Ovación

Le pusieron el cascabel al gato

Domingo 24 de Febrero de 2019

La historia dirá que el ciclo de Edgardo Bauza se terminó ayer, aunque la verdad es los dirigentes canallas querían echarlo luego de la derrota contra Tigre. Nadie lo reconocerá públicamente, pero en el seno de la comisión directiva el Patón ya estaba ido en la fecha pasada. Si le dieron una vida más fue sólo porque nadie se animaba a ponerle el cascabel al gato. A excepción de Ricardo Carloni, un bauzista de la primera hora, la conducción del Patón en el último tiempo siempre estuvo bajo sospecha. El caparazón que cubría al DT luego de la obtención de la Copa Argentina se empezó a romper por el encadenamiento de los malos resultados en el 2019. Encima, el equipo siempre estuvo lejos de defenderlo adentro de la cancha. Y así el crédito del técnico campeón, de ese bronce que caminaba y que la gente ovacionaba cada vez que se dirigía hacia el banco de los suplentes, ya estaba agotado. Bauza siempre intuyó que lo miraban de reojo. Sabía que ninguno de los directivos actuales se atrevería a despedirlo. Quién se le iba a parar para decirle "hasta acá llegaste Patón". Si hasta hace menos de tres meses era la estatua viviente que había logrado lo que ningún entrenador logró en los últimos 23 años: salir campeón. Por eso desafiaba con sus declaraciones. No fue un latiguillo antojadizo el que utilizó tras la derrota ante Lanús: "Si los dirigentes me quieren echar, ya tengo pasajes a Quito para mañana". Se jactaba porque tiene las espaldas más anchas que el Gigante. No merecía exponerse contra Belgrano. Es demasiado grande en la historia de Central para que algún trasnochado se animara a insultarlo.

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