La Copa Libertadores es historia para Central. Ya lo era antes de empezar a jugar el partido de anoche, pero además de la chance de pelear por la Sudamericana, los 90 minutos contra Universidad Católica podían tomarse también como un buen tester para lo que será el choque del próximo jueves frente a Boca, por la Supercopa. En ese sentido Diego Cocca se debe haber llevado un análisis positivo del empate de ayer. Es que jugando de esta forma el equipo estará al menos un poco más cerca de alimentar el sueño de lograr un nuevo título. La remontada que había exhibido frente a Aldosivi, en Mar del Plata, encontró correlato ayer en el Gigante y eso no deja de ser un aliciente. Seguramente con este nivel que mostró en los dos últimos partidos podrá no alcanzarle para pararse de igual a igual a un Boca que llega mucho mejor parado, pero peor hubiese sido llegar a esa definición envuelto en las dudas de partidos anteriores.































