Central

Cocca busca una solución colectiva a los problemas de Central  

El director técnico canalla ya piensa en un esquema que le permita sumar de a tres. 

Lunes 23 de Septiembre de 2019

Diego Cocca parece haberse convencido de la necesidad de que su equipo meta un golpe de timón en el torneo, que cristalice un cambio para que los resultados vuelvan a ser un poco más amigables. Su discurso tras el empate ante Unión fue mucho más gráfico y elocuente que en otras oportunidades. Esta vez habló de las dificultades de poder romper la defensa rival y seguramente lo hizo porque entendió que lo hecho en el 15 de Abril fue de lo peor del canalla en las siete fechas disputadas. Por eso su trabajo de aquí en más resultará vital para que Central cambie su fisonomía como equipo, que adquiera la cuota de juego que casi siempre le faltó, pero que generalmente se vio maquillada por un par de buenos resultados y un invicto que a esta altura sostiene pero no tracciona.

Esa mano que el técnico deberá demostrar contará con el enorme desafío de lograr un mejor funcionamiento con las piezas que tiene y sólo algunas más a las que podrá echar mano. Con ello la estructura deberá modificarse.

Está claro que es el propio Cocca quien determina con qué jugadores sale a la cancha su equipo, la forma en la que juega y los caminos que se debe transitar. No obstante, hay situaciones que quizá en estos últimos partidos salieron a la luz definitivamente, pero de las que siempre se habló, incluso cuando los resultados provocaban sonrisas.

Cuando Diego Zabala llegó como refuerzo se pensó que la apuesta del DT iba a potenciar las cualidades del uruguayo, tal cual lo venía haciendo en Unión, pero desde su arribo el volante fue ubicado en una posición en la que no está acostumbrado a jugar y por eso su nivel nunca superó la medida. Es más, generalmente se mostró por debajo de su verdadero potencial. A esta altura está demostrada la incomodidad que le genera el andarivel izquierdo, algo que sufre el propio jugador y, por ende, el equipo (una situación similar, con otros intérpretes, se vivió en el inicio del ciclo del Patón Bauza, con el Pachi Carrizo (ver aparte).

Es cierto que hizo un gol con la camiseta canalla entrando por izquierda (ante Talleres) pero fue prácticamente su único aporte. El pasado viernes, en Santa Fe, el canalla tuvo unas poquitas chances y una de ellas fue con un remate de Zabala atacando por derecha, por donde más a gusto se siente.

Ahora bien, remitir todos los problemas de Central a que Zabala juega por izquierda sería cuanto menos un acto irresponsable y de un tremendo reduccionismo. Es que a esta altura es la estructura lo que no funciona. ¿Con Zabala a la derecha se solucionarían todos los inconvenientes del canalla? Se supone que no, pero intentar otra cosa podría ser un pequeño paso a la hora de las acciones directas en el intento de mejorar. Y si Rius es mejor intérprete que el uruguayo para transitar el carril derecho, lo que el DT podría intentar es buscar directamente otra alternativa en izquierda. Siempre y cuando la idea sea mantener un esquema en el que se apunte a romper por las bandas, cosa que hasta aquí funcionó en cuentagotas.

La clara intención, fortalecida en los últimos partidos, de intentar romper por afuera tiene una gran explicación: con la partida de Maximiliano Lovera el canalla se quedó sin ese jugador capaz de sacarse un par de marcas de encima con un simple movimiento y vulnerar líneas por la vía de un arresto individual. En defensa de Cocca hay que decir que en el momento en el que se produjo la venta del formoseño, él mismo se encargó de resaltar que "no" contaba en el plantel con un jugador de esas características.

Gamba es otro tipo de jugador. Es más de juego asociado, sin tanto vértigo ni desequilibrio en el mano a mano, al que se le torna indispensable una estructura que lo sostenga, algo que el equipo claramente hoy no tiene.

Por eso lo que tiene que hallar el técnico es la forma para que esa estructura se potencie de una vez por todas. Y eso podría incluir (además de jugadores que se sientan cómodos en sus posiciones) algún cambio de esquema, lo que sería una verdadera apuesta teniendo en cuenta la forma en la que siempre Cocca intentó que juegue su equipo. Es que aun con la presencia de Lovera, el sistema siempre estuvo más cerca del 4-4-2 clásico que de cualquier otro dibujo.

Hay nombres que hoy están fuera de los once, pero que su sola presencia no tiene pinta de garantizar algo diferente. Ortigoza ofrece un mejor trato de balón pero no resultaría productivo donde el Gordo suele moverse (dentro del círculo central). Pereyra es otro intérprete valedero pero si no encuentra con quién jugar también caminaría directo a la intrascendencia, la misma que hoy alcanza a un Gil que intenta ser la manija, pero a quien, por características, no le cabe el rol de armador de juego.

Y no hay mucho más. La presencia de Ribas hasta aquí no resultó, sobre todo jugando junto a Riaño; Colazo (podría ser una alternativa por izquierda en lugar de Zabala) el viernes hizo su debut, y el juvenil Alan Marinelli todavía no tiene minutos en el torneo.

Pero lo dicho, los problemas futbolísticos de Central no pasan por un nombre en particular, sino que son de raíz colectiva. Sólo el sostén del invicto, lo que hasta aquí le permitió sumar siempre, es lo poco que puede ofrecer. La situación obliga a empezar a ganar nuevamente. Y a ello se acercará si cambia su forma de jugar, si ordena sus piezas y si potencia su fútbol.

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