Seattle Seahawks logró hoy su primer título de campeón del fútbol americano al aplastar por 43-8 a Denver Broncos en el Super Bowl disputado en Nueva Jersey.
Los Broncos, que partían como favoritos al ser el mejor ataque de la NFL, se vieron maniatados en todo momento por la agresiva defensa de los Seahawks, que demostró por qué es la más firme del campeonato. Como prueba, Malcolm Smith, un jugador defensivo, fue elegido MVP del Super Bowl.
“Al principio de temporada nos dijimos: ¿por qué no podemos ganar nosotros? Tenemos un equipo con talento, con unos grandes entrenadores y los mejores fans”, dijo Russell Wilson, el quarterback de segundo año de Seattle que dejó el béisbol por el fútbol americano pese a medir 1,80 metros, muy bajo para lo que suele ser un quarterback.
“Nuestra defensa fue implacable”, destacó Wilson, que ni siquiera tuvo que mostrar hoy una actuación brillante. Con 25 años es el tercer quarterback más joven en ganar el título.
“Enhorabuena por una fantástica actuación, dominando de principio a fin”, dijo el comisionado de la NFL, Roger Goodell, al entregar el trofeo de campeón a Paul Allen, cofundador de Microsoft junto a Bill Gates y dueño de los Seahawks y de los Portland Trail Blazers de la NBA.
“Tengo un equipo increíble”, afirmó Pete Carroll, técnico de Seattle, ciudad que sólo había visto antes un gran título deportivo: el de la NBA de los Supersonics en 1979. “Nos ha costado cuatro años llegar aquí, pero desde el comienzo de temporada los chicos no pensaban en otra cosa que no fuera en ganar el título”, añadió.
“íSe lo devolvemos al duodécimo jugador!”, gritó en referencia a la ruidosa afición de Seattle, capaz de generar con sus gritos y saltos una energía similar a la de un terremoto de magnitud dos en los encuentros jugados en casa.
El resultado de la final fue también una inesperada sacudida por la gran diferencia entre ambos equipos.
Y es que nada fue hoy según lo previsto. No hizo el frío esperado en esta época del año cerca de Nueva York, ya que la temperatura al empezar el partido era de nueve grados centígrados y no hubo ni rastro de nieve.
Y ya a los 12 segundos comenzó la pesadilla de Peyton Manning, el quarterback de los Broncos, el ganador por quinto año del premio MVP al mejor jugador de la temporada, el hombre que en la campaña regular batió los récords históricos de yardas y de touchdowns. En la primera jugada dejó pasar la pelota por encima de su cabeza por un error de comunicación y Seattle logró sus dos primeros puntos.
Dos “field goals” ampliaron la ventaja al 8-0 con el que se cerró el primer cuarto. Los Broncos, el mejor ataque, sólo habían avanzado 11 yardas.
No fue mejor el segundo, con un touchdown de inicio para los Seahawks. Un pase errado por Manning permitió a Seattle escaparse ya 22-0.
Desde el Super Bowl de 2001 no se quedaba un equipo a cero al descanso y los Seahawks se marcharon al vestuario para escuchar a Bruno Mars y a los Red Hot Chili Peppers con la tercera mayor ventaja de la historia. Mars cantó su famoso éxito “Locked out of Heaven” mientras los Broncos se preguntaban por qué ellos tampoco podían entrar en la defensa de su oponente.
Pero todo es susceptible de empeorar. Percy Harvin recogió la patada de inicio de Denver, recorrió 87 yardas en carrera y logró un nuevo touchdown a los 12 segundos para elevar la renta a 29-0. Ningún equipo en la historia del Super Bowl había logrado tantos puntos de forma consecutiva. Aún se ampliaría a 36-0.
Pese a que no hacía frío, el gran megaevento deportivo del año en Estados Unidos estaba ya congelado, a la espera de si Denver, el ataque más prolífico, podría anotar o sería el primer equipo en no hacerlo, a la espera de si Seattle lograba la mayor ventaja de la historia.
“Jugamos mal ante un muy buen equipo, hay que darle crédito a la defensa de Seattle”, admitió el técnico de Denver, John Fox, que reveló las primeras sensaciones de Manning tras la derrota: “Está decepcionado, ha tenido un tremendo año y no nos gusta haberlo acabado así”.
En el último segundo del tercer cuarto los Broncos lograron al menos evitar el cero al conseguir un touchdown a pase de Manning, a lo que le siguieron dos puntos extra (36-8).
Denver se tuvo que contentar con maquillar el marcador mientras Seattle miraba el reloj esperando a comenzar su fiesta de celebración.
Bruno Mars llevó al Superbowl de Nueva York a una fiesta soul de los 70
Vestido con chaqueta dorada, camisa blanca y corbata negra, la nueva estrella de la música estadounidense Bruno Mars no defraudó este domingo por la noche y convirtió al Superbowl-2014 de Nueva York en una gran fiesta soul de los 70, bien acompañado por los inoxidables Red Hot Chili Peppers.
Acostumbrado muchas veces a los escándalos, el show del entretiempo de la gran final del football americano destacó esta vez por la calidad de la música, con un espectáculo estéticamente impecable y un sonido pegadizo imparable.
Luego de que el estadio MetLife de East Rutherford (Nueva Jersey, este) quedara a oscuras, un coro de 12 niños preparó el ambiente para el desembarco de Mars, un hawaiano de 28 años de origen filipino-puertorriqueño que fue considerado Artista del año 2013 por la prestigiosa revista Billboard.
Peter Gene Hernández -ese es su verdadero nombre- apareció solo sentado a la batería antes de que se sumara su banda y juntos despegaran con la bomba “Locked out of Heaven”, himno soul-pop que tiene nada menos que 231 millones de visitas en Youtube.
Bruno Mars entregó un set prolijo y contundente con un guiño a los años 1950 en el vestuario y a James Brown en el despliegue, llevándose la ovación de los 80.000 espectadores presentes en el estadio.
Con dos discos en su haber -“Doo-Wops & Hooligans” (2010) y “Unorthodox Jukebox” (2012)- que le valieron varios premios, entre ellos un par de Grammys, Mars es uno de los cantantes más versátiles del momento y su voz es comparada a menudo con la de Michael Jackson, una de sus grandes influencias, junto con Elvis Presley.
Funk y rock con los inagotables Chili Peppers
En medio de su show, Mars pasó del soul al funk furioso de “Give it Away”, el gran hit de los veteranos Red Hot Chili Peppers, que salieron al escenario a rematar la faena con su inagotable energía.
Del elegante vestuario de Mars y su banda se pasó a la crudeza del torso desnudo con que el cantante Anthony Kiedis y el bajista Flea sacudieron a la gente.
En 2013, la estrella del espectáculo del entretiempo había sido Beyoncé. Un año antes, el show de Madonna se había convertido en el más visto de la historia, con 114 millones de telespectadores.
La edición 2014 del Superbowl estuvo marcada, además, por la presencia de la soprano estadounidense Renee Fleming, la primera cantante de ópera en interpretar el himno nacional en la previa del partido.