Ovación

Fernando "Pipo" Carlomagno: "Mi objetivo va a terminar cuando gane esa medalla"

El nadador rosarino, quien anunció que podría retirarse tras los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, tiene el podio en la mira. Viajó a Japón con el sueño de colgarse el oro en 100 espalda (S7).

Lunes 16 de Agosto de 2021

La primera gran victoria de Fernando "Pipo" Carlomagno empezó con una gran derrota. Y esa primera gran victoria puede entenderse como muchas medallas, aunque más que nada como el aprendizaje que incorporó: no bajar los brazos cuando las cosas no salen cuando uno quiere que salgan. A casi 7 años de aquella vez en la que se tiró tranquilo a la pileta porque consideraba que no había rival posible que le arrebatase el primer lugar de una de las pruebas de los Juegos Odesur 2014 y lo perdió, el nadador rosarino de 27 años encarará en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 (24 de agosto al 5 de septiembre) el gran reto de su carrera: colgarse la medalla dorada en los 100 espalda (S7). Dice que si lo consigue tachará todos los casilleros de metas posibles y quizás, se retire. Pero que si no lo hace, evaluará la situación aunque a sabiendas de que una frustración no tendría el tamaño y la profundidad de aquella que le enseñó tanto. Mientras compita en Tokio también se escurrirán los días que harán que cada vez falte menos para el nacimiento de su primera hija, Aurora. Y aunque desde que supo que Aurora estaba en camino todo lo demás empezó a ser relativo, repite esto una y otra vez: "Mi objetivo va a terminar cuando gane esa medalla" .

"A lo largo de mi carrera me fui planteando metas y gracias a Dios tuve la suerte de ir consiguiendo todo. Ser campeón panamericano, ser olímpico, tener un récord mundial y la verdad es que me falta muy poco para poder cumplir todo lo posible, ni siquiera lo deseado, sino todo lo posible. Me falta una medalla paralímpica y el récord mundial. Y hoy estoy a 30 centésimas del récord mundial y estoy siendo el N° 1 del mundo en 100 metros espalda. El sueño va por ahí, taché todos los casilleros, no queda nada más que eso", anuncia el nadador de Echesortu, pupilo de Gustavo D'Andrea y Graciela Fernández. No lo hace en tono de soberbia ni por enrostrar logros, sino porque así le pone palabras a la madurez que se le nota en la previa de sus segundos Juegos Paralímpicos.

Pipo Carlomagno1

Hace un tiempo, cuando se levantaron las restricciones por la cuarentena estricta a la que obligó la pandemia, era de los atletas locales más felices con la situación: Tokio finalmente estaba en el horizonte, se podía entrenar y él llegaría bien a ganar esa medalla para decir luego adiós al alto rendimiento. Sin embargo, esa mirada no es tan determinante hoy: "Después de Tokio sería muy difícil plantear un nuevo objetivo, por más que queden tres años (para París 2024). Sin objetivos más allá de los conseguidos, sin esa zanahoria adelante la verdad es que va a ser muy difícil. Estos cinco años fueron durísimos, sobre todo el último. Por más que tengo 27 años el nivel físico me está costando y la motivación es distinta. Veremos una vez que consiga esa medalla, que concrete ese deseo, qué fuerzas y qué ganas tengo de seguir". La duda tiene otros porqués y las fuerzas se reparten: al nacimiento de Aurora y el tiempo que quiere compartir con ella más la cercanía a recibirse como maestro. "Aunque quizás pasan los Juegos y quiero que me hija me vea y estiro tres años para llegar a los próximos. No lo sé, es muy difícil. Hoy siento que puede ser el final. Pero mejor preguntame después de Tokio", ríe.

Pipo Carlomagno mama deporte desde la cuna. Pese a la discapacidad con la que nació (paraparesia espástica familiar), siempre, en la casa de los Carlomagno hubo deporte. Su papá fue el ejemplo a seguir entre los dos, ya que también fue nadador de la selección argentina y representante paralímpico; su mamá Mirna es entrenadora de bochas, atletismo y profe de educación física; y sus hermanos mellizos Marcos y Franco, atletas. "Mi familia es el bastión de todo. Siempre fue así y siempre lo será", cuenta. Y encima vino Camila, su novia, que también fue clave en el apoyo de estos (supuestos) últimos meses de carrera. "Al menos yo no agarré un deporte diciendo 'quiero ser olímpico'. Arranqué jugando, divirtiéndome, creciendo como deportista y como persona, de la mano. Arranqué viajando, conociendo gente, disfrutando mucho del deporte. No es algo planeado, no es algo soñado. Se fue dando. Tuve un montón de logros, por suerte, y pude conseguirlo", repasa su historia a la vez que respira profundo cuando se habla de las dificultades que deben atravesar los deportistas paralímpicos a los que en general todo les cuesta un poquito más: "El gran tema del deporte paralímpico es la falta de difusión".

Pipo Carlomagno2

Pipo es crítico: "Estuvimos 2 ó 3 semanas con 24 horas de transmisión diarias de Juegos Olímpicos y cuando terminaron se apagó la cámara y no se dice nada del deporte paralímpico. Somos visibles quizás en algunos medios, un tiempo, y en los menos populares. No es una crítica a nadie en especial, sino al sistema. Es muy baja la visibilidad. Creo que un Juego Paralímpico tiene el mismo nivel que un Juego Olímpico y que si se transmitiera a la gente le encantaría, muchas personas desean verlo", reflexiona. Y va a lo clave: "A muchas personas les serviría. El deporte debe ser un ejemplo para la sociedad y qué mejor que el deporte de personas con discapacidad. Habla de todo, habla de superación, de crecimiento, de desarrollo, de 'si este puede por qué no voy a poder yo', de que no hay límite para nada. Ese sería el mejor ejemplo que podría tener cualquier persona y es muy triste que no se pueda visibilizar en Argentina".

Suele decirse, en general, que los Juegos se disfrutan recién cuando se participa por segunda o tercera vez, los primeros suelen ser los más soñados, pero los de mayor tensión.

-¿Cómo sentís que te llevarás vos con éstos y qué hay de diferente con aquel debut de Río de Janeiro 2016?

-En mi caso mis primeros Juegos Paralímpicos son los que disfruté y estos... (Risas). Fueron objetivos muy diferentes, yo lo que buscaba en el primer Juego (hizo final, 6to) era participar, hacer una buena marca y disfrutarlo a pleno. Aquel objetivo fue clasificar, no como ahora. En los últimos cuatro años estuve entre los mejores del mundo, en los últimos dos mundiales fui medallista, en la actualidad estoy muy bien posicionado. Hoy voy por una medalla, por cerrar mi carrera deportiva. Mi objetivo va a terminar cuando gane esa medalla. El objetivo es diferente y la presión es otra.

Pipo Carlomagno3

De aquella derrota en 2014, en los Odesur, Pipo aprendió que no había que confiarse. Le dolió tanto salir segundo en esa prueba que pensaba ganar tranquilo que la tristeza que lo invadió lo llegó a replantearse no nadar más. Su entrenadora de la selección lo hizo reflexionar y reinventarse de inmediato. Ganó todas las pruebas siguientes en esa competencia, se subió a cinco podios y fue el abanderado de la Ceremonia de Cierre de esos Juegos. "Si no me hubiera pasado lo que me pasó me hubiera perdido de eso tan hermoso que creo, es el logro más grande que tengo en mi vida. No importa que las cosas no salgan cuando uno quiere. Hay que seguir".

Y sigue. Sigue en Tokio por esa y otras razones.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario