Hace un par de semanas Cristian González dijo que una de sus mayores preocupaciones era que cuando el equipo se enfrentaba a situaciones límites, en las que debía dar un salto de calidad, se quedaba en el intento. Es como si ese día hubiera tenido una visión de lo que su equipo iba a vivir en Santa Fe. Porque si de desperdiciar chances se trata, Central se sacó un 10. La penosa puesta en escena que tuvo lo dejó no sólo sin la posibilidad de meterse en zona de Copa Sudamericana, sino que fue una advertencia a futuro respecto a que de esta forma le será tremendamente difícil lograr su cometido, incluso recibiendo la manito de algún corrimiento que se produzca. Este Central de aspiraciones claras y objetivos concretos trastabilló de una manera impiadosa y la mala puntería de Unión hizo que el papelón no fuera mayor. Una actuación para el olvido, un enorme signo de interrogación que se abre. Un paso atrás con todas las letras.
Hay imágenes que hablan por sí solas, a las que no les hace falta prólogos ni relatos superlativos. Por ejemplo, la del Fosa Ferreyra allá arriba, jugando de 9 es una clara muestra que los papeles ya se habían transformado en cenizas. Pero en realidad el libreto jamás le funcionó a un equipo del Kily González, que desde que movió la pelota en el inicio del partido hasta que sufrió el primer gol de Unión pasaron 20 segundos. Sí, 20 segundos. Un verdadero despropósito.
A Central se le había presentado una chance inmejorable. Porque los primeros resultados de la fecha lo dejaron como para meterse en zona de copas. Claro, para lograrlo debía cumplir un paso trascendental: ganar. Para lo que fue el equipo en la capital provincial, una verdadera quimera.
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Central no estuvo a la altura en Santa Fe.
Sebastián Suárez Meccia / La Capital
Y ahí está la piedra fundacional de este descalabro futbolístico que terminó en porrazo. Porque si al equipo verdaderamente no le da para aferrarse a esos desafíos o para pegar un puñetazo sobre la mesa cuando la situación lo amerita, todo transcurrirá sobre la alfombra de la ilusión y mientras no pueda trasladarlo al terreno de las concreciones, la cuesta será demasiado empinada.
Objetivamente, Central no quedó mucho peor parado de como arrancó la fecha. Porque la distancia con el último clasificado sigue siendo de dos puntos, pero sí se debe hacer la salvedad de que ahora tiene cuatro equipos por encima suyo, y tres de ellos (Unión, Defensa y Justicia y Gimnasia) lo pasaron en esta jornada. Eso sólo ya hace que el camino se torne más sinuoso, con muchas más piedras por delante.
Mientras Central no pueda descolgarse ese cartel de equipo ciclotímico no tendrá demasiadas chances de crecer y mucho menos de consolidarse. Porque en eso de dar un par de pasitos para adelante y otros para atrás lo mantendrá inerte, en un lugar de chatura permanente. Por supuesto que pesan los resultados, que en definitiva son los que marcan para qué puede estar un equipo, pero lo de la ambivalencia tiene que ver específicamente con lo futbolístico. Y es desde ese ángulo donde nadie podrá poner en discusión el retroceso que sufrió Central. Es que jugando en la forma en la que hizo en cancha de Unión claramente no tendrá grandes chances de mantener viva la llama de la ilusión.
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Ruben hizo lo que pudo pero Central no pudo sumar.
Sebastián Suárez Meccia / La Capital
“Siento que cuando tenemos que dar un poco más es como que al equipo le cuesta”, le dijo el Kily a Ovación en cancha de Platense, mientras su puño derecho golpeaba contra la palma de la mano izquierda. Ese día el DT también sintió que Platense era “el” momento, pero no lo fue. Ahora, la mesa que le habían tendido para esta ocasión tenía todo. ¿Y entonces? Un porrazo de aquellos.
Hasta antes de que empiece el partido Central tenía la clasificación en sus manos, porque dependía pura y exclusivamente de lo que pudiera hacer el canalla. Hoy no sólo ya se le escapó esa posibilidad, sino que se agregaron algunos interlocutores más. Complejidad en franco aumento.
El Central de los movimientos lentos y sin coordinación como el que se vio en Santa Fe no tendrá mucho hilo en el carretel, mientras las muestras de carácter no logren continuidad. Porque podrá aclarar cada tanto el panorama, pero el oscurecimiento frecuente lo terminará atando de pies y manos.