Ovación

"La ilusión que me condena"

La vara está en su punto más alto. Jaguares enfrenta a Crusaders a las las 4.35 en la final del Súper Rugby 2019. Jerónimo de la Fuente y Emiliano Boffelli son titulares.

Sábado 06 de Julio de 2019

Y llegó la última función de Jaguares en el Súper Rugby. Una temporada tremenda le dio la posibilidad a la franquicia argentina de jugar la final, nada menos. El partido, que arranca a las 4.35 (hora Argentina) en Christchurch, no será fácil, todo lo contrario, ya que enfrente estará Crusaders, el bicampeón y también el más ganador del torneo, un equipo que con once All Blacks en su formación además exhibe un pergamino inmaculado de 29 partidos sin perder en su casa.

¿Difícil? Sí. ¿Imposible? No. Jaguares tiene la confianza en alza y no tiene nada que perder. El equipo sabe a lo que juega y hasta acá pudieron plasmar en la cancha lo que entrenaron. Por eso llegaron los resultados. Empezaron de abajo, soportaron todo y después de batallar, llegaron. Llegaron donde llegaron sin traicionar sus raíces, apostando al trabajo, la humildad y el sacrificio. Nadie les regaló nada. Y ahora están en un punto que retan a su propio destino, enfrentan a lisa y llanamente al mejor. La vara está en su punto más alto. Todo este combo hace que "la ilusión que me condena” (la canción de Pier que Jaguares adoptó como himno) se haga carne en cada seguidor del equipo y sueñe con ocupar el lugar más alto.

Después de la derrota con Lions en Vélez, el equipo no paró de crecer, fue de menor a mayor adquiriendo una identidad más marcada, ampliando su base de jugadores llegando a no poder distinguir entre titulares y suplentes. Los triunfos, diez victorias en los últimos once partidos, puso la moral colectiva por las nubes, al punto tal que poco importa si el dueño de casa parte como claro favorito. La osadía de Jaguares puede más y ya lo demostraron en suelo kiwi, donde ganó tres de los últimos cuatro partidos que jugó.

La experiencia y el manejo de la ansiedad serán claves para sobrellevar la presión de este partido.

Restan ochenta minutos para poner el punto final y escribir con el trazo más grueso la rica historia que supieron construir. Las cartas ya están sobre la mesa.

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