Ovación

Paro de los trabajadores de la redonda

La liga española parará desde el 16 de mayo por derechos de televisación. En Argentina el primer paro fue en 1931, en plena dictadura militar de Uriburu.

Viernes 08 de Mayo de 2015

Sorprende a propios y extraños la huelga por tiempo indeterminado anunciada por la Real Federación Española de Fútbol para dentro de ocho días en puja por los derechos de televisación con el gobierno ibérico. Pero no sorprende menos recordar la primera medida de fuerza en el fútbol argentino: los reclamos pasaban por el “carácter profesional” que se le quería imprimir al juego. Y las quejas se daban en un momento oscuro: durante la dictadura de José Felix Uriburu. Cambian los tiempos pero el fútbol  sigue dando que hablar como un verdadero tema de Estado.
Cuando aún la información se transmitía por telégrafo desde Buenos Aires a las provincias, el 14 de abril de 1931, en la página 9, tamaño sábana, del diario La Capital se publicó el título “Los jugadores de football (sic) de la Capital Federal declararon la huelga general”. Se daba cuenta así de la decisión de la asamblea del día 12, en el local de la Asociación Amateur Argentina de Football (AAAF).
Fue la primera medida de fuerza del fútbol argentino durante, nada menos, el primer gobierno de facto que padecería el país, el del general Uriburu. La decisión no sólo significaba un domingo sin fútbol. Era una de las tantas reacciones populares expresadas durante el golpe militar que se había apoderado de la Casa de Gobierno el 6 de septiembre de 1930, tras derrocar al gobierno constitucional de Hipólito Yrigoyen, confinado a la isla Martín García.
  Osvaldo Bayer, en su libro “Fútbol argentino” describe el escenario así: “Comienza una dura represión; decenas de obreros y políticos son enviados al tenebroso penal de Ushuaia, a Tierra del Fuego, a la Siberia argentina de aquel entonces. Hay terror y tristeza en los barrios pobres. Y se acaba la edad juvenil del fútbol. Fenecen los dorados años 20. El juego más querido pasa a ser de deporte, un negocio. Comienza la era del profesionalismo. Pese a la represión, hay quienes no tienen temor de ir a la huelga bajo la dictadura. Oh sorpresa, son los jugadores de fútbol quienes dicen: ¡Esto no va más! Y cuelgan los botines”.
  Las crónicas aseguran que hace 84 años los clubes conformaban la AAAF bajo el paraguas de la Fifa. Los grandes equipos se llevaban los cracks del interior a Buenos Aires y pagaban pases y salarios en negro. Los jugadores, hartos de los negocios para unos pocos y tras denunciar un amateurismo disfrazado, se habían sindicalizado en la Asociación Mutualista de Footballers (jugadores). Comienzan a exigir ser profesionales y dueños de su propia contratación, al margen de los clubes. Repudiaban entre otras cosas la cláusula candado que los obligaba a quedar dos años inactivos si por decisión propia querían pasarse a otro club.
El pliego reinvindicativo incluía la negativa a seguir jugando en verano, luego de la muerte por supuesta “insolación”, que el 31 de marzo de ese año, bajo 38 grados, había sufrido el capitán de Gimnasia y Esgrima de La Plata Héctor Arispe, en el encuentro contra Sportivo Barracas. Pero además, muchos integrantes de la selección habían comenzado a negarse a viajar a jugar a Paraguay y por esa decisión la AAAF había aplicado varias sanciones.
La crónica publicada en La Capital da cuenta de que la noche de la asamblea, Eduardo Alterio, jugador de Chacarita Junior, hizo causa común con sus compañeros  y dijo que “no” viajaría a Asunción. Luego, habló Augusto De Muro, director de la revista La Gaceta Deportiva, quien propuso directamente que “ningún” jugador viaje a Paraguay, se declare la huelga general hasta que se levanten las expulsiones y se den pases libres tras cada temporada o en su defecto la implementación del profesionalismo con sueldos dignos.
  Se votó a favor de la moción por unanimidad, y tras la decisión colectiva dos mil jugadores marcharon por Diagonal Norte a Casa de Gobierno. “Encabezaban Fortunato, Bartolucci, Bidoglio, Monti y Capuano, entre otros. Se entrevistaron con el general Uriburu, entregaron el memorial donde explicaron los motivos y causas del conflicto solicitando la intervención de la Asociación Amateur Argentina de Football. El general Uriburu se comprometió a estudiar el asunto, tratando de resolver el conflicto con la serenidad y espíritu de justicia que pone en todos sus actos el gobierno provisional”, se lee en la crónica de La Capital de ese momento.
  Fue el inicio del fútbol profesional y la danza de cifras astronómicas. Con el aval de Guerrico se blanquearon los pagos y se liberaron los pases, pero se fracturó la dirigencia: casi todos los clubes más poderosos formaron la Liga Argentina de Football (LAF), el resto siguió en la AAAF.
  Los mejores jugadores emigraron a la LAF, que garantizaba mejores salarios y primas. Boca, el club con mayor presupuesto (803.808 pesos) pagaba diez veces más que Gimnasia. Comenzó el contrato de jugadores del interior y del exterior, como el uruguayo Juan Carlos Corazzo, para Independiente. Los salarios de las estrellas llegaron a cotizar en 300 dólares mensuales. Y River, un año después de la huelga, pagó la cifra récord por un jugador, lo que generó el mote de “millonarios” a los hinchas del club de Núñez, que compraron a Bernabé Ferreyra por 33.000 pesos.
  A partir de 1931 y durante 36 años, saldrían campeones solamente los cinco más grandes del fútbol: 12 veces River; 10 Boca; 6 Racing, 5 Independiente y 3 San Lorenzo. El poder económico se había apoderado del deporte más popular, para siempre.

Huelga en el fútbol español

“Una locura, una osadía y una irresponsabilidad de una institución y de Ángel María Villar (presidente de la federación), que no sabe el rumbo que debe tomar el fútbol profesional ni el fútbol aficionado”. Las palabras tajantes del presidente de la liga española, Javier Tebas, definieron ayer así la situación creada por la huelga indefinida que convocó la Real Fedeación Española de Fútbol (RFEF).
A partir del 16 de mayo se suspenderá la actividad de todas las categorías debido a un conflicto con el gobierno por cuestiones económicas, entre ellas la venta de los derechos de la televisión y la supresión de los beneficios de las quinielas. La huelga porne en riesgo la final de la Copa del Rey y las dos últimas fechas de la liga española.
“Se dará traslado al comité disciplinario para que consideren las sanciones oportunas porque los daños son terribles y cuantiosos. Incluso desde China nos han mostrado su preocupación por las consecuencias que puede tener para nuestros patrocinadores”, dijo Tebas en medio de una guerra abierta y sin ánimos de ceder.

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