Ovación

Para evitar la mancha que nunca se limpiará

Será un partido vedado para dubitativos porque Argentina debe salir a ganar con decisión para tener chances de clasificar.

Martes 26 de Junio de 2018

Sampaoli miró con detenimiento los videos del partido que jugó la selección argentina en noviembre pasado en una de las últimas giras que realizó con el equipo para definir la lista de los 23 mundialistas. Si analizó con ojo de lince lo que propuso su equipo aquel día, lo que no puede hacer hoy es tropezar con la misma piedra. Aquella vez, la selección ganaba 2-0 y ante el primer vientito perdió la vertical. Se descompensó terriblemente como si fuera una selección amateur. De ninguna manera, el técnico argentino deberá plantear con esos aires de distensión el choque que se dará hoy. En una final de alta tensión, Argentina deberá tener la electricidad que requiere un partido que será a todo o nada. Se queda en Rusia para jugar octavos o estos jugadores quedarán manchados de por vida por una de las eliminaciones más sonoras que se recuerden.

Si Argentina pone la mejilla de nuevo, no la salva nadie del adiós en la primera fase. Sería suicida que el Zurdo proponga un golpe por golpe ante un equipo atlético y de contraataque fulminante como el africano.

Además, Islandia y Croacia ya le señalaron que el camino de Argentina en la primera fase no será de rosas. Tendrá más piedras y espinas en el recorrido. Al menos, en el contacto que Sampaoli mantuvo ayer con la prensa, dejó tranquilidad porque dio a entender que el equipo no caerá en infantilismos. Todo lo contrario. Buscará taponar los costados con volantes de oficio y no se desnudará ante el zamarreo de Nigeria. Para eso, la zona media que tiene elegida habla de volantes con muchas horas de vuelo en el ejercicio del desdoblamiento. Esa tendencia se rompería si no juega Enzo Pérez, quien tendría una molestia en el glúteo, aunque Sampa lo esperará hasta último momento. El jugador de River está moldeado para la contención y además cubre como pocos el sector derecho del medio. Más que nada si por ahí se moverá Ndidi o se recostará , Obi Mikel, el cerebro de las Aguilas Verdes.

Mascherano, Banega y Di María completarían esa línea de trinchera, aunque es evidente que Ever y Angelito están llamados a ser más los acompañantes de Messi. Si no juega Pérez, las opciones son Biglia y Meza. Un experimentado y un pibe que representa lo que quiere Sampaoli, pero el Zurdo aclaró que este partido es para hombres.

Argentina estará protegida por una legión de históricos. Igual, eso no es garantía de nada. Porque si de algo saben los Messi, Mascherano, Di María e Higuaín, es de desamparo. De abandono futbolístico cuando la selección argentina los convoca. Atrás también habrá portento físico con Mercado, Otamendi, la vuelta de Rojo y la buena señal que dio hasta ahora Tagliafico. Mucha capacidad física para ponerles la mano en el pecho a delanteros que irán a todas y no se achicarán nunca. Y si bien la titularidad de Armani responde a que Sampaoli lo eligió para cubrir el arco tras el grosero error de Caballero en el primer gol de Croacia, también debe aclararse que la presencia del arquero de River es la ideal para intimidar a los atacantes de Nigeria.

Desde la intención que no hay nada más vano que asegurar lo que va a ocurrir en un partido que aún no se jugó, la única certeza que se tiene es que Argentina no podrá copiarse a libro abierto de producciones similares a las que tuvo ante Islandia y Croacia. Deberá decir presente en el Mundial que vino a ser protagonista. Más teniendo a Messi como el estandarte de un equipo que no puede ni debe bajarle la mirada a Nigeria. En cuanto muestre ese grado de subordinación, Rusia 2018 se encargará de expulsarlo y decretar unos de los fracasos más estruendosos de una selección argentina en un Mundial.


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