San Lorenzo golpeó de entrada con un tempranero gol de Juan Carlos Menseguez y
después necesito poco para conservar un 1-0 indiscutible con el que despachó a Boca Juniors, que lo
mantiene en la puja por el Clausura y lo aleja a su rival en el comienzo de una serie de partidos
definitorios para uno y otro.
Al margen de la exígua diferencia, en el juego quedaron
claramente expresadas las distancias posturas entre un equipo ordenado, decidido y solidario y otro
anárquico, sin estructura ni respuestas individuales, sin fútbol ni alma.
Desde la primera acción del partido, se advirtió que San
Lorenzo estaba más concentrado en el juego, porque Menseguez le ganó a Cáceres una pelota que el
paraguayo parecía tener controlada y obligó a intervenir a Caranta.
En la jugada siguiente Aureliano Torres, desde la
izquierda, colocó un pelotazo largo que tomó al fondo visitante totalmente desarmado. Menseguez
llegó antes que la desesperada salida de Caranta y con toque suave puso el 1-0 que terminaría
siendo el resultado definitivo.
En la maniobra se juntaron los dos hombres claves de San
Lorenzo, porque Menseguez fue incontrolable por los dos flancos de ataque, mientras que Aureliano
Torres, cada vez que encontró espacios para utilizar su zurda, le creó un problema a Boca.
Toda la primera etapa se jugó al ritmo de San Lorenzo. Por
momentos asumiendo la iniciativa y en otros esperando para salir en contraataque. Pero siempre
imponiendo autoridad en todos los sectores. El equipo xeneize, en tanto, estuvo disperso, dejó
espacios y tuvo jugadores que nunca se metieron en el partido.
San Lorenzo, casi sin esforzarse, pudo haber aumentado a
través de un cabezazo mal ejecutado por Bergessio sobre la media hora y con un remate de Aureliano
Torres fuera del área que a duras penas desvió Caranta sobre el final.
El ingreso de Rodrigo Palacio por Palermo no le reportó
ningún cambio al trámite, porque el bahiense, en su intento de ir por los costados, quedó siempre
huérfano de socios y encerrado por dos y hasta tres rivales.
San Lorenzo, sin esforzarse, siguió controlando el juego
sin ningún contratiempo y si no convirtió más goles fue porque nunca forzó las acciones,
limitándose a sostener el control ante un rival perdido.
En medio de su naufragio Boca tuvo la chance más clara, a
los 33, cuando Facundo Roncaglia cabeceó un córner ejecutado por Gracián, pero la pelota fue
devuelta por el palo derecho de Orión.
El empate hubiese sido engañoso porque el clásico en el Nuevo Gasómetro
tuvo un único dueño de punta a punta y ese fue San Lorenzo. l