos ocasiones pareció no tener aceitado el engranaje del despeje con Ledesma.

A eso hay que sumarle que el medio estuvo ausente sin aviso justo en la cita inaugural. Salvo el activo Ortigoza, quien siempre pidió la bocha y la entregó redonda a algún compañero, sumado a la precisión de Gil en los tiros libres, el resto es para abrir un sumario interno. Mientras que arriba el más movedizo fue Zampedri, a quien le anularon bien un gol segundos antes de ir al descanso por offside de Bettini. Era momento de recuperar energía y resetear la máquina porque así no se podía seguir.

Pese a que el equipo seguía intentando reacomodarse, a los nueve minutos encontró esa paz interior que tanto estaba necesitando. Fue cuando un solitario Gil metió un centró envenenado que supo capitalizar con un cabezazo el defensor Caruzzo. Y a festejar el 1 a 0, más allá del qué dirán por la manera en que seguía mostrándose el auriazul.

Luego no hubo nada más interesante que esperar el desenlace, pese a ese remate de la nada que sacó Ruben e hizo lucir a Arboleda pasada la media hora. Porque el canalla seguía sin mostrar esa supuesta jerarquía que tenía por encima del rival. Un Banfield que vino de tour porque sólo se dedicó a pasear por el abarrotado Gigante. Se fue con las manos bien vacías, por cierto.

Central acopió tres grandes porotos que suman en las dos tablas. Porque por ahora todos miran con esperanza la de la Superliga. Pero dentro de poco habrá que tener en cuenta la otra. Esa que no perdona y se llama promedio. No obstante, lo más significativo de la jornada dominguera es que los auriazules arrancaron con el pie derecho desde lo numérico el torneo en una velada especial en todo sentido. Todo lo demás pasó a segundo plano.


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