Ovación

Daños totales de una noche negra

Además de Montero, perdió la ilusión de ganar la Copa y de meterse en la Libertadores.

Sábado 11 de Noviembre de 2017

Central perdió mucho más que a un entrenador en la triste noche formoseña. Porque a la salida de Paolo Montero hay que sumarle otros eslabones tan o más importantes que la continuidad de un DT. Es que el canalla dilapidó la oportunidad de meterse en la cuarta final consecutiva de la Copa Argentina, un acontecimiento para nada menor en un club que necesita imperiosamente dar una vuelta olímpica. Además con la derrota por penales a manos de los tucumanos también dejó escapar la chance muy factible de meterse en la próxima Copa Libertadores de América. Y, un dato no menos importante, es el terrible golpe anímico que sufrió un plantel que ahora deberá reinventarse.

Todo salió mal en Formosa. Y por esos caprichos del fútbol justamente en uno de los partidos donde el equipo generó más situaciones de gol en lo que va del semestre y que mereció ganar con cierta tranquilidad. Pero esta vez el resultado le dio la espalda de manera lacerante, con una crudeza impiadosa. Así, todo fue dolor y decepción en el vestuario auriazul. Porque hubo chances de imponerse en los 90 minutos y luego también salió todo patas para arriba en la definición penales. Un mazazo que llevará tiempo digerir.

En cuanto a los daños totales que generó la derrota hay que enumerar varias situaciones. Se fue Paolo Montero y con él se terminó un proyecto futbolístico, que si bien nunca se terminó de consolidar, ahora obliga a la dirigencia a empezar de cero. Pero más allá de la salida del entrenador uruguayo el saldo negativo de la noche formoseña es que Central volvió a quedarse varado a las puertas de un título y en un instancia decisiva como una semifinal.

Otra vez la Copa Argentina, que tanta ilusión generó en los últimos años en el pueblo auriazul, le dio un sopapo al sueño del club de Arroyito de levantar el trofeo, que ya se le había negado en las tres ediciones anteriores con traspiés en la finales ante Huracán, Boca y River.

Pero además de postergar el sueño de la vuelta olímpica también se escapó como agua entre las manos la chance real de meterse en la Copa Libertadores, ya que ahora los tucumanos accederán al máximo certamen continental en caso de que mañana River elimine a Deportivo Morón en la otra semifinal.

Y hay más en el casillero del debe. El plantel se quedó otra vez sin un objetivo jugoso al alcance de la mano, ya que en la Superliga las cosas están muy por debajo de las expectativas y allí habrá que remar mucho para recuperar posiciones en la tabla, ya que 4 puntos sobre 24 disputados es casi un mamarracho.

Central deberá volver a empezar. Siempre hay una luz en el final del túnel. El mazazo de ayer debe servir para crecer en todos los estamentos del club. Anoche la sensación fue de desazón absoluta y de fracaso rotundo en el semestre. Ahora quedan cuatro partidos por delante, incluido el clásico, hasta el receso y la camiseta auriazul debe estar por encima de todo. Es tiempo de bajar y dar de nuevo.


¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario