Copa América Brasil 2019

La selección salió de la oscuridad y encendió la ilusión

Argentina venció 2 a 0 a Qatar y clasificó a los cuartos de final. El viernes enfrenta a Venezuela en Río de Janeiro por un lugar en las semifinales.

Lunes 24 de Junio de 2019

Argentina evitó el papelón. La selección de Lionel Scaloni que venía a los tumbos tras la dura derrota con Colombia y el empate insípido frente a Paraguay ayer logró doblegar a Qatar, apelando al poder de fuego individual de Lautaro Martínez y Sergio Agüero, y con el 2 a 0 abrochó la clasificación a los cuartos de final de la Copa América. Ahora al equipo albiceleste se le abrió la llave y se medirá el viernes, a las 16, con Venezuela, que más allá de su notable evolución futbolística no es una camiseta de las más pesadas del continente. La cita con la vinotinto será en el Maracaná de Río de Janeiro, en busca de un lugar en las semifinales, instancia en la que el rival justamente podría ser el local Brasil.

Argentina para nada obtuvo la victoria a partir de un funcionamiento aceitado ni logró someter con rigurosidad a un rival totalmente inferior como Qatar. Pero producto del peso específico de los nombres propios logró vencer justamente la digna pero inocente resistencia de los qataríes. La apuesta al tridente ofensivo de parte de Scaloni dio sus réditos. Porque abrió la cuenta Lautaro Martínez tras un mamarracho en la salida del equipo asiático en el amanecer del juego en Porto Alegre y luego, ya en los pasajes finales del cotejo, el Kun Agüero controló el balón, enfiló hacia el área y cruzó el derechazo para establecer el 2 a 0 definitivo. Mientras que Leo Messi, el otro integrante del trío de avanzada, si bien no estuvo fino en la puntada final, sí tuvo un gran despliegue y la pelota pasó siempre por sus pies.

Claro que en el retroceso albiceleste hubo grietas y desacoples y hasta un par de aproximaciones que alteraron la calma de Franco Armani, en especial en el primer tiempo, con centros que cruzaron el área y un tiro libre de Bassam que dio en el palo derecho del arquero de River y hubiera decretado la igualdad transitoria. Si no ganaba, Argentina estaba en serio riesgo de quedar al margen del máximo certamen continental en primera ronda, algo sin precedentes en el actual formato de disputa de la Copa América. Por eso los jugadores y el cuerpo técnico estaban en el ojo de la tormenta, ya que un mal paso hubiese desencadenado un tsunami de críticas con consecuencias irreparables para un ciclo como el de Scaloni, que aún no tiene el consenso popular y debe ganarse el crédito partido a partido.

No hay ninguna duda de que esta Copa América será crucial para evaluar la continuidad de este proceso del DT de Pujato, de cara a lo que será a partir de marzo del año que viene el objetivo trascendental de la selección argentina, como es afrontar las eliminatorias sudamericanas rumbo al próximo Mundial de Qatar en 2022. Ahí no hay margen de error y el recambio generacional que se está implementando ahora deberá estar ya consolidado con una base sólida de jugadores titulares que se hagan cargo de conseguir el pasaje mundialista. Hoy el único indiscutido es Lionel Messi, el resto, de atrás hacia adelante, deberá justificar su presencia con rendimientos confiables que hasta ahora se ven a cuentagotas.

Ayer fue interesante el atrevimiento de Rodrigo De Paul para encarar en velocidad y romper la jaula que proponían los qataríes en la última línea. Tal vez su pecado, al igual que la mayoría de los volantes y delanteros albicelestes, fue asociarse casi exclusivamente con Messi, lo que le quitó sorpresa y variantes a lo que fue un previsible ataque argentino.

Gio Lo Celso pidió la pelota, pero no logró gravitar con su principal virtud, el pase filtrado para dejar a sus compañeros cara a cara con el arquero rival. Mientras que Leandro Paredes fue prolijo en la distribución, pero con frecuencia se alejó del eje del medio y eso facilitó la tarea de los rivales para encarar de frente y sin resistencia a los centrales Juan Foyth y Nicolás Otamendi, que a pesar de la levedad qatarí pasaron varios sofocones.

Los nervios de Scaloni estuvieron a flor de piel, ya que en un momento el DT argentino revoleó una botellita y, por la nueva regla Fifa, recibió la amarilla y se convirtió en el primer técnico amonestado en la historia de la Copa América.

La realidad es que Argentina ayer hizo su parte. Tenía que ganar y cumplió. El primer partido casi “eliminatorio” de la copa como fue ante Qatar lo sacó adelante, es cierto que sin brillar, pero igual pasó de ronda y avanzó a cuartos. Ahora empieza otra historia. Lo más positivo fue que no le pesó la circunstancia de caminar por la cornisa y con más carácter que fútbol cumplió con la lógica de imponerse a un rival inferior.

A lo que parecía un horizonte oscuro y lleno de nubarrones de pronto se le filtró un rayo de sol, una luz todavía tenue, pero que arroja una señal para potenciar el crédito en este equipo que dirige Scaloni y dentro de la cancha lidera Messi. Justamente la Pulga hoy cumplirá 32 años y en Brasil estará acompañado por su familia y sus compañeros de plantel.

Messi y Argentina siguen con vida en un copa que en las últimas dos finales perdieron por penales ante Chile. Ahora se hizo la luz en cuanto al fixture y lo que viene tras un hipotético triunfo con Venezuela sería una semi de lujo frente a Brasil. Parecía que estaba todo perdido y ahora hay mucho por ganar.

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