No es común que un futbolista exprese sus emociones de forma tan manifiesta frente a miles de personas. Aníbal Moreno lo hizo. Dejó fluir sus sensaciones después de una noche imborrable e ingresando al túnel con las manos tapándose el rostro. No podía contener las lágrimas. Por su cabeza se cruzaron un montón de vivencias, con una historia similar a la de tantos futbolistas que aspiran a llegar a la primera, ilusionado con una actuación rutilante como la que tuvo el mediocampista. “Todavía no lo puedo creer. Fue un momento único. Lo soñé muchas veces y se hizo realidad”, fueron las primeras palabras de este catamarqueño que varias veces pensó en volverse a su provincia porque las cosas no le salían en el fútbol. El fallecimiento de un amigo de la infancia también lo hizo dudar en seguir. Pero no cedió y continúo en la lepra, club al que llegó en 2013 y en el que debutó en primera hace un año. Quizás en ese amigo, en su familia y en los cinco hermanos y en tantos años de ilusiones que un día se hicieron realidad se explica que se haya quebrado una vez consumada la victoria sobre San Lorenzo con un golazo de su autoría.
Moreno fue genuino. Se quebró frente a todos mientras hablaba para la televisión y cuando se retiró de la cancha. Esas imágenes conmovieron a todos, incluso a los que no se identifican con la camiseta rojinegra. Es que nadie puede no empatizar con ese pibe de 20 años que concretaba un sueño cimentado en años de esfuerzo y sacrificios. “Si la chance llega, quiero estar lo mejor preparado posible”, le había manifestó a Ovación en agosto pasado cuando ni siquiera era convocado para el banco de suplentes. Y es indudable que estaba listo para demostrar todo lo que insinuaba. Paciente, con apenas cuatro partidos en primera, no bajaba los brazos en ese momento en que lo miraba de afuera. Las convocatorias al seleccionado Sub 20 también explican por qué costaba insertarlo en la primera.
Kudelka prefirió esperar un poco antes de meterlo. Se decidió a partir de la 7ª fecha, frente a Banfield, y lo empezó a incluir seguido, la mayoría de las ocasiones ingresando desde el banco. Si bien era el que más se parecía a Jerónimo Cacciabue, ausente desde la 8ª fecha a raíz de sucesivas lesiones, el entrenador apenas puso de titular al catamarqueño frente a Patronato (1-3) y Gimnasia (0-4). Prefería que entre los once apareciera Lucas Villarruel.
El hincha tenía una imagen difusa de las cualidades de Moreno. Lo había visto por televisión con la selección Sub 20 en el Sudamericano y no mucho más. El pedido de que juegue en la primera de Newell’s se sustentaba más por lo que se hablaba de lo que era capaz de hacer dentro de un campo de juego. El futbolista no era ajeno a la pregunta del hincha de por qué no jugaba. “Obvio que sé esas cosas que se dicen. Pero me quiero concentrar en los entrenamientos de todos los días y estar bien para aportar lo mejor de mí en donde me toque jugar. Si la chance llega, quiero estar lo mejor preparado posible para afrontarla de la mejor manera”, había manifestado tiempo atrás.
Atrevido adentro de la cancha para pedirlas todas, concluyó el año pasado con una buena actuación en el triunfo sobre Independiente (3-2) en Avellaneda. Fue determinante para la conquista de los tres puntos. Ese día arrancó de titular y Kudelka lo mantuvo para el reinicio del torneo, contra Arsenal (1-1). El lunes por la noche descolló. Aportó claridad y distribución. Entró seguido en contacto con la pelota y se animó a patear desde larga distancia. Probó dos veces con tiros desde afuera del área. El tercero fue el zurdazo que se metió sobre el palo derecho del arco de Torrico.
Pateó con el pie menos hábil, pero no es extraño. Acostumbra a pegarle de lejos y con cualquiera de las dos. Es común que se quede ensayando remates. Alguna vez contó que se quedaba después de los entrenamientos con Panchito González, el extremo izquierdo que integra el plantel de primera pero que juega en la reserva.
Apenas la pelota ingresó en el arco de San Lorenzo apuntó con el dedo hacia el banco de suplentes y fue a buscar para abrazarse a uno de los médicos del plantel, Juan Pablo Gonzalo. “Me decía que patee y que me tenga mucha confianza. El gol fue también para él”, contó el mediocampista, que también le dedicó la conquista a su familia y amigos de Catamarca.
Newell’s alcanzó un triunfo valioso para incrementar el promedio y Moreno fue determinante para eso. “Es un momento que voy a recordar siempre”. Lo dijo todo.