Ovación

Sobran los motivos

La fiebre mundialista aún no se desató en el público argentino. Un equipo todavía sin consolidar, el paso de 3 técnicos y las finales perdidas generan cierta apatía en la previa

Sábado 02 de Junio de 2018

A doce días del inicio de Rusia 2018 todavía no se desató la desenfrenada fiebre mundialista que cada cuatro años ubica a la selección argentina en el foco de todas las miradas, desde Ushuaia a La Quiaca, incluida por supuesto a la utrafutbolera ciudad de Rosario. Aún el hombre de a pie mira de reojo lo que será la cita ecuménica, a pesar de que los canales de TV y los medios gráficos y digitales cada vez usan más espacio para la cobertura de los movimientos de Lionel Messi y compañía. Claro que hay varios motivos que pueden explicar esta situación particular de retardo a la hora de desplegar la pasión hacia los colores albicelestes en la antesala del máximo evento deportivo del planeta. Así, tanto desde adentro como desde afuera de la cancha, surgen los argumentos que justifican que el "bichito mundialista" todavía no haya picado en la piel del público criollo. Está claro que una vez que empiece a rodar la pelota ningún argentino estará ajeno a la suerte del equipo de Sampaoli y que cada gol se gritará al máximo, pero no hay dudas de que el interés por Rusia esta vez deberá crecer desde adentro hacia afuera de la cancha y no a la inversa, como ocurrió en ocasiones anteriores.

   La principal razón de esta especie de apatía en la previa del Mundial que se viene, sin dudas, es que el equipo argentino aún está lejísimo de tener un andar confiable que lo ubique como candidato serio a ganar el Mundial, más allá de que luego en competencia pueda hacerlo creciendo en lo colectivo y de la mano de Lionel Messi. En rigor de verdad no hay una columna vertebral indiscutible a la hora de imaginar un equipo titular.

   Tampoco Jorge Sampaoli es un DT que irradie un magnetismo de confianza ciega a los ojos del público futbolero nacional, ni el técnico llega con el respaldo de haber dirigido a algún equipo de relevancia local, más allá de su gran gestión en la selección de Chile, que obtuvo la Copa América de 2015.

   Por su parte, hay que decir que no se dio un gran recambio en el plantel. Pero más allá de eso no surgió ninguna figura juvenil rutilante que se acople a los históricos de la selección como un indiscutido. A pesar de que varios nuevos valores tienen un buen andar en sus clubes, como el caso de Paulo Dybala.

   En tanto, el proyecto serio de selecciones como Brasil, España y Alemania, que en la previa surgen como verdaderos candidatos, está muy lejos de la improvisación que vivió el fútbol argentino en los últimos tiempos, con la sucesión de tres entrenadores desde la salida de Alejandro Sabella.

   Por supuesto que también incide en este reparo de desplegar la pasión hacia los colores de la camiseta haber perdido tres finales seguidas, como la del Mundial de Brasil 2014 y las Copa América de 2015 (Chile) y 2016 (Estados Unidos). Estas frustraciones seguro que hicieron mella en el ánimo del público y el derroche de ilusión está contenido.

   Un dato no menor, que no tiene nada que ver con el fútbol, pero si con la coyuntura económica, es que el humor social no es el mejor debido a que el grueso de la población está sintiendo una merma entre lo que gana y lo que gasta en el día a día. El tarifazo, la inflación y la plata que cada vez alcanza para menos están en el tope de las preocupaciones y así es lógico no focalizarse en la pelota de fútbol.

Esta vez la selección deberá enamorar de adentro hacia afuera. Recién ahí se enganchará la gente.

Un equipo irregular

Desde que llegó Sampaoli la selección argentina no logró tener el perfil de un equipo versátil y ultraofensivo como pretende el casildense. Es más, la clasificación al Mundial costó muchísimo y recién se pudo obtener el pasaje en la última fecha de las eliminatorias en la visita a Ecuador. Incluso no está definido todavía quién será el arquero en Rusia, ante la baja por lesión de Sergio Romero. El equipo está en proceso de armado y deberá hacerlo a medida que avance el Mundial.

El DT debe construir consenso

El Zurdo no llegó al cargo con la espalda de los entrenadores que dirigieron equipos grandes del país o el exterior. Su carta de presentación fue el gran trabajo en la selección de Chile, pero es un "bicho raro" para el medio futbolístico nacional. Por eso está siempre bajo la lupa. Deberá construir consenso hacia afuera, pero en especial hacia adentro, tratando de que sus jugadores incorporen rápido la idea de atacar y presionar siempre.

Sin recambio rutilante

Después del Mundial de Brasil 2014 en el fútbol argentino no hubo ninguna aparición rutilante que haya renovado sobremanera el potencial de la selección para ilusionarse con que pueda torcer la historia de un Mundial. Hay buenos futbolistas con proyección, pero no irrumpió ninguna nueva estrella. Las presencias de Giovani Lo Celso. Paulo Dybala y Cristian Pavón aportan una luz de esperanza, pero deberán explotar en Rusia para asegurar el recambio.

El proyecto es improvisar

Nada asegura que con un proyecto a largo plazo se consigan los resultados esperados, pero tener la idea clara y sostenerla siempre es mejor que improvisar y cambiar al vaivén de los resultados. Tras la salida de Alejandro Sabella asumió el Tata Martino, que tras renunciar fue reemplazado por Edgardo Bauza y con la llegada de Chiqui Tapia a la AFA empezó la era Sampaoli. Está claro que el fútbol argentino no respeta una idea ni la sostiene en el tiempo.

Tres finales perdidas

Llegar a tres finales habla de que hay material para ilusionarse. Que 90 minutos no pueden tirar por la borda muy buenas campañas. Esto vale desde lo futbolístico y tiene un mérito. Pero para los hinchas el hecho de haber acariciado la obtención de un título, en especial el del Mundial de Brasil, y perder en la definición ante Alemania fue un gran cimbronazo anímico. Encima después se repitió la decepción ante Chile por duplicado en la Copa América.

El mal humor de la gente

Se juega cómo se vive. Y también se sueña cómo se vive. Hoy la mayoría de los argentinos está atravesando una realidad económica que no es la más holgada y está más preocupada por pagar las facturas de gas y luz que por la previa del Mundial de Rusia. Está claro que una vez que comience a rodar la pelota el público estará pendiente de la suerte de Messi y compañía. Pero la realidad es que ahora la pelota no es la mayor preocupación de la gente.

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