Newell's

Encontró aire porque fue certero en la red

Newell's no jugó bien, pero aprovechó las que tuvo ante un rival que manejó más tiempo la pelota.

Lunes 11 de Noviembre de 2019

Newell’s se quedó con tres puntos vitales para sus necesidades. Tres puntos vitales y no mucho más. Quizás la valoración más importante del partido de ayer ante Defensa y Justicia haya sido la alta efectividad en la definición. Vio pasar la pelota casi todo el encuentro, pero marcó en las pocas que tuvo, fue más fino en los detalles y respiró. Con todo lo que lo anhelaba.

Para su bien, Newell’s no tuvo tiempo para dejarse comer por la ansiedad. Es que al minuto el Halcón de Varela intentó salir jugando y lo que pretendía ser un pase para Neri Cardozo decantó en rebote para atrás y un par de toques de Maxi Rodríguez y Mauro Formica hicieron el resto. En combinación llegaron al área, centro, mano de Julio González y penal. No dudó Diego Abal en pitar ni tampoco el capitán rojinegro en pedir la pelota para ejecutar.

La jerarquía de Maxi estuvo presente para asegurar un grito necesario y desesperado. Lo miró a los ojos a Ezequiel Unsain y le dio arriba, fuerte y al medio para gritarlo de cara a la popular Diego Armando Maradona. Un plus y un coseguro para que los nervios no intervengan en una jornada en la que los equipos complicados con los promedios, en su mayoría, sumaron.

Pese a que Newell’s se puso en ventaja prácticamente desde el vestuario, la pelota la tuvo Defensa y Justicia, que manejó los hilos del partido a través de un triángulo criterioso y de buen pie, entre Neri Cardozo, Diego Rodríguez y Alexis Castro. Aunque a esa buena técnica y distribución pocas veces le alcanzó para gravitar. Las más claras estuvieron en los pies del chiquito Nicolás Fernández y en un remate de Rafael Delgado que tapó Aguerre abajo con los pies tras un buen centro de la derecha a los 19’.

Newell’s, ante la imposibilidad de la tenencia, apostó por el contraataque y las corridas arriba de Luis Leal y Rodrigo Salinas como punta de lanza. El portugués fue el más claro. Arrancó dubitativo e impreciso pero con el correr de los minutos se transformó en el más punzante del ataque, especialmente cuando se movió por derecha.

Si bien la Pantera tuvo una clara a los 31’, escapándose a su marcador por izquierda y rematando al primer palo una pelota que dio del lado de afuera de la red, encontró más desde la otra banda. Ganó en velocidad a los 20’ tras un buen corte de Julián Fernández en el medio y metió el centro que no pudo aprovechar el Gato Formica con un disparo leve que se fue por arriba del travesaño. De nuevo por la derecha, a los 33’, Leal pateó de afuera un potente disparo a partir de la captura de un rebote a la salida de una mala acción de Salinas.

Cuando se extinguía el primer tiempo de nuevo sirvió Leal un centro por derecha, Unsain despejó mal y a medias y desde el otro lado Bíttolo fue certero en lloverle la pelota a Formica que peinó para atrás a los 43’ y anotó el segundo. Newell’s pegó en el inicio y en el epílogo. Le alcanzó.

El complemento mantuvo la misma tónica, con el dominio de Defensa que nunca se entregó en la enjundia de la búsqueda. Pecó desde el mismo lugar que en la primera parte, la falta de definición, pero mantuvo en mano el libreto de la filosofía de la pelota al pie. Los cambios le dieron resultado a Mariano Soso desde ese lado también, porque ahora más allá de los volantes fue más profundo desde los laterales, pese a que esa profundidad no le alcanzó ni para descontar, cosa que le hubiese puesto un tinte diferente al segundo segmento. A los 11’ Nico Fernández quedó solo por izquierda y remató por encima del travesaño. Cuatro minutos después el que lo tuvo en el buche fue Alexis Castro, también rematando en un ingreso por izquierda recto al arco. La puntada final fue la deuda de una idea ambiciosa.

Newell’s siguió agarrado de eso que le dio resultado, la apuesta a las contras aunque en esta etapa peligró mucho menos que en la primera. Y apenas hubo un acercamiento al arco de Unsain con un centro de Albertengo y un Alexis Rodríguez relamiéndose en un disparo que se fue por arriba.

Pero no había más oportunidad que esta en un partido que se jugó casi exclusivamente en campo leproso. Los gestos de brazos abiertos de Luis Leal cuando picaba y la pelota de sus compañeros que volvía a circular para atrás fueron una muestra de lo tímido que fue Newell’s, que recuperó la memoria de la victoria tras tres partidos pero no la de lo futbolísico.

No al menos de ese fútbol del que suele hablar Frank Kudelka. La iniciativa pasó por otro lado.

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