No le alcanzó a Lucas Bernardi el equipo de Newell's que puso en la cancha para obtener un resultado positivo. Cambió de esquema, utilizando desde el principio el 5-3-2, y optó por juveniles, como Valentino Acuña y Jerónimo Russo, quienes no venían siendo titulares, y Facundo Guch.
La derrota frente a Unión opacó lo realizado. Que, sin ser brillante, modificó la cara de un equipo acostumbrado a que lo superen con holgura en el juego. Y en buena medida fue por los más jóvenes, con una gran personalidad para afrontar semejante situación complicada.
Un rendimiento semejante demuestra que el equipo está vivo. Erguido para seguir peleando y que su futuro no depende de otros equipos. Hay una fortaleza. La que expusieron los futbolistas de la cantera rojinegra.
Facundo Guch buscó hasta el cansancio
Como Guch, de 18 años, y su búsqueda para intentar encarar con pelota al pie, con diagonales de derecha hacia el medio, buscando por afuera o cediendo en el momento justo para las proyecciones de Montero.
Había que asumir con tanta personalidad un partido difícil, como lo hizo Valentino Acuña, con apenas 19 años y un puñado de presentaciones en primera, en el puesto de doble cinco.
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Acuña, que ingresaba cada tanto con Fabbiani, jugó desde el inicio y tuvo una gran muestra de carácter. Asumió el rol de conductor y participó en la mayoría de los avances del equipo. Varios de los mejores pasajes del equipo local fueron cuando metía pases entre líneas para Luciano Herrera y Carlos González.
A Russo, de 19 años, le tocó su primer partido de titular. Fue el carrilero izquierdo y no desentonó, aunque le faltó algo más de llegada. Lo concreto es que respondió, como sus compañeros, tan jóvenes como él.