Se acerca el final de la saga. Ya se levanta el telón, el público se puso de pie en la tribuna y bate palmas. Poco importaron los complicados capítulos finales. Ya se sabe que habrá despedida feliz, que habrá tiempo para los entretelones. Volvió Newells, con su base casi completa, el exento de lujos, el que juega a lo que sabe, el que está produciendo el milagro de la salvación. Sí, milagro, porque no hay que olvidar la historia. ¿Que fue 1 a 0, mezquino, defendiéndolo con uñas y dientes? A los jugadores que se arremolinaron para ofrendarle su esfuerzo a la tribuna no les hablen de otra cosa que los números que ya les dan el pase a la salvación, que si no será hoy será en la próxima.
























