El Coloso Marcelo Bielsa puede ser el escenario. El Gigante de Arroyito también. Es como cantan los hinchas "no importa en qué cancha juguemos..." sino que sea en Rosario. La cancha para el clásico debe ser en esta mismísima ciudad tan futbolera, en la que no pueden faltar estos partidos tan esperados por todos. Así parecen entenderlo ya los dirigentes de Central y Newell's, que se pronunciaron a favor de que este trascendente cotejo por los 4º de final de la Copa Argentina se disfrute en una cancha u otra, pero acá. Que se defina por sorteo y la moneda, el papelito o el palito más corto o más largo sea lo que determine dónde jugar. Nada de ir a otra cancha. No es ni preferible, ni recomendable, ni mejor que el clásico se juegue afuera de Rosario. Mudarlo a Santa Fe era la idea original de la organización de la Copa, que justamente se basa en partidos en cancha neutral y, muchas veces, a considerable distancia. Ellos pretendían llevarlo a la cancha de Colón, pero para qué arriesgar a más inconvenientes y posibles incidentes en el traslado de hinchas. Sin dudas, sería duplicar riesgos en el salir y volver de Rosario.





























