Central

Semifinal, terreno conocido y fértil

La del domingo en Córdoba, frente a Temperley, será la quinta consecutiva de Central en Copa Argentina. Nunca perdió en los 90 minutos ni le hicieron goles. Sólo en una cayó por penales.

Jueves 15 de Noviembre de 2018

Lo que va a afrontar Central el domingo en el Mario Alberto Kempes no es poca cosa. Está en juego el pase a la final de la Copa Argentina y si logra avanzar se acercaría mucho más a la Copa Libertadores del próximo año, dependiendo de si es campeón o si River, en caso de vencer a Gimnasia (juegan la otra semi), logra el título este año en el certamen continental. Más allá de eso, hay una historia que en la previa apuntala lo que puede hacer el canalla. Al menos con lo que se puede ilusionar. No por lo que viene ofreciendo futbolísticamente, sino por los muy buenos antecedentes que tiene el equipo en esta instancia. Hasta aquí el conjunto auriazul disputó cuatro semifinales (de manera consecutiva) de Copa Argentina y nunca perdió, al menos en los 90 minutos. Es que en una ocasión no llegó al último partido (en la edición anterior), pero se debió a que fue eliminado en la definición por penales. Es más, nunca recibió un gol. Apenas una gragea en este nuevo desafío, pero los hinchas año a año se entusiasman con esta copa precisamente por lo hecho en años anteriores.

Está claro que en las ediciones pasadas otros eran los jugadores. Incluso fueron otros los entrenadores. Pero la historia le tiene reservado a Central un síntoma de absoluta confianza. No es poco haber llegado ya a tres semifinales y no haber perdido ninguna de ellas dentro de los 90 minutos.

El único antecedente negativo que tiene el canalla en una instancia semifinal es reciente por cierto. Fue a fines del año pasado, cuando el equipo dirigido entonces por Paolo Montero quedó eliminado a manos de Atlético Tucumán. Pero lo dicho, el Decano tuvo que llegar a la definición desde los 12 pasos para lograr la clasificación. Central tampoco pudo, claro, pero sería cuanto menos un error desmerecer que en las cuatro semifinales disputadas de manera consecutiva ganó tres y en la restante empató y quedó afuera por los penales.

Por supuesto que se trata de un dato estadístico y, se sabe, cada historia es diferente, pero tal vez sea esa complicidad que Central logró entablar con la Copa Argentina, la que llegado el momento sirva para potenciar las creencias. El dato estadístico está y a esta altura ya se debería hablar de una mera casualidad. Pero no sólo eso, también está el detalle de que en ninguno de esos cuatro partidos recibió goles.

Este equipo no tiene seguramente la jerarquía de aquellos que dirigió el Chacho Coudet. Tampoco la intensidad del que comandaba Montero, pero cuenta y carga con ese convencimiento que potencia la confianza.

Incluso, si de confianza se trata, en esta ocasión tendrá enfrente a un equipo de la Primera B Nacional, lo que no es garantía de nada, aunque ello implique, con los recaudos lógicos, menos temores. Una sola vez el canalla se midió en una semifinal con un equipo de una divisional menor. Fue en 2014 (Miguel Angel Russo era el entrenador), cuando enfrentó a Argentinos Juniors, del que se deshizo con un contundente 5-0 (Niell, Abreu, Donatti, Javier Correa y Encina).

Después llegaron las semis que protagonizó el Chacho Coudet. En la primera (2015) se impuso por 1-0 a Racing con gol de Marco Ruben, mientras que en la siguiente edición quien se le paró enfrente al equipo de Arroyito fue Belgrano. El resultado fue más holgado aún: 2-0 con tantos de Marco Ruben y Walter Montoya.

Y lo dicho: la única semifinal que no pudo sortear Central fue por la vía de los penales. Con Montero como técnico igualó sin goles frente a Atlético Tucumán y fue el Decano quien mostró mejor efectividad en los penales.

Sin goles en contra y no habiendo perdido ninguna de ellas en tiempo reglamentario, Central repite en semifinales. Ahora es el turno del Patón Bauza.

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