Copa Argentina

Dos equipos con ADN compatible

Central y Gimnasia se parecen bastante. Ponen el orden por encima de todo y a los dos les falta juego. La entrega física y la pelota parada son algunas de sus principales armas.

Miércoles 05 de Diciembre de 2018

En una final los mínimos detalles cuentan. Lo saben Central y Gimnasia, dos equipos que en los papeles tienen algunas diferencias, pero que en el fondo comparten varios puntos en común. Quizá el canalla haya sacado una pequeña luz de ventaja con sus actuaciones ante Estudiantes y San Martín de San Juan, ambos por la Superliga, pero el Lobo si llegó hasta aquí por algo es. Edgardo Bauza y Pedro Troglio intentan lograr que sus equipos jueguen a imagen y semejanza de sus postulados, pero a ambos entrenadores los une cierta lógica futbolística. En la vieja y la obsoleta discusión Menotti-Bilardo, si ambos tuvieran que formar fila detrás de algunos de esas dos enormes figuras de la historia futbolística argentina se pararían como guardaespaldas del Narigón. De hecho ambos firmaron parte del seleccionado albiceleste en el Mundial de Italia 90. El último antecedente entre ambos equipos fue un 1 a 1 para el olvido, en el bosque platense, con mucha más entrega y corazón que fútbol. Sobre esa premisa se pueden trazar ciertos paralelismos.

Cualquiera que haya visto jugar a Central y a Gimnasia en este semestre entenderá que las diferencias no son grandes, amén de lo que pase después en 90 minutos en los que habrá en juego nada menos que un título.

Lo que mostró el canalla en este último tiempo fue una mayor convicción por mantener el orden que por desordenarse en busca del desequilibrio. Ese fue uno de los principales postulados del Patón desde su arribo a Arroyito y lo que el equipo intentó llevar a la práctica. Gimnasia se mueve de manera similar. Su tránsito por Copa Argentina difiere enormemente de lo hecho en el torneo local, donde fue precisamente la falta de juego lo que lo llevó a protagonizar una mala campaña. Lleva cuatro derrotas consecutivas.

Una diferencia a favor de Central son las individualidades, pero se ha hablado y escrito ya mucho sobre que esos nombres propios pocas veces pudieron pesar porque el flaco funcionamiento colectivo les puso freno.




Ese orden, la entrega, la guapeza de sus delanteros y los intentos de pelota parada son algunos de los trazos más salientes de uno y otro. Central fue eso en un semestre en el que basó gran parte de su suerte a las jugadas de pelota detenida, donde Leonardo Gil tiene una preponderancia absoluta. Si hoy en el campamento canalla rezan para que el Colo llegue en condiciones físicas óptimas al choque de mañana es más por lo que puede ofrecer en los lanzamientos que por su participación en el traslado.

Algo muy parecido es lo que está buscando Troglio por estos días. Es que hoy quien forma parte del equipo es Víctor Ayala, un volante de una pegada prodigiosa (de las mejores del fútbol argentino), pero que estaba colgado en el Lobo y al que el técnico le dio pista recién ahora. Apostó por él en la semifinal contra River justamente porque consideró que una de las formas de golpear al equipo de Gallardo era por esa vía. A la luz de los resultados fue un pleno del DT. El gol del empate fue a través de un córner del guaraní y un cabezazo de Silva, los mismo intérpretes que pusieron en aprietos a River en el primer tiempo.

Ahora, con los problemas que tiene Troglio para armar el equipo es muy probable que el ex Lanús juegue de marcador de punta por derecha (Facundo Oreja no está en su mejor momento y Ezequiel Bonifacio fue expulsado). Lo mantendría precisamente por eso, para que el equipo tenga un ejecutante definido.

Tanto a Central como a Gimnasia les falta juego. Tal vez lo del Lobo sea un poco más voluntarioso que lo del canalla. En esa idea de un equipo corto, en el que todos corran y metan, es Fabián Rinaudo quien dirige la batuta, el emblema. Mañana probablemente esté secundado por Lucas Licht, otro jugador de más nombre que presente. De todas formas, todo lo que pueda generar en el medio recaerá sobre Lorenzo Faravelli. En Central siempre ocurrió algo similar con Ortigoza y cuando el fútbol pasó exclusivamente por los pies del Gordo, el funcionamiento no fue el mejor.

El "salto de calidad" que dio el canalla en las últimas semanas fue justamente en uno de los partidos en el que no estuvo Ortigoza. La mejora de Federico Carrizo y algo más (no demasiado) de Washington Camacho por las bandas le permitió a Central ser un equipo más vertical y agresivo, sin tantos preámbulos en el traslado. Pero esto se vio recién en los últimos partidos, especialmente contra Estudiantes.

Las cartas en la ofensiva son otro punto en común. Fernando Zampedri es el delantero que más potencia y agresividad le mete al juego canalla. Muchas veces debió debatirse en soledad contra los defensores rivales. En varios partidos estuvo bien acompañado por Herrera, pero en esta ocasión el Chaqueño no estará. Sí un Ruben que intenta volver a ser de el de años anteriores pero que en este semestre todavía no logró. ¿En Gimnasia? Toda la voluntad que pone el equipo generalmente queda sujeta a lo que pueda hacer el Tanque Silva arriba. El pelado es una pieza más de ese voluntarismo, pero es el escaso fútbol del equipo lo que muchas veces lo obliga a calzarse el traje de salvador.

¿Es casualidad que ocurra eso con los delanteros? No. Son cosas que suelen suceder cuando lo que se genera es escaso.

Es difícil imaginar un partido mañana entre un equipo que haga de la posesión un modo de vida y otro que corra desesperadamente detrás de la pelota. Central ya demostró que no tiene las características para hacerse amo y señor del juego. No pudo lograrlo ni siquiera en partidos ante rivales de una categoría inferior, como lo fueron Almagro y Temperley (a ambos los sorteó por penales). Para Gimnasia es algo que suena mucho más complejo. Lo del Lobo pasa por más la intensidad en el roce y la agresividad en la marca. Su modus operandi no pasa por romper constantemente el juego, pero sí apela mucho más a la actitud y a la entrega que a la fluidez en el juego. A Boca y a River se los ganó con ese libreto bajo el brazo. Con los xeneizes lo pudo hacer en el cierre con una contra y con los millonarios en los penales, pero en ambos partidos peleó más de lo que jugó.

Ese partido que jugaron por la 6ª fecha en La Plata no puede medirse con lo que ocurrirá mañana en Mendoza, donde habrá en juego un título. Pero aquella vez, sin presiones de por medio, tanto Central como Gimnasia dejaron en claro que hay muchos puntos que los unen. Es probable que el canalla haya mejorado algo más que el Lobo, pero el ADN de ambos equipos está conformado básicamente por el orden.

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