Marco Ruben fue vitoreado antes, durante y después del partido. Y él lo agradeció siempre, sobre todo en ese final al que le faltó el broche de oro del triunfo pero que seguramente fue bien valorado por todo el mundo canalla igual. Ahí levantó los brazos, unió las manos y devolvió el tributo a modo de agradecimiento hacia las cuatro tribunas. Y soltó lágrimas, por supuesto, no ocultó que el récord histórico que acababa de lograr era lo que tanto había buscado y que superó todos los sueños que pudo tener. “Acabo de conseguir lo más grande que me pudo pasar en mi vida futbolística y de las más importantes de la vida misma, ¿por qué no?”, expresó sin reprimir los sentimientos que lo embargaban.


























