Ovación

Remendado, pero de pie

Leo Fernández logró disimular las ausencias ante Vélez. Acertó con los zagueros Cabezas y Parot y al quinteto de volantes le faltó sincronización. Para jugar ante Chacarita deberá ser más osado y ponerle un socio a Zampedri

Martes 13 de Marzo de 2018

Todavía resuenan los ecos de lo que fue el frenético empate en la tarde-noche del domingo en la visita de Central a Liniers. Es que ese 2 a 2 vibrante le sirvió al entrenador auriazul para sacar varias conclusiones de cara a lo que viene, que en el futuro inmediato es recibir el viernes a Chacarita en el Gigante de Arroyito. Sin dudas lo que más tranquilo dejó a Leonardo Fernández es la valentía de un plantel que más allá de estar martirizado por la seguidilla de lesiones y suspensiones logra sobreponerse a la adversidad en base al amor propio, el compromiso con la causa y la versatilidad de sus jugadores. Y no es un dato menor que por la Superliga el equipo esté lejos de los objetivos trascendentes y que sólo quede como una zanahoria en el horizonte la clasificación a la Sudamericana 2019. Porque a pesar de esta carencia de luchar por un sueño supremo, los futbolistas no se entregan mansamente al paso de las fechas y dejan la piel y el corazón en cada partido, como ocurrió el domingo en la casa del Fortín. Estas ganas de superación constante con los recursos que hay a mano son una de las marcas registradas del ciclo el actual DT auriazul.

Porque hay que decir que en la pretemporada nadie imaginaba que una zaga titular podría llegar a estar compuesta por Oscar Cabezas y Alfonso Parot (ante las ausencias obligadas de Fernando Tobio y Mauricio Martínez). Y tanto el colombiano como el chileno respondieron con más aciertos que errores en el 2 a 2 ante Vélez, siendo dos de los puntos más altos de los de Arroyito. Incluso Parot clavó el empate transitorio con un soberbio cabezazo en el primer tiempo. Y también hay que destacar que al DT no le tembló el pulso a la hora de reacomodar las piezas en la mitad de la cancha para tratar de neutralizar y sorprender a un rival dinámico y necesitado como este Vélez de Gabriel Heinze. Y así puso a un quinteto de volantes, que arrancó confundido, pero que terminó haciendo pie y logrando generarle serios problemas al local.

Con Maxi González plantado de volante tapón y rueda de auxilio. Y por delante con López Pissano y el Colo Gil como mediocampistas interiores. En tanto, Lioi y Carrizo ocuparon las bandas. Este sistema lució atado y replegado en la etapa inicial, cuando Vélez arrancó como una tromba y bien pudo marcar una diferencia luego indescontable. Pero en el complemento los melones se acomodaron en el carro, Pissano y Gil se amigaron con la pelota y Lioi y Carrizo se animaron a atacar más que a defender. Así llegó el buen gol de Pissano con un remate preciso entrando a la carrera.

Un párrafo aparte merece Fernando Zampedri, un verdadero gladiador luchando contra los defensores. En ocasiones el ímpetu lo lleva a jugar al límite en cuanto a la fricción, pero su desgaste físico para ir a todas y la capacidad para ser una amenaza permanente para los defensores lo ubican hoy como uno de los jugadores que no pueden faltar en la formación titular. Además peinó la pelota en el tanto de Pissano.

Y como ratificación de una fortaleza auriazul está el aprovechamiento al máximo de la pelota quieta. Otra vez el Colo Gil lanzó la bocha limpia para el cabezazo goleador de Parot.

Claro que Central tuvo defectos y no se pueden esconder debajo de la alfombra. A Jeremías Ledesma le cuesta dominar el espacio aéreo con sus salidas. Y a José Luis Fernández aún le falta ritmo y confianza para blindar el lateral izquierdo y a la vez pasar al ataque con determinación.

Y en la mitad de la cancha no se puede arrancar el partido mirando lo que propone el rival porque puede costar carísimo. Es cierto que hay mucha juventud, pero también hay calidad para apoderarse del balón y animarse a administrarlo en campo ajeno. Carrizo debe levantar la productividad y usar las energías más para gambetear que para colaborar en la marca.

Para jugar en el Gigante ante Chaca tal vez sea oportuno apelar a un segundo delantero, que podría ser el Chaqueño Herrera, que ingresó al final ante Vélez. La apuesta de cinco volantes debe estar muy aceitada para sorprender y anteayer en varios pasajes demostró que falta sincronización de movimientos.

A modo de resumen, entre lo positivo, hay que decir que Fernández logró remendar al equipo ante el mal de ausencias y mantuvo a flote la competitividad. Que los jugadores sacan a relucir la enjundia en las situaciones adversas y la estantería no se desmorona ante el primer ventarrón. Que la pelota parada es un arma letal. Y que hay varios juveniles que con rodaje y tiempo pueden ser soluciones confiables a futuro.

Mientras que no se puede soslayar que el equipo carece de un juego aceitado cuando tiene la pelota y que en ocasiones necesita bajar un cambio, hacer la pausa y asegurar el destino del balón a los pies del compañero mejor ubicado. Tampoco puede hipotecar los primeros minutos y quedar a merced de lo que propone el rival.

Igual el saldo de la excursión a Liniers es positivo, más desde lo simbólico que desde lo numérico. Leo logró emparchar las sensibles bajas que tuvo y Central hasta pudo quedarse con todo. Claro que para filtrarse en la próxima Copa Sudamericana 2019 deberá volver a sumar de a tres y Chacarita asoma como un rival factible para conseguirlo.

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