Central

Los hinchas pusieron la cuota de barbarie

Ambas parcialidades se pelearon en el entretiempo. Volaron plateas, hubo balas de goma y los simpatizantes canallas fueron desalojados del estadio sabalero.

Lunes 16 de Julio de 2018

Los hinchas de Colón que pensaron en ir a la cancha a ver un partido tranquilo, o los de Central que decidieron viajar por el mismo motivo, se equivocaron. El entretiempo fue una verdadera batalla campal entre el centenar de simpatizantes canallas y otros tantos sabaleros que tuvo un lento accionar de la policía y que motivó que la parcialidad rosarina fuera desalojada del estadio antes del inicio del complemento. El saldo: una mujer herida que debió ser atendida y muchísimas plateas rotas, que fue con lo que más se tiraron. Además, fueron detenidos los hinchas auriazules Augusto Maximiliano Astrada y Nicolás Emanuel Ramírez, según informó la policía.

Desde temprano el duelo dialéctico estuvo presente. Pero la cosa no quedó sólo en cánticos agresivos. No se sabe si hubo algún insulto primero por parte de los hinchas de Central o el intento de arrebato de alguna bandera del lado sabalero. Lo cierto es que lo que empezó con algunos insultos de ambos lados del tejido que separaba ambas parcialidades terminó con una lluvia de piedras, plateas y cuanto objeto contundente anduviera dando vuelta.

Primero fueron algunos hinchas canallas quienes se treparon al tejido con la intención de pasar para el otro lado, pero rápidamente la barra de Colón, que estaba en la cabecera de enfrente, también quiso copar la parada. Todos corrieron hacia uno de los vértices y algunos saltaron un portón de unos cinco menos. El resto forzó el mismo para que el grueso de los hinchas pudieran pasar para ir al encuentro de los canallas.

Mientras esto sucedía, la poca policía que había estaba dentro del campo de juego sin poder hacer demasiado. Pero al darse cuenta de que la cosa pintaba para peor aparecieron los primeros disparos de balas de goma. Eso hizo replegar a los canallas y retroceder a los sabaleros. De una buena vez surgieron los primeros uniformados en la tribuna, en el lugar de los hechos. Hasta el propio Kily González se acercó para pedirles a los hinchas que se calmaran, atendiendo que muchos de ellos eran familiares de los futbolistas.

Hubo más disparos y la decisión de desalojar a los simpatizantes rosarinos, que fueron acompañados (por momentos arreados) por la policía montada a través del campo auxiliar del Brigadier López, enojados por el desalojo.

Pudo haber sido peor, pero lo ocurrido ayer en Santa Fe no fue menor. En un fútbol que ya se acostumbró a jugar sin público visitante, hinchas de Central y Colón le pusieron la cuota de barbarie a una tarde que pintaba tranquila pero que no lo fue.

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