Central planteó un partido ordinario, de una manera distinta a lo que estaba acostumbrado a hacerlo. Seguramente por la variante obligada que tuvo que realizar Cocca ante la imposibilidad de contar con Gamba desde el primer minuto, pero lo cierto es que en ese formato de juego hubo un futbolista que estuvo por encima del resto. Por poquito y hasta quizá se lo ponga en ese sitial justamente por haber convertido el gol del empate, pero fue el más aplicado al fin. La referencia es para Claudio Riaño, el centrodelantero que más exigió a la defensa leprosa, el que siempre buscó el hueco, pero sobre todo el que en la única que tuvo de cara al arco se encargó de facturar.





























