Explotó. De dolor e impotencia. Tal vez, por los magros resultados que viene
cosechando en su primera experiencia como entrenador. Pero lo que desató anoche la ira en Pablo
Sánchez fue cuando un grupo de simpatizantes le lanzaron varios escupitajos, justo cuando se
perfilaba a entrar al vestuario. "Estoy con bronca porque no merecimos empatar, sino ganar. Pero
quiero hacer un preámbulo. Soy hincha y no me molesta que me puteen. Sí que me escupan. Vivo en
Alvarez 230 con mi mujer e hijas. Y espero al que me escupió. Lo espero solo y sin policía",
remarcó a modo desafiante Vitamina en la conferencia de prensa, que anoche ofició de confesionario
para el exaltado entrenador canalla.
"Mi decisión es seguir dirigiendo, pero la determinación la
tienen que tomar los directivos. La gente puede hacerlos dudar, pero no a mí. Tengo fe y voy a
seguir pegándole para adelante", aseguró Vitamina al ser consultado sobre si su continuidad estaba
en jaque. "Me dijeron que me respaldaban. Por ahí esto lo generó la prensa, que puede tener más
información", amplió.
Con respecto a si temía perder la idolatría del pueblo
canalla, Vita fue tajante: "Los riesgos hay que asumirlos en vida. Afronté dirigir y no me asusta
nadie ni nada".
"Lamentablemente me escupieron. La sociedad esta viviendo
de manera muy alocada. Los tiempos ya no son los mismos de antes. Pero no sabía que me iban a
escupir en el quinto partido dirigiendo en el Gigante. Esto es, lamentablemente, así", acotó con
dolor y resignación.