Rusia 2018

Se fue un Mundial que dio gusto ver y vivir

Rusia 2018 ya es pieza de las estadísticas, desde la consagración de Francia, el fracaso de Messi y la selección argentina, la aparición estelar de Mbappé, la ratificación de Modric, la intervención del VAR y la influencia de la pelota parada.

Martes 17 de Julio de 2018

Moscú ayer ya no fue esa misma ciudad que durante un mes se llevó al mundo por delante. La capital rusa se despertó sin la fiebre mundialista. Rusia 2018 ya es pieza de las estadísticas, aunque el que realmente quedará en los libros es Francia. Se consagró una selección con todos los honores. El globo terráqueo del fútbol estará muy bien representado en estos cuartos años por el equipo de Didier Deschamps.

Pero el Mundial 2018 no sólo dejó el título francés para el recuerdo. También se amontonaron récords, números que nunca se olvidarán, el estrepitoso fracaso de Argentina, la ausencia de Messi y la confusión de Sampaoli, la implementación del VAR, la marca de los penales, apariciones fulgurantes como las de Mbappé y Kanté, ratificaciones destellantes como las de Modric, Griezmann y Hazard, la vedette táctica que fue el aprovechamiento de las pelotas paradas, la sorpresiva eliminación de los que supuestamente eran los candidatos a ganar el torneo antes de jugar y la confirmación de que el Mundial de Rusia fue el más controlado de todos los tiempos. Aquí va una suerte de balance de la inolvidable cita mundialista.

1

Era el Mundial de Messi y al final no lo fue

No fue el Mundial de Messi ni la selección de Messi, como anunció con bombos y platillos Jorge Sampaoli en una conferencia de prensa. Mucho menos fue el equipo del capitán argentino. El fracaso estrepitoso de la selección argentina en Rusia 2018 también se lo llevó puesto sin piedad al mejor futbolista del mundo. No sólo nunca gravitó en la cancha, sino que quedó prisionero de una selección que se autogestionó y que fomentó la leyenda de una convivencia insostenible con Sampaoli. Las consecuencias de semejante descalabro están a la vista. Sampaoli ya no es más el entrenador del seleccionado y Messi dejó Rusia entre muchas versiones y nada de juego. Acosado por los "chimentos" de una supuesta crisis matrimonial con su mujer Antonela Roccuzzo, a Leo nunca se lo vio cómodo en el predio de Bronnitsy. Ese estado de ánimo lo trasladó a la cancha, más allá del golazo que le convirtió a Nigeria. Era obvio que su ausencia la iba a terminar pagando la selección. Tal vez se le escurrió de las manos la última oportunidad de consagrarse campeón del mundo. Sólo el tiempo entregará la respuesta si habrá otro Mundial para Messi. Por el momento, el tormento de las finales perdidas y las frustraciones que acumuló con la camiseta de la selección se las llevará a la tumba.

2

El paso fantasmal de Argentina por Rusia

El título de esta opinión hasta exime de mayores palabreríos que se utilizaron a medida que se sucedieron los episodios que desembocaron en la eliminación argentina en Rusia. La selección no estuvo en el Mundial. Fue una de las peores que jugó y la derrota contra Francia desnuda lo atormentada que vive por sus demonios emocionales esta generación de futbolistas. El cachetazo en Kazán no hizo más que recordar el espíritu de papel de estos jugadores. Todos perdedores de finales. Todos consumidos en el pánico que les da sacar la cara por una camiseta y un país que hace más de una década que espera algo de ellos que nunca llegará. Encima, para hacer todo más decepcionante, hubo un entrenador como Sampaoli que quedó preso de sus concesiones y que se vivió confundiendo a sí mismo y a todo el mundo. La mano blanda del Zurdo también contribuyó para que este fracaso se filtre entre las peores páginas de la selección en los mundiales, ahí cerca de Suecia 58 y de la eliminación en primera rueda en Corea y Japón en 2002. Con Messi en el plantel, siempre la resonancia del desplome toma otra dimensión.

