Central

La clasificación puede más que todo el juego

El resultado es vital y la actuación del equipo queda en segundo plano, al menos por ahora.

Lunes 19 de Noviembre de 2018

En el juego perdió Central. En la definición ganó el canalla. Y esto es lo que vale. Lo que da premio. El resultado que llevó a la final al equipo rosarino. Después será cuestión del Patón Bauza y sus dirigidos cambiar lo futbolístico para que ganar no le cueste y tener más argumentos para ser campeón. Mientras tanto, los hinchas celebran y sueñan. Y llegó a los penales porque no lo supo cerrar. Porque embocó una y lo embocaron. Porque sigue sin jugar, continúa el camino de ganar con poco, con alguna pelota parada o con un centro como ayer. Que vale, lógico, pero alcanza cuando es a partido decisivo. Nada más.

Como jugó Central el primer tiempo, demasiado que lo cerró 0 a 0. No tuvo un rendimiento de un equipo de primera, pareció mimetizarse con el rival de la categoría inferior, un Temperley que jugó igual de mal pero con mayor atrevimiento. Claro, al ver que podía animarse mientras pasaban los minutos y el canalla no tenía argumentos ofensivos tiró la pelota para adelante y en dos pelotas paradas tuvo las chances más claras.

Entonces fue Ledesma el destacado. El arquero auriazul sacó junto a la base del palo izquierdo un tiro libre de Cerutti (33') y del ángulo derecho otra pelota parada ejecutada por el 9 gasolero (44'). Y en esas pelotas paradas el canalla vio cómo el árbitro les sacaba amarillas a Ortigoza y Caruzzo.

Y así, con tiros libres y córners, se fue la etapa inicial. Un signo inequívoco de la chatura del juego. Obviamente, peor lo de Central. Que también apostó, como siempre, a desequilibrar por esa vía. El especialista en pelotas paradas es Central. Lo avalan las veces que acertó y ganó de esa manera. Porque lo tiene a Gil para patear y a Zampedri para mandarla al fondo de la red. A los 10' esa conjunción casi se da en un córner que peinó el entrerriano.

Y a los 53' llegó el grito de desahogo. No estuvo Gil en la asistencia, sino Diego Becker y con pelota en movimiento, pero sí la cabeza de Zampedri para ejecutar. En un momento justo, cuando podía empezar a preocupar la falta de desnivel. Es más, a los 57', con el argumento del buen pie de Gil, el artillero cerca estuvo del segundo, esta vez con el pie, pero solito la tiró afuera, alta.

Eso sí, de fútbol nada. Claro, a quién le importa cuando el resultado es favorable. Cuando alcanza para clasificar a una final. Pero quedaba media hora. Cualquier cosa podía pasar. O nada, como en la etapa inicial. Y todo se asemejó a esto último desde el juego. Pero en el fútbol una pelota puede cambiar todo. Fue así. Tras el cartel con 5' adicionados, a los 46' empató Temperley en una pelota que le quedó servida al lateral derecho en el centro del área, tras pésimo despeje de Ortiz, cuando desesperado se jugaba la heroica.

Y con el 1-1, a definir desde los 12 pasos. Como le pasó a Central en 2 de las llaves de este torneo, ya fue todo cuestión de puntería, de buena elección de los arqueros. Los penales son una historia aparte. En el juego perdió Central. En la definición ganó el canalla y eso es lo que vale en la Copa Argentina. Lo que les importaba a los hinchas, en el sueño de ser campeones.

A pelear. Marcelo Ortiz y Demartini luchan a brazo partido para ganar la posición y quedarse con la pelota. Una síntesis del juego.


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