A Newell’s no le alcanzó. A Mariano Soso no le alcanzó. El planteo del entrenador duró hasta donde pudo. El equipo fue competitivo durante la primera etapa, sin mayores sufrimientos, aunque le faltó una mayor y mejor elaboración. Hasta que un retroceso pronunciado, consecuencia de la falta de respuestas físicas, lo condicionó de tal manera que no fue capaz de resistir y perdió por 1 a 0, ante un Boca que no dio grandes señales de jerarquía.
Así se despidió Newell’s de su público. Con una derrota cerró de local un año en el que casi todo salió mal. A Soso, que tuvo su primer partido en el banco ante el hincha rojinegro, le queda un partido más, ante Talleres en Córdoba, y luego seguirá planificando para una temporada que todos esperan que sean completamente distinta a la que está concluyendo.
Newell’s comenzó el partido frente a Boca con un acierto. Fue el armado de un bloque compacto, manteniendo las líneas muy juntas. Resultó beneficioso en ese aspecto. Los cinco del fondo, zagueros y laterales volantes, se paraban a la altura de la mitad de su propio campo. El espacio que dejaban a sus espaldas, y la posibilidad de que el xeneize explote esa zona, fue el riesgo que decidió asumir la Lepra para achicarle terreno al rival. Que no le trajo consecuencias por el orden y la concentración que mantuvo durante buena parte del primer tiempo.
Newell’s se cerraba y no le daba margen de maniobra a Boca cerca del arco de Reinatti. Y ante cada quite, cada recuperación, lanzaba ataques verticales. Tomás Pérez se desdoblaba. Robaba y avanzaba. Faltaba continuidad y un mayor caudal futbolístico para inquietar.
La chance clara de Newell's
Las combinaciones no abundaban. La que finalmente construyó la Lepra finalizó con una pifia de Miljevic que le permitió el cruce salvador a Di Lollo. A Boca también le costaba construir y su primera llegada fue de un tiro de esquina que cruzó delante del arco rojinegro y Zeballos se lo perdió de frente.
La seguridad que había tenido Newell’s en defensa se agrietó un rato antes del entretiempo. Fue perdiendo las marcas. Un pase filtrado de Zenón entre Salcedo y Velázquez le quedó a Giménez, que falló ante el achique de Reinatti.
Cambió obligado en la Lepra
A Newell’s le quedó una más antes del descanso. A Schott, que ingresó un rato antes por la lesión de Méndez, le surgió un rebote, pateó al primer palo y Brey desvió a tiro de esquina.
La consistencia de Newell’s se había ido diluyendo. Y así continuó en el segundo tiempo. El xeneize la fue moviendo y no frenaba a nadie. Aparecieron las grietas. Cavani se la sirvió a Giménez y su mal control le dio la chance a Reinatti de atraparla.
Newell’s corría sin agarrarla y así fue que Boca tuvo la libertad para moverla de un sector a otro y para que Zeballos meta un centro pasado que Zenón empujó al gol sin oposición.
Durante esos pasajes desfavorables, Newell’s tenía jugadores cuyo rendimiento había bajado considerablemente. Soso buscó revertir el declive y de inmediato metió a Panchito González por Vangioni y Carabajal por Miljevic.
Y no tardó tanto para el ingreso de Chiaverano por Silvetti, que de tan explosivo se apresuró en la finalización de todas las jugadas, y de Juanchón García por un silbado Colo Ramírez, nuevamente inexpresivo.
Ante la necesidad, Newell’s fue por el empate, con pocas ideas. Boca no era ningún dechado de virtudes y al menos le daba cierto respiro.
Boca dudaba
La zaga xeneize dudaba. Se quedó dormida en un cabezazo que Chiaverano metió al área visitante. Juanchón apareció libre por el centro y se lo perdió con una pirueta defectuosa.
El final encontró a la Lepra yendo hacia adelante, sin tener muy en claro cómo hacer para alcanzar la igualdad. El juego que le faltó es una de las varias cuestiones a encontrar, para 2025, porque en esta temporada y con estos mismos jugadores, ya no hay solución.
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