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"No haber estado para dar una mano me jodió"

El centro retornó a Atlético del Rosario. Contó como fue su experiencia en Northampton Saints y cómo vivió a la distancia el descenso de su querido Plaza.

Miércoles 01 de Agosto de 2018

Y un día volvió para ponerse la camiseta de Atlético del Rosario. Después de dos años en Northampton Saints, a Juan Pablo Estellés se le terminó el contrato y si bien tuvo ofrecimientos para quedarse en Europa decidió volver a su querido Plaza para jugar y aportar su granito de arena en pos de lograr el objetivo de volver a primera.

El centro se fue en un momento en el que en Atlético la estaba rompiendo. Su nivel y ductilidad también para el juego reducido hicieron que se ganara un lugar en el histórico plantel que jugó los Juegos Olímpicos en Río de Janeiro 2016. Estando en Brasil cerró con Northampton y desde ahí viajó directamente al Viejo Mundo para concretar uno de sus sueños, jugar profesionalmente en lo que en un principio era una prueba de tres meses.

Pero la cosa no quedó ahí, sino que lo mejor le estaba por llegar, ya que estando en Northampton le llegó la convocatoria a Los Pumas para enfrentar nada menos que a Inglaterra en Twickenham.

Estando en tu pico de rendimiento, ¿por qué te fuiste?

Creo que cualquier jugador de rugby y te diría cualquier deportista, busca encontrar el mejor nivel posible, llegar al nivel más alto que pueda. Siempre había tenido ganas de irme afuera, de probarme en el exterior, de jugar en un rugby un poco más competitivo que el que se juega acá. Quería probarme con jugadores de mejor nivel que yo y creo que se me dio en un momento justo de mi vida. De chico había tenido muchas lesiones y por eso nunca pude dar un salto de calidad acá, en Argentina. Fue entonces cuando me enfoqué solamente en el club y de a poco se me fueron dando las chances de integrar distintos seleccionados. Hasta que se me dio la oportunidad de poder jugar en la Premiership, con Northampton, uno de los mejores equipos de Inglaterra. Sin dudarlo dije que sí y fue una gran experiencia para mí. Fui a prueba por un período de tres meses. Era una experiencia que tenía que hacerla sí o sí, independientemente si quedaba o no. La idea era estar con esa gente profesional que es ícono en este deporte y aprender lo más que pueda. Y así fue. Pasaron esos tres meses y me ofrecieron quedarme toda la temporada. A mediados de esa temporada, me ofrecieron un año más y obviamente dije que sí. Es un nivel increíble, de un profesionalismo de lo más alto del mundo pero te digo que así como me encantó, también lo sufrí. Porque al haber tenido tantas lesiones, mi cuerpo no estaba acostumbrado a la exigencia física que me demandaba. Pero lentamente me fui adaptando. Aparte ellos te van acompañando, te van ayudando para que todo se te haga más fácil. Es una experiencia que no me arrepiento de haberla hecho.

¿De tu estadía en Inglaterra qué fue lo que más aprendiste como jugador de rugby?

Me traigo muchas cosas, pero sobre todo saber lo que es la exigencia individual ante cada situación en un partido y en la semana de entrenamiento. Cuando volvés acá y empezás a entrenar, te das cuenta de que antes cada entrenamiento que hacías tenía un por qué y un fin. Por eso tenías que sacarle el mayor provecho a cada práctica porque era muy importante para el fin de semana. Acá, jugando con amigos, de manera amateur, entrenás, la pasás bien, por ahí te golpeás pero la cosa termina cuando termina el día. Allá, trataba de ser más meticuloso en mis acciones de toda la semana para llegar bien al sábado. Además, allá aprendí muchísimo a leer el juego. Hoy un partido lo veo diferente a cómo lo veía antes de irme. Aprendí mucho, conocí a un gran grupo de jugadores e hice grandes amigos y es por eso que practico este deporte.

¿Estando allá qué es lo que más extrañaste?

El clima... (risas) Inglaterra es muy hostil en ese sentido. Hablando en serio, se extraña la familia, los mates con amigos, el club, el día a día... La parte social sobre todo.

¿Cómo llevaste el descenso de Plaza a la distancia?

Lo sufrí un montón. Imaginate que ya sufrís cuando estás afuera de la cancha y no podés darle una mano al equipo para que esté un poquito mejor. Fue duro. A mí me dolió un montón. Estuve cerca de irme al descenso y sé lo que es. Y no haber estado ahí para dar una mano sinceramente me jodió. El tema del descenso ahí se tiene que terminar. Ahora hay que pensar y mirar hacia adelante. El club pasó por una etapa de transición muy grande y ahora hay que pensar en el futuro. Hay mucha gente, mucha gente joven y todos, absolutamente todos, queremos lo mejor para el club.

¿Cómo ves este mano a mano con La Plata en la lucha por la cima de la tabla?

El torneo es complicadísimo. Muchos de los equipos que juegan por ahí tienen un nivel bueno pero no tienen mucho recambio y cuando aparecen las lesiones las empiezan a sentir y el nivel disminuye. Hoy La Plata y Plaza son los que más constancia están teniendo, más allá del nivel del partido tratan de ganarlos a todos. Ojalá podamos seguir así, teniendo esa batalla por el primer puesto hasta la última fecha. El objetivo, obviamente, es terminar primero. Ahora se viene Los Tilos, que viene tercero y es un partido que para nosotros vale doble. Lo tenemos que ganar como sea. La idea es no tener esa presión en la espalda e ir paso a paso y jugar lo mejor que podemos ese partido.

Tuviste un paso por Los Pumas con un final abrupto. ¿Soñás con volver?

Obvio, siempre quise jugar en Los Pumas y haber cumplido ese objetivo fue algo que me dio una felicidad inmensa. Lo que pasó con el seleccionado fue que, estando en Europa, me ofrecieron volver a la Argentina y no quise. Los motivos no fueron económicos como se dijo. Yo había estado en una situación parecida unos años antes y por confiar en la UAR me quedé sin nada. Me habían prometido que iba a volver al seleccionado, pasaron más de dos años y medio y no había jugado en ninguno, mientras estaba en mi mejor nivel en Plaza. Fue no querer confiar nuevamente en gente que en su momento no cumplió con su palabra.

¿Seguís la campaña de Jaguares en el Súper Rugby?

Sí la sigo. El cambio de entrenador les hizo bien a los chicos. El cambio de mando les cambió la cabeza. Jugaron un rugby muy bueno y les fue bárbaro. Tengo muchos amigos ahí dentro y me puse muy contento por ellos.

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