3

Un campeón con un gran sentido colectivo

Francia fue campeón porque logró lo más difícil en el fútbol: jugar con sentido colectivo. Un equipo que se movió en bloque para defender y atacar. Nunca estuvo desarticulado ni lo agarraron cazando pajaritos, como se dice habitualmente. Desde ese lugar aniquiló a todos. Por momentos, pareció que se sentía tan seguro de que iba a ganar que sacaba el pie del acelerador. Le pasó eso contra Argentina. No lo goleó porque no quiso. Estaba 4-2 y le pudo haber convertido un par de goles más. Por algo, de los siete partidos, ganó 6 y el que empató sin goles contra Dinamarca fue porque ya estaba clasificado y lo jugó con varios suplentes. Otro dato: nunca necesitó del tiempo extra para definir los partidos. Se impuso en los 90 minutos.

4

Apariciones, confirmaciones y la sorpresa

Además del dinamismo colectivo francés, el campeón deleitó con tres o cuatro nombres de excepción. Kylian Mbappé jugó un torneo consagratorio. Se quedó con el Balón de Plata porque tuvo la mala suerte que en Rusia se leyó esa enciclopedia del fútbol que es Luka Modric. Pero Mbappé les caminó por encima a sus marcadores. Tiene 19 años y muchas cosas de Claudio Paul Caniggia y no precisamente la melena rubia. Modric ganó el Balón de Oro. Poco para agregar que no se haya escrito durante la cobertura mundialista. El descubridor del camino que llevó a Croacia a la final. Si superó una infancia en la que todo era dolor por haber sufrido la guerra de los Balcanes, cómo no sería capaz de transmitirle fuego sagrado a su selección. Croacia y exclusivamente él también hubieran merecido la Copa del Mundo, sobre todo para arrancarle una sonrisa a una nación que no conoce tanto de días felices. Un escalón más atrás de ellos dos debe situarse a N'golo Kanté. Simplemente, perdón por la redundancia, fue uno de los mejores porque hizo todo simple. Antoine Griezmann y Paul Pogba completan el cartel francés. Lo del delantero fue de concierto. Desvistió a cada defensor que se le puso adelante con un simple movimiento y con la ayuda de ese botín zurdo, que ya merece ser una pieza de colección en el museo del Louvre. Y al volante de Manchester United todo el plantel campeón deberá pagarle horas extras porque trabajó para todos. Resignó protagonismo con Mbappé, pero compartió papel estelar con Kanté. Juntos funcionaron como almas complementarias de un equipo que cuando se lo recuerde siempre habrá una mención especial para ellos dos. Otro pibe 10 fue Eden Hazard. Generó semejante admiración con sus gambetas indescifrables que muchos hinchas de otras selecciones iban a verlo sin importarles que él jugaba para Bélgica.

5

La implementación del VAR

El gran protagonista silencioso del Mundial de Rusia. Su porcentaje de efectividad fue de 99,32 por ciento en las decisiones acertadas y hay que tener vendas en los ojos para no darse cuenta de que la Fifa dio un salto de calidad enorme con la implementación de esta herramienta tecnológica para ayudar a los árbitros. Hubo más justicia en un juego en el que la interpretación tiene un valor supremo. Sencillamente lo que permitió el VAR fue la doble comprobación y cambiar la decisión, siempre y cuando la situación lo ameritara. También la posibilidad de chequear las jugadas con el apoyo de la tecnología derivó en un récord de penales en el torneo. En total se cobraron 30, incluido el sancionado para Francia en la final gracias a que Pitana consultó al VAR. Hasta Rusia 2018, la marca de penales sancionados la tenían Italia 1990, Francia 1998 y Corea-Japón 2002, con 18. Y gracias a la intervención del sistema de videoarbitraje no hubo que comentar goles en posición adelantada. Cuando la Fifa aprobó la utilización del VAR para el Mundial 2018 se levantaron muchas voces en contra y algunas menos a favor. Lo concreto es que el VAR cumplió holgadamente con las expectativas y no dejó ni nacer a las polémicas. "Nos ayudará a tener una Copa del Mundo más justa", declaró Giovanni Infantino, el presidente de la Fifa, cuando arribó a Rusia. Y hay que darle la razón.

6

El récord de Néstor Pitana

Néstor Pitana se transformó en Rusia 2018 en un árbitro récord. Ya su nombre está escrito en el "Libro gordo de Petete" dedicado a los mundiales. Es que se transformó en el juez argentino que más partidos dirigió: 4 en Brasil 2014 y 5 en Rusia 2018. Además, igualó a Horacio Elizondo, quien estuvo en Alemania 2006, al dirigir el encuentro inaugural y la final en un mismo Mundial. El misionero de 43 años arbitró la goleada 5 a 0 de Rusia ante Arabia Saudita y el partido de la consagración de Francia en el 4 a 2 ante Croacia. También estuvo en Suecia-México por la fase de grupos, Croacia-Dinamarca por los octavos de final y Francia-Uruguay por los cuartos. Su estilo conciliador y a veces complaciente sedujeron a la Comisión de Arbitros de la Fifa y lo designaron para el partido más trascendente de su carrera. Pitana redondeó un gran Mundial, estuvo siempre a la altura, se hizo respetar sin llevar por delante a ningún jugador ni levantar la voz y en la final terminó interpretando el sentido del VAR. No había visto la mano intencional de Perisic en el área, cumplió con el protocolo, revisó la jugada y marcó como correspondía penal. No hay dudas de que Rusia 2018 será una bisagra en la trayectoria de Pitana.

7

Didier Deschamps, doble campeón del mundo

El técnico Didier Deschamps igualó una plusmarca que hasta el domingo en la consagración en Moscú sólo era propiedad del brasileño Mario Zagallo y el alemán Franz Beckenbauer. El entrenador francés logró levantar la Copa del Mundo como futbolista en aquella selección de galera y bastón que se coronó en el Mundial 98 en París y ahora repitió la conquista como entrenador. Veinte años después logró el mismo sueño mundialista. Tiene ganado el cielo para el pueblo francés. Otro registro para los Guinness fue el que alcanzó Rafael Márquez, quien llegó al quinto Mundial. Con su participación en Rusia 2018, el defensor mexicano igualó un récord que muy pocos futbolistas pueden ostentar: jugó su quinto mundial consecutivo. Estuvo en Corea-Japón 2002, Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018. Con esta marca igualó a su compatriota Antonio Carbajal (1950, 1954, 1958, 1962 y 1966), al alemán Lothar Matthaus (1982, 1986, 1990, 1994 y 1998) y al italiano Gianluigi Buffon (1998, 2002, 2006, 2010 y 2014), aunque el arquero italiano no disputó ni siquiera un minuto en el Mundial de Francia 98.

8

Fracasos estrepitosos de los candidatos

Si algo demostró el Mundial que acaba de finalizar con Francia levantando la copa es que no les dio lugar a los que se creían campeones antes de jugar los partidos. Las selecciones que más armadas llegaban y más robustas estaban para ratificar sus candidaturas se fueron tempranamente de Rusia. Sin dudas, el impacto que más ruido hizo fue la eliminación en primera rueda de Alemania. El equipo que había sido campeón hace cuatro años en Brasil, un verdadero paradigma de la planificación y coherencia para encauzar un proyecto a largo plazo, se iba antes que todos. A España le pasó algo parecido. La selección que había encontrado el recambio perfecto y que había logrado ensamblar con sentido colectivo a la vieja guardia que salió campeón en Sudáfrica 2010 con la aparición de nuevos talentos de talla de Isco, Nacho o Asensio perdió en octavos de final por penales con una selección rusa que sólo tenía el impulso de ser la anfitriona. Pero España no sólo fue noticia por su adiós anticipado. También fue el hazmerreír del torneo cuando dos días antes de que arrancara la competencia, la Federación Española echó al técnico Julen Lopetegui porque no le cayó bien que haya sido anunciado como nuevo entrenador de Real Madrid. Y para el final siempre lo mejor. A esa selección de Brasil que se comía a los chicos crudos, Bélgica se encargó de cerrarle la boca en cuartos con un fútbol de alto vuelo y la mandó a su casa.

Obviamente que Neymar no se salvó del naufragio. Así como a Messi le cabe el incendio argentino, el crack brasileño pasó por Rusia como un fantasma. Ni se notó que estuvo. En cambio, Cristiano Ronaldo arrancó el torneo como para que le hicieron una estatura en el centro de la Plaza Roja con los tres goles a España. Aunque después se desinfló como un globo de cumpleaños en sintonía con Portugal. Igual, anotó cuatro tantos y quedó a dos del inglés Kane, el máximo goleador del Mundial. Eso sí, el 30 de junio de 2018 quedará grabado en la historia de los mundiales como el día en que fueron eliminados Messi y Cristiano Ronaldo. Argentina dijo chau contra Francia y Portugal contra Uruguay. Ambos no pasaron la frontera de los octavos de final. Por tercer Mundial consecutivo, el campeón vigente se despidió en la primera rueda. Ya le había pasado a Italia en 2010, a España en 2014 y ahora a Alemania en 2018. También corrió la misma suerte Francia en 2002 luego de coronarse en 1998.

10

La vedette rusa fue la pelota parada

Hubo selecciones que enarbolaron la bandera de un fútbol sin rigideces ni atado a tacticismos. Bélgica, que terminó tercera, y Francia, que fue campeona, fueron los máximos exponentes de esa manera de jugar. En el caso de Francia también se manejó con un GPS a la hora de aprovechar las pelotas paradas. Fue su arma secreta. Sobre todo, porque tuvo en Antoine Griezmann a un eximio ejecutante. Aunque Inglaterra fue el que más jugo le sacó al balón detenido. Marcó 9 de los 12 goles que convirtió en tierra rusa. Argentina se ubica a la cola de todos, una clara muestra del grado de improvisación que tuvo el proceso de Jorge Sampaoli. Ni siquiera pudo marcar a través del penal que ejecutó Lionel Messi, atajado por el arquero islandés Hannes Halldorsson.

No obstante, Rusia 2018 contó con una enorme influencia de las jugadas de laboratorio. El repertorio fue tan amplio como eficaz su ejecución. Tiros libres o córners muy bien pateados con rosca o cortados. Búsquedas al vértice más cercano del área chica para anticiparse al rival que va libre a la pelota. Centros pasados para el rematador más retrasado, jugadas de pases cortos y supremacía numérica para que el centro tome a la defensa contraria saliendo. Marcas personales o coberturas zonales en defensa. Lo cierto es que los goles que se produjeron por esta vía no fueron de morondanga. Sino que definieron partidos. Sin ir más lejos, los tres primeros gritos de la final entre Francia y Croacia llegaron por pelotas detenidas. El tiro libre de Griezmann que derivó en el gol en contra de Mandzukic, el penal que el delantero francés anotó también vino de un córner y el empate de Perisic llegó tras dos cabezazos en el área de Francia. De los 169 goles que se convirtieron en el Mundial, 73 fueron de pelota parada. Un poco menos que la mitad. Fue un rubro muy bien aprovechado.

11

La seguridad, una cuestión de Estado

Se promocionó a Rusia 2018 como el Mundial más controlado de todos los tiempos y efectivamente fue así. Moverse por cada ciudad en la que se disputaron los partidos era como estar adentro de la casa de un Gran Hermano ruso que todo lo veía. El gobierno de Vladimir Putin se propuso extremar las medidas de seguridad hasta el límite de lo incomprensible y lo logró. La premisa fue tener bajo control a la gente, a los periodistas y a cualquier turista que haya estado en Rusia durante el Mundial. El único lunar que desarticuló esa fortaleza que montó el gobierno para mostrarle al mundo que en Rusia no hay lugar para actos de violencia fue la irrupción de los integrantes de la banda de rock rusa y activistas feministas Pussy Riot, en plena disputa de la final del mundo (ver aparte). Es un grupo que está en contra del gobierno de Putin y eligió el momento de más exposición mundial para seguir con sus reclamos. Al margen de esto, nada se salió de lo previsto. Controles policiales en cada esquina y en cada lugar inimaginable. Los extranjeros o hinchas debieron moverse siempre portando el pasaporte y los fanáticos con la entrada en la mano y la credencial de Fan ID colgada en el cuello. Sin esta identificación no se podía hacer casi nada y, gracias a eso, las autoridades rusas dispusieron de un nivel de control inédito sobre los turistas. El Fan ID les brindó a los simpatizantes de las diferentes selecciones servicios adicionales proporcionados por el Estado, como la entrada sin visado, ciertos viajes gratuitos entre ciudades y uso sin pagar de los transportes públicos (metro y ómnibus) los días de los partidos.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario