Resulta casi cómico recordar ahora el momento en que el técnico del Napoli, Luciano Spalletti, hizo callar a un grupo de hinchas que protestaban durante la presentación oficial del equipo a mediados de julio, al iniciar los entrenamientos de pretemporada en la cordillera italiana de los Dolomitas. Los seguidores del club sureño estaban furiosos tras las salidas del goleador histórico Dries Mertens, el capitán Lorenzo Insigne y el defensor senegalés Kalidou Koulibaly.
En mayo, el auto Fiat Panda de Spalletti fue robado y los ultras colocaron una pancarta indicando que sólo se lo devolverían si se marchaba del Napoli. Pero ahora las protestas parecen haber quedado en el pasado luego del inicio de temporada más emocionante del Napoli desde los días en que Diego Maradona revolucionara el club.
Un triunfo por 1 a 0 ante la ríspida Roma de José Mourinho el pasado domingo marcó la úndecima victoria consecutiva en todos las competiciones, igualando el récord del club establecido en 1986 con Maradona.
Los Partenopei también tienen tres puntos de ventaja sobre el campeón defensor Milan para liderar la Serie A y ganaron sus cuatro compromisos en la Liga de Campeones para avanzar a la fase de eliminación directa con dos fechas de anticipación, incluyendo una victoria por 4 a 1 sobre Liverpool, el subcampeón de la temporada pasada, y un total de 10 goles marcados en dos partidos contra Ajax.
¿Es momento de empezar a celebrar? Todavía no, asegura Spalletti. "Los títulos no se ganan después de once partidos. Los títulos se ganan en mayo, junio o agosto, cuando termine la temporada. Tenemos que mantener los pies en la tierra sin ninguna presunción, sin comportarnos como fenómenos", sostuvo.
Y añadió: "Vamos a seguir comiendo nuestros sándwiches en el tren y debemos mantenernos tan lúcidos como un viejo tocadiscos".
Los factores detrás de la repentina transformación de Napoli, de un aspirante perenne a un gigante imbatible, se encuentran en los inteligentes pasos tomados en el mercado, la capacidad de Spalletti para hacerse cargo tras el paso de las leyendas del club y un dinámico ataque que sorprende en un fútbol italiano de mentalidad defensiva.
Los seguidores no podían comprender el plan cuando Napoli sumó a su plantel a Khvicha Kvaratskhelia, un jugador de 21 años nacido en Georgia y un total desconocido, para reemplazar a Insigne como extremo izquierdo, así como al delantero central surcoreano Kim Min-jae en lugar de Koulibaly.
Pero Kvaratskhelia y Kim se han convertido en dos de los mejores futbolistas de la liga italiana esta temporada. Kvaratskhelia, un mago de la gambeta , fue nombrado jugador del mes de agosto de la Serie A y suma siete goles y varias asistencias en quince partidos en todos los torneos.
Con la llegada de Giacomo Raspadori, delantero italiano de 22 años que también anotó cinco goles, y del atacante argentino Giovanni Simeone, autor de cuatro, nadie extraña a Mertens como centrodelantero.
Raspadori y Simeone también se aseguraron de que la ausencia de Victor Osimhen no pesara demasiado cuando el delantero nigeriano estuvo sin jugar durante casi dos meses por una lesión en el muslo derecho.
Ahora, Osimhen volvió y anotó en tres partidos consecutivos, incluyendo un impresionante gol para el triunfo ante la Roma.
El estilo innovador de Spalletti lució prometedor por primera vez en el Udinese hace casi dos décadas, cuando llevó al club provincial a un cuarto puesto y lo metió en la Liga de Campeones. Ganó dos Copas de Italia con la Roma en 2007 y 2008 y luego levantó trofeos de la liga rusa con el Zenit de San Petersburgo. Lo único que le falta en su carrera es un título de la liga italiana, que ahora parece estar al alcance.
Napoli, por supuesto, no ha ganado el "scudetto" desde que Maradona llevó al club a sus dos únicos títulos de liga en 1987 y 1990.
Cuando Maradona murió en 2020, el recinto del club pasó a llamarse Estadio Diego Armando Maradona, donde el equipo buscará establecer el récord de doce victorias consecutivas contra los Rangers en la Liga de Campeones el miércoles.