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En el primer tiempo la superpoblación de volantes que propuso Leo Fernández fue un desconcierto. En el complemento el equipo se asentó

Lunes 12 de Marzo de 2018

Leonardo Fernández apeló a una propuesta táctica diferente en la visita de ayer a Liniers. Algunos pudieron tomarla como más arriesgada, otros como más cautelosa Porque dispuso de cinco volantes para tratar de contrarrestar la intensidad de juego de Vélez y a la vez para intentar manejar la pelota con sorpresa de tres cuartos en adelante. Y este dispositivo tuvo puestas en escena bien diferentes a lo largo de los 90 minutos, con un inicio muy flojo y un complemento satisfactorio que incluso le pudo permitir al Canalla estar a tiro de ganar el cotejo.
   Hay que decir que los primeros veinte minutos del partido Central la pasó muy mal, totalmente superado por el local en todos los sectores del campo y acorralado peligrosamente contra su arquero. Primero porque Maxi González estaba muy replegado, casi entre los centrales. Y segundo porque al no despegar ni Lioi por la banda derecha, ni Carrizo por la izquierda, ambos terminaron quitándole espacios a los mediocampistas interiores Gil y López Pissano.
   Así el Canalla estaba en una especie de embudo futbolístico, sin poder hacerse de la pelota y con Zampedri aislado totalmente en la ofensiva. Por eso Vélez se transformó en amo y señor de los primeros minutos y hasta pudo golpear más de una vez a los auriazules. Pero el fútbol es un estado de ánimo y cuando llegó el empate del chileno Parot promediando la primera mitad, Central se fortaleció y empezó a emparejar el tramite, siempre más en base a la entrega que a la sucesión de pases. Se fueron 1 a 1 al descanso.
   El complemento fue totalmente opuesto en cuanto al dominio del territorio y la pelota. Porque el quinteto de volantes auriazules se adelantó considerablemente en el campo y así Vélez ya no tuvo más licencias para manejar el balón, al menos con la tranquilidad con lo que lo había hecho en la primera etapa. La clave fue que Lioi y Pachi Carrizo, cada uno por su andarivel, aunque también cambiaron de punta, jugaron más como delanteros externos que como volantes replegados.
   Y eso le dio más espacios al Colo Gil y al pibe López Pissano para encarar a los rivales en el pie a pie. Incluso Pissano metió la corrida y el remate impecable del segundo grito auriazul. Central se sintió más cómodo en el complemento porque fue un equipo ancho y compacto, a diferencia del primero donde ni marcó ni jugó.
   Para jugar de local tal vez se imponga el ingreso de Germán Herrera para que Zampedri tenga un socio en el ataque. Pero ayer no fue malo el planteo de Fernández, aunque como se dijo le llevó tiempo al Canalla hacer pie y eso hasta pudo costarle el partido.
   Lo claro es que los pibes canallas del mediocampo son atrevidos y nos les pesa la camiseta. Ayer fue Pissano al autor de un gran gol y esto es otro punto positivo en época de varios jugadores en la enfermería.

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