clasico rosarino

Newell's con juego, Central con lucha, empataron 1 a 1 en el Gigante

Dejaron de lado los temores por pelear en la zona baja de los promedios y las limitaciones futbolísticas que llevan a cuestas y amaron un clásico vibrante.

Lunes 16 de Septiembre de 2019

Central y Newell's dejaron de lado los temores por pelear en la zona baja de los promedios y las limitaciones futbolísticas que llevan a cuestas y amaron un clásico vibrante, intenso, repleto de emociones en las áreas y con la voluntad compartida de ir a buscar el arco de enfrente. Sin ser un partidazo ni mucho menos, lo valorable fue la postura de no renunciar nunca al ataque y por momentos jugar con la guardia baja para animarse al golpe por golpe. Es cierto que hubo fallas groseras en el retroceso de canallas y leprosos, pero fue valioso que en vez de estacionar los colectivos que los trasladaron al Gigante enfrente de sus respectivos arcos, tanto Diego Cocca como Frank Kudelka hayan mandado a la tropa al frente, aunque con libretos distintos claro está. Con Newell's mejor con la pelota al pie y creando peligro real a partir del juego asociado desde la sabiduría de Maxi. Y con Central atacando casi exclusivamente por bochazos a los delanteros y tratando de ganar los rebotes a pura garra. En este duelo encarnizado ninguno de los equipos se guardó nafta en el tanque y aportaron todo lo que tenían para intentar ganarlo. Y aunque no pudieron torcerle la muñeca al oponente, por tratarse de un clásico fue un cotejo demasiado abierto. Se puso en ventaja la lepra con un cabezazo de guapo de Cristian Lema y lo empató enseguida Claudio Riaño, que por enjundia, sacrificio y efectividad terminó en el podio de la tarde. El punto les sirve más desde lo simbólico que desde lo matemático en la lucha por la permanencia, porque una derrota hubiera sido demoledora para cualquiera de los dos. Pero, lo dicho, a pesar del empate 1 a 1 final fue mayor la ilusión de la victoria que el miedo a perderlo.

Lo distintivo de este clásico fue que cada equipo jugó a algo distinto, aunque sin bajar jamás la mirada del arco opuesto. Y la paridad final de fuerzas se dio entre un Newell's que pudo imponer condiciones desde el manejo atrevido de la pelota en la etapa inicial, poniendo en aprietos a Ledesma, y un Central más frontal apostando casi como único recurso de ataque al pelotazo largo para que pivoteen el grandote Ribas, de flojísimo partido, y un Riaño incansable y astuto que supo desordenar a Lema y Gentiletti. Con este libreto se desarrolló gran parte de las acciones. En el complemento, Lema rompió la paridad marcando presencia en las alturas y Riaño definió con categoría en la única pelota que le quedó redonda frente a Aguerre para volver a empardar la chapa.

Y ni en los minutos finales cedió el frenesí del trámite, ya que ninguno quería bajarle la persiana a la chance de ir por todo, cuando sobran los antecedentes en el clásico rosarino de que el empate suele ser el mejor salvavidas de todos al cierre del segundo tiempo.

Central está invicto y ahora acumula cuatro empates en fila en la Superliga y Newell's logró dejar de ser una marioneta chueca cada vez que sale del Coloso, ya que ayer jugó con personalidad y valentía. Canallas y leprosos salieron del clásico de pie, sin turbulencias generalizadas, y esto no es poca cosa para afrontar lo que viene, que será duro y arduo para ambos.

Por ello, la primera vez de Diego Cocca y Frank Kudelka en el derby rosarino fue positiva, más que nada desde el mensaje de ir al frente que les transmitieron a sus jugadores, con errores tácticos y conceptuales desde ambos lados, pero así y todo yendo al ataque. Con Central muchas veces sin saber qué hacer con la pelota y con Newell's en ocasiones desordenado en el retroceso.

El clásico rosarino tuvo de todo. Goles, jugadas muy polémicas en el área canalla a favor de Newell's que igual nadie protestó, tiros en los palos, un pibe como Alexis Rodríguez tirándose a trabar con la cabeza, un Riaño cada vez más decisivo en Central, un marco de público extraordinario, un líder futbolístico intacto como Maxi y la sensación de que Newell's lo tuvo para ganar, pero a puro amor propio el canalla lo empató y hasta en el final estuvo cerca de quedarse con todo. Un empate que tuvo sabor a más.

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